Cultura y sociedad
El cerebro posee una zona que prolonga el miedo hasta 20 segundos
Investigadores del Instituto Salk identifican la región ASt como responsable de mantener la alerta ante amenazas, superando la respuesta breve de la amígdala.

La percepción del peligro ocurre en fracciones de segundo, pero la sensación de temor puede persistir mucho más tiempo. Científicos han localizado un área cerebral específica que impide que esta emoción se disipe mientras la amenaza siga presente. La clave para entender cómo se sostiene este estado de ansiedad reside en una estructura denominada zona de transición estriada amigdaloidea, o ASt por sus siglas en inglés.
Función de la región ASt
Según publica la revista Neuron, expertos del Instituto Salk para Estudios Biológicos determinaron que la ASt es la encargada de prolongar la vigilancia. Esta pequeña agrupación de células se sitúa entre la amígdala, centro de procesamiento del miedo, y el estriado, área vinculada al control motor. Los experimentos revelaron que la ASt posee un conjunto genético único y ejerce una influencia directa sobre las reacciones ante el riesgo.
Perfil genético y celular
El análisis del material genético de 97.434 núcleos cerebrales en ratones permitió distinguir claramente la ASt de las regiones adyacentes. Se observó una alta concentración de neuronas sensibles a la dopamina con receptores Drd2, que constituyen aproximadamente el 71% de las células en esta zona. En contraste, las neuronas con receptores Drd1a representan solo el 26% restante.
Respuesta eléctrica ante amenazas
Mediante registros de actividad eléctrica en 15 roedores expuestos a sonidos asociados a descargas eléctricas o recompensas dulces, los investigadores comprobaron que las células ASt respondían intensamente al peligro. Mientras la amígdala generaba pulsos breves, la ASt mantenía su actividad durante 20 segundos. Además, cuando los animales se calmaban, la excitación neuronal en esta región aumentaba más del triple.
Control conductual mediante luz
Para confirmar el papel causal de la ASt, el equipo empleó optogenética, técnica que activa o silencia neuronas con luz. Al estimular esta área con láser azul en 18 ratones, los sujetos mostraron inmovilidad inmediata bajo activación continua y evitación del haz bajo estimulación localizada. El efecto era idéntico al activar únicamente las células Drd2, sin impacto alguno al excitar las Drd1a.
Limitaciones y aplicaciones futuras
Un test de equilibrio descartó que la parálisis fuera una pérdida motora, confirmando que se trataba de una respuesta defensiva. Por otro lado, inhibir las neuronas Drd2 redujo la reacción al peligro cerca de un 50%, sin alterar la búsqueda de recompensas ni el movimiento general. Los autores aclaran que el estudio probó solo un tipo de señal auditiva, no un entorno completo de miedo, lo que sugiere que la ASt responde a indicios sensoriales específicos.
El grupo planea ahora verificar si estos hallazgos se trasladan a humanos. Comprender estos mecanismos resulta crucial para tratar trastornos de ansiedad y estrés postraumático, condiciones donde las respuestas de alerta permanecen activas indebidamente.
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