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Ocho personas fallecieron en un ataque doméstico en Erie, Pensilvania; siete eran familiares del agresor, quien se suicidó tras disparar a una mujer embarazada.

Las autoridades locales confirmaron el sábado 10 de octubre de 2026 la muerte de ocho individuos dentro de una vivienda situada en la ciudad de Erie, estado de Pensilvania. El balance total asciende a nueve víctimas mortales, ya que el responsable del ataque puso fin a su propia vida tras consumar los hechos.
Rick Loughran, jefe de policía de Erie, informó a la agencia Associated Press que el autor material es un hombre de 45 años. De acuerdo con los datos preliminares, siete de los fallecidos mantenían parentesco directo con él. La octava víctima era una amiga de una de las familiares y se encontraba en estado de gestación.
Los registros audiovisuales obtenidos por los investigadores indican que los disparos provenían del interior del inmueble ubicado en Perry Street durante la tarde del viernes. Dos mujeres se aproximaron al lugar para indagar sobre lo ocurrido antes de ser abatidas por el sujeto cuando este salió de la casa.
Al arribar los agentes, hallaron los cadáveres de las dos mujeres fuera de la estructura. Para asegurar la zona antes de ingresar, los equipos de seguridad emplearon drones y robots de exploración. En el primer piso localizaron los restos de un niño de cinco años y una niña de uno, junto a otras cuatro personas: dos mujeres y dos jóvenes encontrados en la escalera.
El cuerpo del atacante fue recuperado en la segunda planta. La hipótesis policial sugiere que murió a causa de una herida de bala autoinfligida. Reportes periodísticos precisaron que una de las víctimas femeninas tenía 24 años y estaba en su octavo mes de embarazo.
Hasta el momento, los detectives no han identificado el motivo que impulsó la masacre. Las investigaciones continúan activas e incluyen la recolección de testimonios de otros miembros de la familia y el análisis de dispositivos móviles pertenecientes a algunas de las víctimas, con el objetivo de reconstruir los sucesos previos al tiroteo.
El gobernador de Pensilvania lamentó profundamente el incidente, destacando la pérdida de vidas inocentes, entre ellas menores de edad. Por su parte, las autoridades municipales de Erie han reforzado la presencia policial en la zona mientras se completan las diligencias forenses y judiciales correspondientes.



