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Cultura y sociedad

Tipos y señales de una persona masoquista

El masoquismo implica obtener placer del dolor, con diferencias claras respecto al sadismo y diversas formas que pueden ser saludables o problemáticas.

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Tipos y señales de una persona masoquista
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Una persona masoquista es aquella que experimenta placer a través del dolor. Este puede ser físico, emocional o psicológico y, en algunos casos, formar parte de prácticas consensuadas dentro del BDSM. Es fundamental distinguir entre masoquismo y sadismo, ya que sus roles y manifestaciones en las relaciones son diferentes.

El masoquismo se caracteriza por disfrutar recibir dolor, mientras que el sadismo implica placer en causarlo. En contextos sexuales, un masoquista puede encontrar satisfacción en el dolor, la humillación o la negación, mientras que un sadista disfruta infligiendo estas experiencias. Sin embargo, el masoquismo también puede manifestarse fuera del ámbito sexual en comportamientos menos saludables, donde la persona acepta o busca situaciones que le causan sufrimiento físico o emocional, generando ansiedad, culpa o vergüenza.

El sadismo se vuelve problemático cuando ocurre fuera de relaciones consensuadas y cruza hacia la agresión o violencia sexual.

Distinciones entre masoquismo y sadismo

El término "sadista" se refiere a quien obtiene placer, incluso sexual, al infligir dolor o humillación, generalmente en un marco de consentimiento en el BDSM, aunque también puede aplicarse a personas que disfrutan siendo crueles sin consentimiento. En contraste, el masoquista disfruta experimentar dolor, negación o degradación.

Clasificación de los tipos de masoquismo

Más allá del masoquismo sexual, existen formas no sexuales. Sigmund Freud identificó tres tipos: masoquismo erótico (sexual), femenino (psicológico) y moral. Actualmente, el primero se considera masoquismo sexual y el segundo psicológico. Además, se ha propuesto un cuarto tipo: el masoquismo adaptativo.

El masoquismo sexual implica placer sexual derivado del dolor. El psicológico se relaciona con disfrutar el dolor mental, ya sea auto infligido o causado por otros. El masoquismo moral consiste en buscar sufrimiento para aliviar la culpa, incluyendo formas de auto castigo o actos altruistas. El masoquismo adaptativo se basa en experimentar dolor o incomodidad temporal para obtener una gratificación posterior, como esperar con ansiedad un premio.

Una revisión sistemática de 2018 señaló que el masoquismo adaptativo es el más saludable, mientras que sentir conflicto, culpa o tristeza por el placer en el dolor se asocia con trastornos de personalidad y depresión.

Trastorno de personalidad autoderrotista y tipos de sadismo

En los años 80 se consideró incluir el trastorno de personalidad autoderrotista, caracterizado por tendencias masoquistas, en el Manual Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales (DSM). Aunque el trastorno de masoquismo sexual sí está catalogado, el masoquismo emocional no fue incorporado.

Respecto al sadismo, algunos expertos identifican cuatro subtipos principales: sadismo sin coraje, donde la persona insegura explota a otros para sentirse superior; sadismo tiránico, que disfruta del poder para dañar; sadismo impositivo, que inflige dolor por sentido moral; y sadismo explosivo, caracterizado por arrebatos de ira. Estudios han encontrado vínculos entre el sadismo y rasgos de la tríada oscura de la personalidad.

Identificación de una persona masoquista

La única forma segura de saber si alguien es masoquista es que la persona lo comunique directamente. Sin embargo, en comportamientos generales, ciertos indicios pueden sugerirlo:

  • Buscar situaciones de auto sacrificio, priorizando las necesidades ajenas hasta sufrir.
  • No pedir ayuda ante dificultades o dolor, prefiriendo soportar el sufrimiento.
  • Relacionarse con personas dominantes o narcisistas que los humillan o manipulan, con o sin consentimiento.
  • Falta de asertividad, con tendencia a la sumisión y poca defensa personal, aunque algunos practican la asertividad consensuada.
  • Perfeccionismo que lleva a castigarse por no cumplir expectativas propias.
  • Negligencia del autocuidado y negación de placeres cotidianos, disfrutando el malestar propio.
  • Autocrítica constante y diálogo interno negativo sin intentar cambiarlo.
  • Autosabotaje, donde la persona impide su propio éxito, a veces para experimentar decepción o tristeza.

Orígenes del masoquismo

Las causas exactas del masoquismo no están claras y pueden variar según el tipo. Una teoría apunta a la infancia, donde un conflicto de voluntad entre el niño y padres controladores puede generar tendencias masoquistas. Padres que exigen obediencia absoluta y condicionan el amor pueden provocar que el niño internalice un crítico interno que justifica el sufrimiento.

