Cultura y sociedad
El trato silencioso en parejas es una forma de abuso emocional que busca controlar y dañar, distinto del silencio saludable para calmar tensiones.

El uso del trato silencioso en una relación representa un método ineficaz de comunicación. Se diferencia del silencio saludable en que es una conducta controladora y, en ocasiones, incluso abusiva.
El trato silencioso es una forma de abuso emocional que se emplea para controlar y lastimar a la pareja. En contraste, tomarse un tiempo prudente para calmarse durante una discusión acalorada y acordar retomar el tema después, no constituye este tipo de conducta.
Este tipo de silencio en las relaciones suele buscar manipular y causar daño en lugar de resolver conflictos. Reconocer la diferencia entre esta práctica y pausas temporales saludables es fundamental para mantener una comunicación sana y abordar problemas subyacentes.
El significado del trato silencioso
El dicho popular "el silencio es oro" puede no aplicarse igual en todas las relaciones, según la mayoría de los psicólogos, pues depende del contexto.
Cuando el silencio o la negativa a conversar se utiliza como táctica para ejercer poder en la pareja, se convierte en el llamado "trato silencioso", que resulta tóxico, insano y abusivo. Por otro lado, guardar silencio para reflexionar y luego retomar la conversación no es comparable.
Silencio versus trato silencioso
En algunos momentos, el silencio en una relación es aceptable e incluso beneficioso. Por ejemplo, cuando uno o ambos miembros deciden tomarse un tiempo para calmarse durante una discusión o para ordenar sus ideas. La diferencia con el trato silencioso radica en que esta pausa es consciente y se asume que el tema será retomado posteriormente.
También existen casos en los que una víctima de abuso guarda silencio para protegerse y evitar que la situación empeore. En estas circunstancias, la persona sabe que hablar, aunque su pareja lo exija, solo agravará el abuso.
Si uno de los miembros insulta o agrede verbalmente, la otra persona no está obligada a responder. De hecho, establecer límites o alejarse de un entorno abusivo es una reacción razonable y saludable.
Guardar silencio en un contexto abusivo no es un ejemplo de trato silencioso, sino una forma de autoprotección.
Por ello, es fundamental distinguir entre el trato silencioso, que es una táctica de personas abusivas y controladoras, y otros tipos de silencio en la pareja.
Cómo identificar el trato silencioso
Generalmente, el trato silencioso es una maniobra manipuladora que impide resolver asuntos importantes en la relación. Quien lo recibe puede sentirse inútil, no amado, herido, confundido, frustrado, enojado e insignificante.
Cuando uno o ambos miembros se muestran hoscos, hacen pucheros o se niegan a hablar, ejercen un poder cruel que no solo excluye al otro, sino que transmite desinterés por comunicarse o colaborar.
Este método se usa para controlar la situación o la conversación, así como para evitar asumir responsabilidades o admitir errores.
Por ejemplo, si te molesta que tu pareja llegue tarde con frecuencia, puedes iniciar una conversación para expresar tus sentimientos y entender la razón de esa conducta.
Si la pareja no quiere asumir la responsabilidad o no desea reconocer o cambiar su comportamiento, puede responder con frases como "no voy a hablar de esto" o simplemente ignorarte por completo.
Esta negativa a dialogar difiere de pedir posponer la conversación para un momento más adecuado, lo cual puede ser una decisión saludable.
El trato silencioso implica rechazar rotundamente hablar del tema, ya sea ahora o en el futuro.
En otras palabras, el silencio desvía la conversación y señala que el asunto está prohibido. Así, quien lo sufre debe enfrentar solo su dolor y decepción, sin oportunidad de resolver, negociar o comprender la postura de su pareja.
Como resultado, suele quedar con sentimientos de dolor, falta de amor, insatisfacción y confusión. Además, el problema no desaparece por el silencio, sino que se agrava y deteriora la relación, pudiendo incluso conducir al divorcio.
Cuando el silencio es abusivo
Experimentar el trato silencioso puede resultar inquietante, ya que la persona puede negarse a hablar o incluso a reconocer la presencia del otro.
