Copa Mundial 2026
Inglaterra debe buscar ser líder de su grupo en el Mundial 2026 para minimizar desplazamientos y optimizar su rendimiento en la fase eliminatoria.

Los primeros días del Mundial 2026 han demostrado que anticipar el desarrollo del torneo resulta poco fiable. Equipos como Cabo Verde, que logró mantener a cero a España, o Australia, que venció a Turquía, han sorprendido a muchos. Marruecos también igualó el poderío de Brasil, lo que evidencia la dificultad de predecir resultados.
En teoría, para los ganadores de grupo existen ventajas claras en el nuevo formato de 48 selecciones establecido por la FIFA. Estos equipos se enfrentarán en octavos a uno de los ocho terceros clasificados, o bien a un segundo clasificado, pero evitando a otros primeros de grupo hasta cuartos como mínimo.
Para Inglaterra, al menos sobre el papel, ganar el Grupo L sería beneficioso para avanzar en el torneo. Esto los emparejaría en octavos con un equipo que terminó tercero en su grupo, probablemente con solo tres o cuatro puntos acumulados en la fase de grupos.
Por el contrario, quedar segundos en el Grupo L implicaría enfrentarse a los segundos del Grupo K, que podrían ser Colombia o Portugal, rivales que seguramente representarían un desafío mayor que los terceros de grupo.
La ronda de octavos será complicada para Inglaterra sin importar su rival, si es que logran llegar tan lejos. Este Mundial ha mostrado un nivel competitivo que supera a las seis o siete potencias tradicionales de Europa y Sudamérica. Selecciones como Japón, Costa de Marfil, Ecuador y Suecia ya han demostrado que pueden competir contra los mejores.
Aun así, Inglaterra probablemente prefiera terminar primera y, posiblemente, afrontar un encuentro exigente contra México en Ciudad de México, antes que medirse con España, campeona europea, en caso de quedar segunda. Ganar el grupo debería permitir evitar a España y Francia hasta la final, en teoría.
Por otro lado, si Inglaterra terminara tercera en el Grupo L, la ruta en eliminatorias sería impredecible, aunque es probable que no avancen si quedan por debajo de Croacia, Ghana y Panamá, por lo que esta opción no se considera viable.
Al prepararse para enfrentar a Croacia en Dallas el miércoles, la motivación más importante para Inglaterra podría ser geográfica.
El camino hacia la final para el ganador del Grupo L incluye partidos en Atlanta, Ciudad de México, Miami, Atlanta nuevamente y Nueva Jersey para la final. Exceptuando el desplazamiento a México, los otros cuatro encuentros de eliminación directa se jugarían en la misma zona horaria del este de Estados Unidos.
Thomas Tuchel considera fundamental evitar cambios constantes de zona horaria para optimizar el rendimiento de Inglaterra. Por ello, la Asociación de Fútbol eligió establecer la base de entrenamiento en Kansas City, ubicada cerca del centro geográfico de este Mundial. Ninguna sede está a más de cuatro horas de vuelo de Kansas City ni presenta una diferencia horaria superior a dos horas con el campamento.
Durante la fase de eliminatorias, Inglaterra probablemente tendrá que abandonar su base de entrenamiento, ya que los partidos estarán separados por solo cuatro a seis días. Además, la FIFA exige que los equipos lleguen a la ciudad sede al menos dos días antes de cada encuentro de eliminación directa, frente al requisito de un solo día durante la fase de grupos, para cumplir con mayores obligaciones mediáticas.
Esto implicará vuelos directos entre ciudades sede de cada ronda. En este sentido, existe una ventaja clara para los que terminen primeros de grupo, ya que la distancia total de viaje durante las eliminatorias sería de aproximadamente 7.400 kilómetros, frente a unos 9.500 kilómetros para los segundos clasificados.
La diferencia radica principalmente en que los segundos del Grupo L tendrían que desplazarse a Los Ángeles para disputar un posible partido de cuartos de final en la costa oeste. Este viaje largo afectaría el tiempo de recuperación, con solo cuatro días antes y después del encuentro, además de un cambio de zona horaria: Los Ángeles está dos horas detrás de Dallas, sede prevista de la semifinal, y tres horas detrás de Nueva Jersey, donde se jugará la final.
La historia del Mundial evidencia los problemas que genera el desplazamiento aéreo extenso. En Estados Unidos 1994, Suecia jugó partidos en California, Michigan, Texas y regresó a California para las semifinales contra Brasil en Los Ángeles. Sin embargo, solo tuvieron dos días para recuperarse tras disputar 120 minutos en cuartos contra Rumanía, y llegaron agotados.
El delantero Kennet Andersson comentó después: “Tuvimos un día menos para recuperarnos que Brasil y algunos jugadores no estaban al 100%. No estábamos en las mismas condiciones que en la fase de grupos”.
Además de la logística, terminar primero de grupo aporta impulso y confianza para las eliminatorias, y reduce presiones externas. Las victorias ante Croacia y Ghana podrían permitir a Tuchel descansar a jugadores clave y rotar el equipo en el último partido contra Panamá, favoreciendo la condición física y la armonía del plantel.
En definitiva, si Inglaterra aspira seriamente a ganar este Mundial, debe evitar el desplazamiento a Los Ángeles. Aunque predecir rivales es complicado, la ruta física hacia la final ya está definida, y una opción es claramente más favorable que la otra.
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