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Un dispositivo móvil continuó filmando mientras se hundía en el mar, capturando imágenes inesperadas del lecho submarino.
Una sesión de grabación a bordo de una embarcación terminó con un desenlace inusual cuando el smartphone de un pasajero resbaló de sus manos y cayó al agua. A pesar de sumergirse, el equipo no interrumpió la captura de vídeo, lo que permitió registrar secuencias desde las profundidades del mar.
El incidente ocurrió mientras el hombre intentaba documentar los momentos de diversión que vivía en la lancha. El dispositivo escapó de su agarre y descendió hacia el fondo marino sin que la cámara dejara de funcionar durante la caída.
Las imágenes obtenidas por el teléfono al llegar al suelo oceánico llamaron la atención de quienes visionaron el material. Lo que comenzó como una rutina habitual para capturar recuerdos a bordo derivó en registros visuales imprevistos procedentes del entorno subacuático.