En ocasiones, el silencio es positivo, pues evita decir cosas de las que luego se arrepienta la persona. En otros casos, es una reacción poco saludable que con el tiempo disminuye y permite alcanzar alguna solución.
Sin embargo, en ciertas situaciones el silencio se convierte en un patrón destructivo llamado trato silencioso, que funciona como una táctica de control emocional abusiva.
Quienes recurren a esta estrategia para obtener poder o control en la relación suelen:
Usar el trato silencioso para imponer su voluntad
Ignorar a la pareja durante días o semanas
Negarse a hablar, mirar a los ojos, contestar llamadas o responder mensajes
Recurre al silencio cuando las cosas no salen a su favor
Evitar asumir responsabilidad por su mala conducta
Castigar con el silencio cuando se sienten molestos
Exigir disculpas o concesiones para volver a comunicarse
Negarse a reconocer a la pareja hasta que esta se humille y ruegue
Utilizar el silencio como una forma pasivo-agresiva para controlar el comportamiento del otro
Callar a la pareja cuando intenta afirmarse negándose a dialogar
Manifestar desprecio o desdén para mantener el silencio
Emplear la ira y hostilidad para acallar a la otra persona
Usar el silencio como principal forma de manejar conflictos
Cuando se elimina la posibilidad de comunicación y colaboración, quien recibe el trato silencioso suele esforzarse mucho para restablecer el diálogo. Esto permite que la persona silenciosa se sienta justificada, poderosa y en control, mientras que la otra queda confundida y teme perder la relación.
Además, la conversación se centra en complacer a quien guarda silencio y no en el problema real, que suele perderse en la lucha por recuperar el equilibrio y la comunicación. Si este patrón se repite frecuentemente, resulta tóxico y abusivo.
Investigaciones
Los estudios indican que tanto hombres como mujeres utilizan el trato silencioso para detener conductas o palabras de su pareja en lugar de fomentarlas. En relaciones abusivas, esta práctica se emplea para manipular y establecer poder sobre el otro.
El silencio se convierte en un arma para cortar conversaciones significativas, interrumpir el flujo de información y, en última instancia, causar daño.
De hecho, se ha comprobado que ignorar o excluir a alguien activa en el cerebro la misma área que el dolor físico.
En relaciones no abusivas, el trato silencioso se asocia a interacciones de demanda-retiro, donde un miembro exige y el otro se retira o calla. Aunque parecen similares, las motivaciones son distintas.
En estas interacciones, quien demanda siente que sus necesidades emocionales no se satisfacen, mientras que quien se retira guarda silencio por sentirse herido y no poder o querer hablar.
Aunque no se considera abuso, ambas conductas pueden dañar la relación.
Además, las parejas con este patrón muestran mayor insatisfacción, menor intimidad y peor comunicación, junto con más ansiedad y agresividad.
Cómo responder
Si en tu relación se presentan interacciones de demanda-retiro, es importante identificar lo que realmente sucede. Por lo general, quien demanda se siente abandonado y quien guarda silencio teme sufrir más dolor, usando el silencio para protegerse.
Para solucionar el problema, ambos deben asumir su conducta y tratar de empatizar con la pareja.
También es necesario buscar formas más efectivas de manejar sentimientos y situaciones difíciles. Usar frases en primera persona, como "yo siento", suele ser más efectivo y menos amenazante que comenzar con "tú", que pone a la defensiva.
La terapia de pareja puede ser útil para romper este patrón de comunicación. Con la ayuda de un tercero neutral, ambos pueden aprender a comunicarse mejor y manejar los conflictos.
Si el trato silencioso forma parte de un abuso emocional mayor, es crucial que la persona afectada reconozca la situación y busque ayuda.
Evita crear estrategias para que tu pareja te hable o te reconozca. Si puedes hacerlo de forma segura, aléjate cuando te apliquen el trato silencioso y realiza actividades que disfrutes.
Si tu pareja no está dispuesta a cambiar, prioriza tu seguridad emocional y física. El abuso emocional es dañino y puede escalar a violencia física, especialmente cuando el agresor siente que pierde el control. Un terapeuta experimentado puede ayudarte a manejar la situación y tomar decisiones adecuadas para ti.
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