Economía
La duodécima edición de la cumbre global inicia este miércoles en el Centro de Comercio Mundial, reuniendo a 135 expertos para convertir proyectos piloto en motores de crecimiento económico.

Dubai se convierte desde este miércoles en el epicentro mundial de la transición energética al acoger la duodécima edición de la Cumbre Global de Economía Verde. El evento, que se extenderá durante dos días hasta el 22 de octubre en el Centro de Comercio Mundial, tiene como lema central «Del logro a la expansión: iluminando la economía verde». La organización corre a cargo del Consejo Supremo de Energía de Dubai, la Autoridad de Electricidad y Agua de Dubai (DEWA) y la Organización Mundial de Economía Verde.
El encuentro reúne a 135 ponentes, incluyendo ministros, líderes empresariales, funcionarios gubernamentales, expertos e innovadores de diversas partes del mundo. Su objetivo principal es intercambiar visiones y presentar modelos probados, analizando cómo ampliar su alcance para impulsar la agenda verde. Esta convocatoria llega en un momento crítico donde las tecnologías limpias han demostrado su viabilidad tanto ambiental como económica, permitiendo que múltiples sectores pasen de la fase experimental a la implementación masiva con retornos tangibles.
Los datos recientes confirman la aceleración del sector. Las inversiones mundiales en la transformación energética alcanzaron aproximadamente 2,3 billones de dólares estadounidenses durante 2025, superando ampliamente los 1,8 billones registrados dos años antes. Paralelamente, la Iniciativa de Políticas Climáticas reveló que la financiación climática global cruzó por primera vez la barrera de los 2 billones de dólares en 2024. Aunque estas cifras son históricas, los organizadores advierten que el ritmo de crecimiento aún debe intensificarse para cumplir con los objetivos climáticos internacionales.
La sostenibilidad ha dejado de ser una aspiración distante para convertirse en un eje estratégico que redefine las prioridades de gobiernos y mercados. El debate central gira en torno a cómo escalar rápidamente los pilotos exitosos ante los desafíos económicos y climáticos actuales. Se enfatiza la necesidad de modelos de negocio replicables, alianzas efectivas, financiamiento flexible y políticas armonizadas, junto con el fortalecimiento de capacidades institucionales y humanas para transformar el conocimiento en proyectos duraderos.
Las discusiones se estructuran alrededor de cuatro pilares fundamentales: tecnologías energéticas e infraestructura; estrategias empresariales y transformación sostenible; seguridad hídrica y alimentaria; y finanzas. Estos temas transversales se entrelazan con tres áreas comunes clave: inteligencia artificial, gobernanza y habilitadores de sistemas económicos, abarcando cadenas de suministro y economía circular.
En materia de infraestructura, el enfoque reside en satisfacer la demanda creciente impulsada por la electrificación de sectores, el crecimiento industrial y la proliferación de centros de datos dependientes de la IA. Se examina el rol del almacenamiento de energía para garantizar la fiabilidad de las fuentes renovables y la contribución de tecnologías emergentes como el hidrógeno verde y la nuclear. La meta es equilibrar la escala de los proyectos con su flexibilidad y velocidad de ejecución, asegurando el suministro frente al aumento poblacional y la mejora de estándares de vida.
Respecto a las estrategias corporativas, el análisis destaca que la economía verde ya supera los 5 billones de dólares anuales, creciendo al doble de la tasa de las industrias tradicionales. Los foros exploran cómo integrar la sostenibilidad en el núcleo operativo, rediseñar modelos bajo principios circulares y cerrar la brecha de habilidades verdes. También se estudian los factores que diferencian a las empresas líderes en la transición de aquellas que apenas se adaptan, subrayando la importancia de la innovación y la planificación a largo plazo.
La seguridad del agua y los alimentos se aborda como base de la estabilidad socioeconómica, especialmente ante la presión climática sobre los recursos naturales. Se promueve el uso de tecnología para descarbonizar la producción de agua y fortalecer la agricultura de precisión. Un dato alarmante señala que cerca de 2.100 millones de personas carecen aún de acceso a servicios de agua potable gestionados de forma segura. Para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU para 2030, se requiere una combinación innovadora de técnicas, capital privado y marcos regulatorios robustos.
El componente financiero identifica una brecha significativa: el mundo necesita inversiones anuales mínimas de 6,3 billones de dólares hasta 2030 para mitigar los peores efectos del cambio climático, frente a los 2,3 billones actuales. Las sesiones proponen estructuras de financiamiento mixto, bonos verdes y herramientas innovadoras para mejorar la bancabilidad de los proyectos. La integración entre fondos públicos y privados resulta crucial para generar confianza inversora y acelerar la ejecución de iniciativas transformadoras.
La inteligencia artificial presenta una dualidad compleja. Por un lado, optimiza la gestión energética, predice riesgos ambientales y mejora la productividad agrícola. Por otro, los centros de datos asociados consumen cantidades crecientes de electricidad y agua, con proyecciones de aumento hasta 2030. La cumbre busca establecer estándares de eficiencia para asegurar un impacto neto positivo, aplicando algoritmos avanzados para mejorar redes eléctricas a gran escala.
En cuanto a la gobernanza, la entrada en vigor del Mecanismo de Ajuste Fronterizo de Carbono de la Unión Europea (CBAM) en 2026 marca un punto de inflexión. Esto impone presiones competitivas sobre sectores como aluminio, acero, cemento y petroquímicos, exigiendo una alineación rápida de políticas locales con los requisitos globales de descarbonización. La adaptación normativa se considera esencial para mantener la relevancia comercial en los mercados internacionales.
Finalmente, la economía circular muestra un dinamismo notable. Su mercado global valorado en 517.790 millones de dólares en 2025 podría llegar a 888.000 millones en 2030, con una tasa de crecimiento anual compuesta del 11,3%. El reciclaje genera emisiones un 80% menores que la extracción de materias primas. Se fomenta el desarrollo de sistemas inteligentes que utilicen robótica, IA y blockchain para rastrear residuos y convertirlos en recursos valiosos, posicionando a Dubai como modelo de esta evolución sistémica.
La región de Oriente Medio y Norte de África ocupa un lugar pivotal en este panorama, contando con 43,7 gigavatios de capacidad operativa renovable y más de 200 gigavatios en desarrollo. Estas cifras reflejan el potencial de atracción de capitales y tecnologías. La UAE consolida su rol como socio global mediante proyectos solares masivos, almacenamiento energético y desalinización con energía limpia, demostrando que prosperidad económica y protección planetaria no son metas excluyentes, sino responsabilidades interconectadas.