Daily Beirut

Varios

Rakowitz, el 'Carnicero de Tompkins Square', en régimen abierto

Daniel Rakowitz fue trasladado a un pabellón de baja seguridad en Nueva York, acercándose a una posible libertad condicional tras décadas internado.

··4 min de lectura
Rakowitz, el 'Carnicero de Tompkins Square', en régimen abierto
Compartir

Daniel Rakowitz, conocido mediáticamente como el "Carnicero de Tompkins Square", ha sido reubicado en un ala de baja custodia dentro del Centro Psiquiátrico de Manhattan. Este movimiento institucional, reportado por la prensa local, sitúa al acusado más cerca de una eventual excarcelación tras años de internamiento psiquiátrico obligatorio.

El traslado a régimen abierto

La decisión administrativa implica que Rakowitz pasó del centro de máxima seguridad Kirby, ubicado en Ward's Island, a instalaciones menos restrictivas. Fuentes consultadas indican que este cambio ocurrió hace aproximadamente dos años, cuando el paciente fue integrado en la sección destinada a enfermos civiles. Esta transición reduce significativamente las barreras físicas y de vigilancia que lo rodeaban desde su ingreso inicial.

El sistema correccional neoyorquino utiliza esta fase intermedia como paso previo a la liberación. Según los datos proporcionados, el 99% de los pacientes que obtienen su libertad pasan primero por estos centros de menor restricción. La medida forma parte de un programa iniciado en 2020 para trasladar a más de 200 internos criminales desde Kirby hacia el nuevo complejo de Manhattan.

Los crímenes de 1989

La historia judicial de Rakowitz se remonta a 1989, año en que asesinó a su compañera de piso, Monika Beerle, en un apartamento del East Village. Tras quitarle la vida, descuartizó el cuerpo y cocinó partes de él. El sujeto preparó una sopa con ingredientes que, según sus propias declaraciones, incluían cerebro y dedos de la víctima.

Posteriormente, distribuyó el caldo entre personas sin hogar presentes en el parque Tompkins Square, quienes lo consumieron sin conocer su composición real. En 1991, un jurado determinó que Rakowitz era inimputable por razones de locura, evitando así una condena penal tradicional. En lugar de prisión, fue recluido en el centro forense Kirby bajo supervisión estatal indefinida.

Confesiones y audiencias previas

Durante una audiencia celebrada en febrero de 2005, la jueza Donna Mills denegó una solicitud previa para reducir su nivel de custodia. En esa sesión, los miembros del jurado observaron grabaciones policiales donde Rakowitz detallaba cómo manipulaba los restos humanos. Explicó que hervía las extremidades para facilitar el corte de la carne, argumentando que debía trabajar con tejido en descomposición y larvas.

Las cintas de interrogatorio de 1989 muestran al sospechoso describiendo el proceso macabro con frialdad técnica. Su relato sobre la necesidad de gestionar grandes volúmenes de materia orgánica deteriorada contrasta con la gravedad de los hechos imputados. Estas evidencias audiovisuales han permanecido como pieza central de la documentación legal durante décadas.

Preocupaciones institucionales

El traslado actual ha generado inquietud entre ciertos sectores del personal hospitalario. Un informante señaló que la mezcla de pacientes criminales con civiles representa una eliminación peligrosa de las barreras de seguridad establecidas. La percepción interna sugiere que esta integración podría tener consecuencias negativas para la gestión clínica y la protección pública.

Además, el centro enfrenta presión operativa debido a la escasez de camas disponibles. Debe atender simultáneamente a internos de Rikers Island que requieren evaluación de competencia mental para comparecer ante tribunales. Esta doble función complica la logística sanitaria y eleva el riesgo asociado a la presencia de perfiles de alta peligrosidad en zonas de acceso restringido limitado.

Mecanismos de liberación

La salida definitiva de Rakowitz depende exclusivamente de una resolución judicial. Al haber sido ingresado por orden de un juez, solo esa autoridad puede autorizar su paso a viviendas de transición o su libertad plena. La administración de salud mental del estado de Nueva York declinó comentar el caso específico, citando leyes de confidencialidad médica vigentes.

Gary Galprin, exfiscal adjunto que supervisó el expediente durante 32 años hasta 2023, recuerda que Rakowitz siempre fue considerado mentalmente inestable. Durante sus revisiones periódicas, el interno afirmaba cumplir todos los requisitos terapéuticos para avanzar de fase. Sin embargo, carecía de objetivos clínicos definidos pese a recibir instrucciones reiteradas.

En una confrontación directa ante el tribunal, Galprin cuestionó la falta de metas claras del paciente. Rakowitz admitió la inconsistencia de su posición. Además, el fiscal destacó que el acusado ofrecía versiones contradictorias sobre los crímenes cometidos, presentando decenas de narrativas distintas sobre el mismo evento criminal.

Reactivación mediática reciente

El interés público por el caso resurgió esta semana gracias a comentarios de Sunny Hostin, coanfitriona del programa "The View". Hostin reveló que fue la única miembro del jurado que convenció a sus pares de no declarar culpable a Rakowitz por demencia en 1991. Sus declaraciones surgieron durante un debate sobre la defensa por locura aplicada en otro juicio reciente.

La presentadora mantuvo su versión ante la prensa, asegurando ser la jurada clave mencionada. No obstante, fuentes cercanas al proceso original aclararon que el miembro disidente del panel en 1991 era un hombre. Esta discrepancia añade un matiz adicional a la narrativa histórica del veredicto que evitó la prisión perpetua del acusado.

Añade Daily Beirut a tu feed de Google News y recibe lo último primero.
Etiquetas
Compartir