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Copa Mundial 2026

Las apuestas en el Mundial superan los 7 mil millones de dólares

Las apuestas legales e ilegales en el Mundial 2026 podrían alcanzar cerca de 7.3 mil millones de dólares, según expertos y reportes recientes.

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Las apuestas en el Mundial superan los 7 mil millones de dólares
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El fútbol ya no se decide únicamente en el campo de juego. En un mercado de apuestas que mueve cientos de miles de millones de dólares anualmente, eventos como una tarjeta amarilla, un saque de esquina o la demora de un portero en reanudar el juego pueden representar millones para los apostadores y abrir la puerta a la infiltración de redes criminales en el deporte más popular del mundo.

Un informe de la cadena Al Jazeera describe la actual confrontación oculta entre las federaciones deportivas y las redes de apuestas, una disputa que ya no involucra solo a los apostadores, sino también a árbitros, jugadores, dirigentes y presidentes de clubes. Esto plantea una inquietante pregunta para los aficionados: ¿los resultados en el campo son fruto de la competencia deportiva genuina o del acuerdo de tratos fuera de la vista del público?

Para la edición actual de la Copa Mundial, los expertos en apuestas prevén que el volumen de apuestas legales en línea alcance los 3.1 mil millones de dólares, a los que se suman aproximadamente 2.37 mil millones más a través de plataformas de predicciones. Además, un diario económico británico reveló semanas antes de la final que las apuestas sobre la identidad del campeón mundial en una plataforma de predicciones llegaron a 1.8 mil millones de dólares, constituyendo la mayor apuesta de este tipo registrada. Así, el total de apuestas en el Mundial 2026 podría rondar los 7.3 mil millones de dólares.

Uno de los episodios más destacados en esta problemática ocurrió en agosto de 2004, cuando el equipo de categorías inferiores Paderborn enfrentó al Hamburgo, club de la Bundesliga, en la primera ronda de la Copa de Alemania. Al inicio, todo parecía normal: Hamburgo se adelantó 2-0 en los primeros 30 minutos y parecía encaminarse a la victoria, pero el desarrollo cambió drásticamente.

El árbitro alemán Robert Hoyzer sancionó un penalti que generó controversia y expulsó a un delantero de Hamburgo con tarjeta roja, lo que alteró el curso del partido. Paderborn logró remontar y ganó 4-2. Poco después estalló el escándalo: las investigaciones revelaron que el árbitro manipuló el resultado en favor de una red de apuestas. Tras un período de negación, admitió haber recibido miles de euros de un propietario de un bar deportivo en Berlín a cambio de manipular varios partidos, en un fraude valorado en cerca de dos millones de euros (unos 2.16 millones de dólares). Él mismo recibió aproximadamente 67 mil euros (72 mil dólares) y un televisor de lujo.

Este caso fue solo una pequeña parte de un fenómeno mucho mayor. El fútbol representa alrededor del 56% del mercado mundial de apuestas deportivas organizadas, que en 2024 alcanzó un valor aproximado de 570 mil millones de dólares.

En Europa, el mercado de apuestas llegó a 123.4 mil millones de euros (133.3 mil millones de dólares) en el mismo año, con un crecimiento del 5% respecto a 2023. Solo las apuestas deportivas generaron ingresos cercanos a 20 mil millones de euros (21.6 mil millones de dólares), de los cuales 13.7 mil millones de euros (14.8 mil millones de dólares) provinieron de plataformas en línea y 6.4 mil millones de euros (6.9 mil millones de dólares) de medios tradicionales.

No obstante, el mercado legal representa solo una parte del panorama. Según una guía elaborada por la policía en colaboración con la Unión Asiática de Carreras de Caballos, hasta el 80% de las apuestas deportivas y de carreras a nivel mundial se realizan de manera ilegal.

Se estima que el volumen de dinero que circula en este mercado ilegal oscila entre 340 mil millones y 1.7 billones de dólares anuales, y que mediante las apuestas deportivas se blanquean cerca de 140 mil millones de dólares cada año, lo que equivale a aproximadamente el 10% de los ingresos totales del crimen organizado a nivel global.

A pesar de esta magnitud, las casas de apuestas no siempre operan en la clandestinidad, sino que se han integrado al entorno deportivo. En la Premier League inglesa, por ejemplo, los anuncios de estas empresas están presentes en los estadios y en las camisetas de los jugadores. Según un diario económico británico, once clubes tienen contratos de patrocinio con compañías de apuestas o juegos de azar para la temporada 2025-2026. Estas colaboraciones también abarcan vallas publicitarias, mangas de camisetas, publicidad digital y acuerdos dirigidos a mercados fuera de Europa.

Ante esta situación, la Asociación de la Premier League decidió prohibir la exhibición de logotipos de casas de apuestas en la parte frontal de las camisetas a partir de la temporada 2026-2027, aunque mantendrá otros tipos de patrocinio.

Los métodos de apuesta también han evolucionado notablemente. Ya no se limitan a apostar por el equipo ganador o perdedor, sino que incluyen detalles específicos del partido, como el número de saques de esquina, el minuto en que un jugador recibe una tarjeta amarilla, la comisión de una falta por un defensor en un momento determinado o la demora de un portero en reanudar el juego.

Estos eventos pueden no afectar el resultado final, pero pueden generar ganancias considerables para los apostadores, lo que facilita la manipulación de jugadores o árbitros para que los provoquen, en lugar de alterar el marcador definitivo.

Las redes de manipulación se han extendido globalmente. En 2013, investigaciones europeas revelaron una red operada desde Singapur que manipuló cerca de 680 partidos, incluyendo encuentros de las eliminatorias del Mundial, la Eurocopa y la Liga de Campeones. Se investigaron aproximadamente 380 partidos en Europa y 300 en África, Asia y América del Sur y Central, con sobornos que alcanzaban hasta 100 mil euros (108 mil dólares) por partido.

En Italia, entre 2011 y 2012, estalló otro escándalo que involucró a 22 clubes, 52 jugadores y 33 partidos, con acusaciones contra una red de la región de los Balcanes que pagaba a jugadores para manipular resultados o el número de goles. El caso terminó con una deducción de seis puntos para el Atalanta y la suspensión por tres años y medio de su capitán Cristiano Doni.

Las investigaciones se extendieron posteriormente a Turquía, donde en diciembre de 2025 el fiscal ordenó la detención de 46 personas, entre jugadores, presidentes de clubes y comentaristas deportivos, en el marco de una amplia pesquisa sobre apuestas. Antes, la federación turca suspendió a 149 árbitros y asistentes tras descubrir su implicación en apuestas relacionadas con la liga.

Estos hechos demuestran que las redes de apuestas ya no solo apuntan a los resultados, sino que han logrado infiltrarse en diferentes ámbitos del fútbol, aprovechando el enorme flujo de dinero, las tecnologías modernas y las conexiones transnacionales.

Por esta razón, la FIFA prohíbe a jugadores, árbitros, dirigentes y agentes participar directa o indirectamente en cualquier tipo de apuestas relacionadas con el fútbol, advirtiendo que esta problemática representa una de las amenazas más graves para la integridad del deporte.

A pesar de estas restricciones, persiste la interrogante sobre si las leyes y los controles podrán proteger al fútbol del poder de un mercado que mueve cientos de miles de millones de dólares al año, o si las redes de apuestas continuarán desarrollando nuevas formas de manipular resultados y minar la confianza de los aficionados en el deporte más popular del planeta.

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