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La Policía egipcia confirma que la docente golpeó al niño hace tres años bajo petición de los padres, desmintiendo su presencia en una escuela.
Un registro audiovisual difundido masivamente en redes sociales provocó una intensa polémica en Egipto. En las imágenes se observa a una mujer agrediendo con un palo a un menor vestido con uniforme escolar mientras este llora y suplica clemencia. Ante la repercusión del caso, el Ministerio del Interior procedió a investigar los hechos para esclarecer su origen y cronología.
Las autoridades identificaron a la protagonista del vídeo como una residente de la demarcación de Abu Suwir, en la gobernación de Ismailia. Los agentes determinaron que la sospechosa posee únicamente el bachillerato general y ejerce la enseñanza particular a domicilio. Durante su interrogatorio, la mujer admitió que la grabación no era reciente, sino que data de aproximadamente tres años atrás.
Según su declaración oficial, la escena ocurrió durante una sesión privada en el hogar del padre del alumno. La filmación corrió a cargo de la hermana del niño. La educadora justificó la violencia física alegando negligencia académica del estudiante y asegurando que actuó siguiendo instrucciones directas de la familia para corregir su conducta.
En exclusiva para este medio, el cuñado de la profesora aportó detalles adicionales sobre la mecánica de la difusión tardía. Explicó que el archivo permanecía almacenado en el teléfono móvil de su pariente desde el momento de la captura. La viralización actual se produjo tras un cambio de dispositivo, lo que permitió que antiguos contenidos volvieran a circular sin contexto.
El familiar subrayó que la víctima recibía clases de nivelación y que la acusada destacaba por su competencia en lengua inglesa. Asimismo, confirmó que el progenitor del menor ratificó ante la policía la versión de la docente. El hombre sostuvo que él mismo había solicitado mano dura para garantizar una base educativa sólida en su hijo.
El video muestra al infante sentado en una silla reducida mientras recibe impactos en extremidades superiores e inferiores. Entre sollozos, el pequeño repite la frase: «Por Dios, ten piedad, maestra». Esta expresión coloquial refleja el sufrimiento visible del menor durante la supuesta disciplina impuesta por la instructora.



