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París ha reducido un 60 % el tráfico rodado desde 2002, elevado un 47 % el uso de la bicicleta desde 2020 y alcanzado 1607 km de carriles bici en 2025, según datos oficiales de la alcaldía.

París está reconfigurando sus calles con una estrategia clara: disminuir la dependencia del automóvil privado y potenciar el desplazamiento a pie, en bicicleta y mediante transporte público. El cambio no implica la eliminación total del coche, sino una redefinición de su papel en el espacio urbano.
Según cifras oficiales de la Alcaldía de París, el volumen de circulación de automóviles en el interior de la ciudad descendió aproximadamente un 60 % desde 2002. Aunque el ritmo de reducción se ha estabilizado en 2025, la velocidad media del tráfico en la capital francesa cayó a 9,6 kilómetros por hora, lo que refleja una menor fluidez y una priorización creciente de otros modos de movilidad.
La infraestructura para bicicletas ha experimentado un crecimiento acelerado: en 2025, la longitud total de carriles bici en París alcanzó los 1607 kilómetros. Este aumento coincide con un incremento del 47 % en el uso de la bicicleta como medio de transporte desde 2020. Un dato clave revelado por el censo municipal es que el 10,1 % de los trabajadores residentes en la ciudad se desplazan en bicicleta a su lugar de empleo, frente al 9 % que lo hace en automóvil.
En el corazón de la ciudad, el patrón de movilidad es aún más contundente. Una investigación del Instituto de la Región de París indica que el 53,3 % de todos los desplazamientos se realizan a pie, seguidos del transporte público con el 30 %, las bicicletas con el 11,2 % y los automóviles con apenas el 4,3 %.
Esta transición no se limita a los datos estadísticos: se materializa en la reconfiguración física de las calles. El emblemático bulevar Rivoli, por ejemplo, ya no permite el paso generalizado de vehículos privados; su uso está restringido a peatones, ciclistas y vehículos autorizados. En la zona de Grand Boulevards – Ópera, se están reformando 24 calles para priorizar la marcha a pie o reducir drásticamente el tráfico rodado, además de instalar 6,5 kilómetros adicionales de infraestructura ciclista y ampliar las zonas verdes.
Incluso el Boulevard Périphérique, la vía periférica que rodea la ciudad, ha sido objeto de cambios: su velocidad máxima se redujo a 50 kilómetros por hora, y desde 2025 opera un carril exclusivo para autobuses, taxis y vehículos con dos o más ocupantes, además de otras categorías autorizadas. Estas medidas responden al modelo urbanístico conocido como «ciudad de los 15 minutos», que busca ubicar servicios esenciales —escuelas, comercios, atención sanitaria y espacios de ocio— a una distancia accesible a pie, en bicicleta o mediante transporte colectivo, sin necesidad de recurrir sistemáticamente al automóvil.