En la adultez, estas tendencias pueden manifestarse de forma autodestructiva o sexualizarse dentro de relaciones BDSM consensuadas y comunicativas.

Masoquismo no sexual y su relación con el sadismo

Algunas investigaciones indican que quienes disfrutan hacerse daño o ser lastimados también pueden obtener placer al causar dolor a otros. Un estudio de 2020 publicado en el Journal of Personality encontró que personas con masoquismo no sexual también mostraban rasgos antisociales, como sadismo cotidiano, psicopatía subclínica y baja honestidad y humildad. Estas personas disfrutaban actividades como comer comida picante, recibir masajes dolorosos o escuchar chistes desagradables.

Masoquismo sexual y su origen

Contrario a creencias anteriores que vinculaban el masoquismo sexual con traumas infantiles o fijaciones sexuales poco saludables, investigaciones recientes no han encontrado tal relación. Un estudio de 2020 sugiere que el interés por el masoquismo es una ampliación de las preferencias sexuales.

En un estudio publicado en The Journal of Sex Research, los participantes reportaron un interés intrínseco por el masoquismo y la sumisión desde edades tempranas. Otros factores asociados incluyen el intercambio de poder, el disfrute del "buen" dolor y la experiencia de estados alterados de conciencia, conocidos como "sub espacio".

Investigación sobre la percepción del dolor

Estudios sobre el dolor han analizado cómo las personas masoquistas procesan y experimentan estímulos dolorosos, sugiriendo que la motivación, el contexto y la emoción influyen en su percepción. Estos hallazgos pueden ser útiles para evaluar y tratar el dolor.

Estrategias para manejar tendencias masoquistas

Ser masoquista no siempre es negativo y puede formar parte de una vida sexual saludable cuando se practica con consentimiento y seguridad. Disfrutar ciertos tipos de dolor en contextos específicos no es raro y puede ser positivo.

No obstante, si estas tendencias causan daño o comportamientos riesgosos, es importante buscar ayuda y desarrollar mecanismos efectivos para afrontarlas.

Consultar a un profesional de salud mental puede ayudar a comprender las razones detrás de la búsqueda del dolor. Terapias como la terapia dialéctica conductual (DBT), terapia de sistemas familiares internos (IFS) y terapia psicodinámica pueden ser beneficiosas. Para masoquistas o sadistas sexuales, acudir a un terapeuta familiarizado con prácticas kink puede ser útil.

Practicar técnicas de relajación para manejar la ansiedad que impulsa el masoquismo es recomendable. También es importante aprender a tolerar mejor las emociones negativas y aceptar el malestar emocional.

Desarrollar habilidades de afrontamiento saludables, como buscar apoyo social, escribir un diario, distraerse, hacer ejercicio, meditar, escuchar música o reestructurar pensamientos, ofrece alternativas más productivas que el masoquismo.

Preguntas frecuentes sobre el masoquismo

¿Un masoquista es alguien que le gusta el dolor?
Sí, el masoquismo es una tendencia psicológica a encontrar satisfacción en el dolor. Esto puede llevar a que las personas se expongan voluntaria o pasivamente a situaciones dolorosas. Sin embargo, no disfrutan de todo tipo de dolor. El consentimiento, el contexto y la motivación influyen en cuándo y cómo se experimenta placer con el dolor físico, sexual o emocional.

En el caso del masoquismo sexual, puede formar parte de una vida sexual saludable cuando ocurre en relaciones seguras y consensuadas. Si lleva a situaciones emocional, física o sexualmente riesgosas, puede ser destructivo.

¿El masoquismo es un trastorno mental?
El masoquismo sexual puede considerarse un trastorno parfilico si genera malestar significativo o deterioro funcional. El trastorno de masoquismo sexual implica impulsos, fantasías o conductas relacionadas con ser abusado, humillado o lastimado para obtener satisfacción sexual, causando angustia o daño a uno mismo o a otros.

No obstante, es importante destacar que es una fantasía común y que las prácticas kink pueden ser una forma normal y saludable de expresión sexual. Estudios indican que hasta el 70% de las personas experimentan fantasías BDSM y un 20% las practican. El masoquismo sexual solo se considera un trastorno si genera malestar o daño.

¿Ser sadista es un trastorno mental?
Al igual que el masoquismo, el sadismo sexual puede cumplir criterios diagnósticos para un trastorno mental. El trastorno de sadismo sexual implica causar dolor o humillación con fines sexuales que generan malestar, deterioro o se imponen a personas no consentidoras. También puede incluir fantasías sexualmente sadistas incapacitantes no actuadas.

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