Cultura y sociedad
Establecer reglas para el uso de pantallas en niños mejora su bienestar
Estudios revelan que limitar el uso de dispositivos en habitaciones y durante comidas reduce riesgos como el acoso cibernético y el mal uso de pantallas.

Muchos padres conocen la recomendación de expertos que desaconsejan que los niños mantengan sus teléfonos en las habitaciones durante la noche, aunque en la mayoría de los hogares esta práctica continúa siendo habitual.
Una investigación nacional en Estados Unidos, que incluyó a cerca de 8.000 niños de entre 12 y 14 años, y que fue publicada en junio en la revista médica Acta Paediatrica, encontró que los menores que usan pantallas en sus dormitorios por la noche tienden a prolongar su uso y presentan mayor probabilidad de desarrollar un uso problemático de las mismas tras un año.
Además, un segundo estudio divulgado el martes en la revista Journal of Adolescent Health indicó que los niños que emplean dispositivos en sus habitaciones nocturnas tienen más riesgo de sufrir acoso cibernético.
Ambas investigaciones se basaron en datos de un estudio sobre el desarrollo cognitivo del cerebro adolescente, considerado el mayor estudio nacional a largo plazo sobre la salud infantil y la evolución cerebral.
El doctor Jason Nagata, profesor asociado de pediatría en la Universidad de California en San Francisco y autor principal de los estudios, señaló que la mayor incidencia de acoso en niños que usan teléfonos por la noche podría deberse a que los padres supervisan menos el uso de pantallas cuando los menores están en sus habitaciones.
Nagata destacó que una limitación del estudio es que los niños reportaron por sí mismos si fueron víctimas o perpetradores de acoso cibernético, por lo que las cifras reales podrían ser mayores.
Los datos también muestran que los niños pasan mucho tiempo en sus teléfonos durante horas que deberían estar destinadas al descanso. En noches escolares, un niño promedio utiliza el teléfono aproximadamente una hora entre las 10 de la noche y las 6 de la mañana, y la mayoría lo usa entre la medianoche y las 4 de la madrugada en días laborables.
Aunque la Academia Americana de Pediatría y otros expertos han recomendado durante años mantener los teléfonos fuera de las habitaciones infantiles durante la noche, estas investigaciones ofrecen a los padres un argumento más sólido para aplicar esta regla.
La importancia de limitar el uso nocturno del dispositivo
Nagata subrayó que el periodo de sueño es crucial para restringir el uso de pantallas, ya que el descanso es esencial para la salud mental y física. Por ello, si los padres deben escoger una única batalla, reducir el uso de dispositivos durante la noche debería ser la prioridad.
Lo ideal, según Nagata, es que los teléfonos permanezcan fuera de las habitaciones infantiles durante la noche. Si esto no es posible, recomienda apagarlos en ese horario.
Para evitar conflictos con los niños, Anna Sewald, psicóloga en Princeton, Nueva Jersey, sugiere dialogar con ellos sobre los beneficios del sueño para el desarrollo cerebral, la salud mental y el bienestar familiar, además de leer artículos o escuchar contenidos juntos que expliquen la importancia del descanso.
Evitar pantallas durante las comidas para fortalecer la comunicación
El estudio también relacionó el uso de pantallas durante las comidas con un mayor riesgo de acoso cibernético, posiblemente porque los niños pierden la oportunidad de comunicarse con sus padres o tutores y compartir lo que sucede en sus vidas.
Las comidas representan un momento importante para verificar el estado de los miembros de la familia. Además, comer frente a pantallas puede contribuir al aumento de peso, ya que los niños se distraen y pueden ingerir más alimento del necesario, según Nagata.
Sewald recomienda establecer un lugar donde todos dejen sus teléfonos durante las comidas, incluidos los padres, y aclara que esta medida no debe presentarse como un castigo sino como una forma de fomentar la interacción familiar.
Para hacer las comidas más amenas, propone hacer preguntas que incentiven el diálogo, compartir motivos de gratitud, hablar sobre los mejores y peores momentos del día o jugar juegos sencillos.
La especialista explicó que cuando los niños recurren a sus teléfonos, a menudo intentan satisfacer necesidades emocionales básicas como sentirse parte de un grupo, comunicarse o ser valorados. Si estas necesidades se cubren en el hogar mediante el diálogo, la risa, la música y actividades compartidas, su dependencia de los dispositivos disminuye.
El ejemplo de los padres en el uso de pantallas
Las investigaciones también señalaron que el uso excesivo de pantallas por parte de los padres es uno de los factores más fuertes que predicen un uso problemático en los niños.
Por ello, Nagata afirmó que una de las mejores acciones que pueden tomar los padres es ser un modelo a seguir en el uso saludable de dispositivos.
Reconoció que cumplir estas reglas no siempre es sencillo, ya que en ocasiones los padres deben usar el teléfono durante las comidas o momentos familiares por razones laborales o emergencias. En esos casos, aconseja explicar claramente a los niños el motivo.
Ser un buen ejemplo no implica perfección, sino establecer normas claras, explicar las excepciones y procurar proteger los tiempos de sueño y comida de la influencia de las pantallas.
Los resultados sugieren que mantener los teléfonos alejados durante la noche y las comidas puede mejorar la experiencia de los niños con las pantallas y ofrecer a los padres un descanso más tranquilo al saber que están protegiendo a sus hijos de algunos efectos negativos.
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