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Las aves ucranianas adaptan cables de fibra óptica para construir nidos en zona de guerra

En la guerra entre Rusia y Ucrania, las aves utilizan cables de fibra óptica abandonados para tejer sus nidos, reflejando la adaptación de la vida silvestre al conflicto.

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Las aves ucranianas adaptan cables de fibra óptica para construir nidos en zona de guerra
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La guerra entre Rusia y Ucrania ha afectado no solo a las ciudades y la infraestructura, sino también a la fauna silvestre, especialmente a las aves que han comenzado a adaptarse al conflicto.

En un fenómeno poco común, las aves que habitan a lo largo de la línea de frente han empezado a emplear cables de fibra óptica abandonados por drones para construir sus nidos. Estos cables, que se extienden a lo largo de aproximadamente 746 millas del frente, son utilizados por ambos bandos para guiar los drones y protegerlos contra interferencias electrónicas.

Tras concluir las operaciones militares, estos cables permanecen dispersos sobre árboles, campos y trincheras. Según el diario The Sun, con el tiempo se han convertido en un nuevo material que las aves incorporan junto con ramas y hierbas secas para edificar sus nidos en regiones como Donetsk, Járkov y Zaporiyia.

Esta situación llamó la atención de las fuerzas ucranianas, que difundieron imágenes y videos de nidos tejidos con hilos de fibra óptica. Olena Trygub, secretaria general de la organización civil NAKO, calificó esta realidad como una manifestación “catastrófica” del impacto ambiental de la guerra.

Yana Hrynenko, investigadora del Museo de Guerra de Kiev, examinó dos nidos recolectados por las tropas en las líneas de combate. Confirmó que uno de ellos estaba compuesto por una mezcla de hierbas secas y cables de fibra óptica enrollados firmemente, evidenciando cómo los desechos bélicos se integran en el ciclo natural de la vida.

Los científicos aún desconocen qué especie de aves construyó estos nidos ni cómo lograron recolectar cables que pueden extenderse más de 12 millas.

Uno de los nidos fue hallado tras la caída de un árbol en la región de Donbás, derribado por una bomba rusa deslizante. Por su parte, un batallón de apoyo del 12.º Regimiento Azov compartió una imagen de un nido similar a través de la aplicación Telegram, señalando que estos casos son “uno entre decenas que muestran cómo la naturaleza continúa adaptándose y sobreviviendo en medio de la guerra”.

Esta peculiaridad no solo despertó interés en Ucrania, sino también en investigadores internacionales. El Museo de Guerra de Kiev decidió conservar uno de los nidos, mientras que el otro será enviado a Holanda para realizar estudios científicos antes de ser devuelto a Ucrania.

La bióloga holandesa Oeki-Florian Hemstra, especialista en el estudio de materiales sintéticos usados por aves para construir nidos, afirmó que nunca había observado nidos similares, pese a su amplia experiencia. Indicó que análisis de laboratorio, incluidos exámenes de ADN, podrían ayudar a identificar la especie que los construyó.

Hemstra explicó que el uso de cables de fibra óptica puede tener efectos contradictorios para las aves: por un lado, podría aumentar el riesgo de enredos para las aves o sus crías dentro del nido, pero por otro, podría proporcionar una estructura más resistente en comparación con los nidos tradicionales.

Además, destacó que documentar esta situación representa un registro científico del impacto de la guerra en los ecosistemas. Recordó que históricamente las aves han empleado materiales inusuales para sus nidos, como pieles de serpiente o colillas de cigarrillos para ahuyentar depredadores, pero el uso de desechos bélicos modernos señala una nueva dimensión en la interacción entre la actividad humana y el entorno natural.

Adaptación en la producción militar ucraniana

La rápida evolución del campo de batalla obliga a Ucrania a ensamblar manualmente ciertas armas, en lugar de depender exclusivamente de maquinaria automatizada.

El país requiere grandes cantidades de armamento en el menor tiempo posible, lo que normalmente impulsa a las empresas hacia la automatización. Sin embargo, Kiev también necesita que estas armas se actualicen constantemente conforme cambian las condiciones de la guerra, algo que puede complicarse con una excesiva automatización.

La empresa Front Line Robotics, fabricante de drones y armas utilizadas por más de 60 unidades ucranianas, realiza ajustes menores en sus productos hasta 20 veces al mes, y actualizaciones mayores aproximadamente cada seis meses para mantener su liderazgo.

En declaraciones al sitio estadounidense Business Insider, Mykyta Rozkov, jefe de desarrollo comercial de la empresa, señaló que una clave para innovar a este ritmo es no depender demasiado de procesos automáticos.

Rozkov explicó que “con la cantidad de cambios que hacemos mensualmente, los procesos fijos y masivos no funcionan; las operaciones deben ser simples pero estables para absorber 20 modificaciones al mes”.

Esto implica que parte del trabajo se realiza sin máquinas, lo que otorga mayor flexibilidad a la compañía. “Gran parte de las líneas de ensamblaje se basan en el montaje manual porque es el más adaptable”, añadió.

El directivo destacó que la automatización total puede congelar la versión del producto, ya que un sistema completamente automatizado permite una producción eficiente en grandes cantidades, pero dificulta realizar cambios frecuentes.

Mantener este nivel de modificaciones “no es sencillo”, pues todo debe funcionar con altos estándares, desde la cadena de suministro hasta el control de calidad. “Todo es un conjunto de partes móviles que requieren un enfoque nuevo para mantenerlas cohesionadas”, afirmó.

Rozkov concluyó que su empresa ha encontrado un equilibrio entre automatización y montaje manual flexible para entregar productos actualizados cada mes.

La rapidez como factor clave en la guerra actual

Los fabricantes de armas ucranianos operan bajo la amenaza constante de ataques, por lo que la destrucción de maquinaria pesada impactaría gravemente en la producción.

El escenario bélico en Ucrania cambia a tal velocidad que tanto soldados como fabricantes consideran que las armas pueden quedar obsoletas en cuestión de semanas.

Taras Berezovets, jefe de cooperación militar en las fuerzas de defensa regionales ucranianas, describió la situación como una guerra en la que “la tecnología más avanzada puede quedar totalmente anticuada en uno o dos meses, como máximo”.

Front Line y otras empresas ucranianas indican que la retroalimentación continua de los soldados, incluso mediante la aplicación FaceTime, les permite mantenerse actualizados.

Rozkov señaló que están en contacto permanente con los usuarios de sus equipos, por lo que “no necesitan siquiera pedir sus opiniones; las reciben directamente las 24 horas, los 7 días de la semana”.

La necesidad de actualizar productos con tanta rapidez ha impulsado a otras compañías en Ucrania a buscar nuevos métodos, incluyendo el diseño de sistemas que puedan desarrollarse con rapidez desde su concepción.

Este ritmo acelerado en el campo de batalla es motivo de preocupación para los líderes occidentales, quienes temen que se convierta en una característica de los conflictos futuros y desean aprender de la capacidad de Kiev para innovar y adaptarse con rapidez.

Los responsables de la OTAN consideran ahora que la velocidad en la fabricación y adquisición de armas es fundamental, incluso si ello implica sacrificar en ocasiones la calidad de algunos equipos.

Los ejércitos occidentales buscan obtener grandes cantidades de armamento en el menor tiempo posible, junto con sistemas que permitan actualizar fácilmente estas armas conforme evolucionan los conflictos.

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