Economía
Inversores se preparan para un desgaste prolongado tras tensión en Oriente Medio
Los inversores globales ajustan sus estrategias ante un conflicto prolongado entre Estados Unidos e Irán, que podría extenderse y afectar los mercados financieros.

Los inversores a nivel mundial están reevaluando los riesgos geopolíticos en Oriente Medio tras la reanudación del conflicto entre Estados Unidos e Irán. Existe una creciente convicción entre ellos de que la crisis actual no tendrá una solución diplomática rápida, sino que avanzará hacia una “fase de desgaste larga y agotadora” con consecuencias que podrían poner fin a una era de ganancias en los mercados financieros.
El reciente aumento en las tensiones se produjo después de que el mando central estadounidense atacara objetivos militares iraníes, lo que provocó que Teherán respondiera con nuevos ataques este jueves.
En reacción, los contratos de futuros de acciones estadounidenses subieron, mientras que los mercados asiáticos descendieron en términos generales. El precio del petróleo, que aumentó alrededor de un 2% el jueves, se mantuvo por debajo de los 100 dólares por barril, ya que los operadores consideran que existen márgenes de seguridad suficientes para evitar una crisis total en la oferta.
A pesar de las interrupciones en el tránsito por el estrecho de Ormuz, las rutas alternativas de exportación, el incremento en las exportaciones energéticas de Estados Unidos y el uso de reservas estratégicas de petróleo han contribuido a mitigar el impacto.
Para los inversores, el principal desafío reside en adaptarse a un entorno global donde los costos energéticos permanecen elevados y los costos de endeudamiento se mantienen en niveles altos.
El estratega de inversiones Billy Leong, de la firma Global X ETFs, señaló que el conflicto iraní, que Estados Unidos ha afirmado que no será “sin fin”, podría complicarse aún más o transformarse en una “guerra eterna”.
Leong explicó que el término “guerra eterna” no implica una duración indefinida del conflicto, sino que, aunque las sociedades rara vez participan en guerras interminables, las consecuencias y riesgos asociados pueden persistir sin un final claro.
En declaraciones a la cadena estadounidense CNBC, indicó: “Con el colapso de la mediación y la reanudación de los ataques, los mercados han pasado de valorar un cese al fuego a anticipar una etapa de desgaste prolongada y difícil”.
Cada nueva ronda de ataques mutuos aleja la posibilidad de una solución diplomática y prepara a los mercados para un enfrentamiento de larga duración. La consecuencia podría no ser una caída brusca y repentina, sino un impacto más sostenido que exigiría a los inversores una prima mayor por el riesgo geopolítico.
Leong agregó que los inversores ya no perciben este conflicto como una shock inflacionario temporal, sino que los mercados están reajustando el costo del capital en un mundo marcado por una elevada incertidumbre geopolítica.
“La guerra prolongada pone fin a la era de ‘comprar todo y obtener ganancias’. Con el aumento simultáneo de los costos energéticos y el costo real del capital, las barreras para obtener ganancias y superarlas crecerán en general para todas las empresas”, concluyó.
Perspectivas sobre la estabilidad del conflicto
Por su parte, Benjamin Jones, jefe de investigaciones globales en Invesco, mantiene que el escenario principal sigue siendo la “permanencia del statu quo”, caracterizado por ataques esporádicos en lugar de una guerra total. Señaló que los mercados de valores han seguido en gran medida el patrón geopolítico tradicional, con caídas seguidas de recuperaciones.
Jones afirmó: “Esto sirve como recordatorio para los inversores de que, en medio de la volatilidad, continuar invirtiendo suele ser la mejor estrategia”.
En otro ámbito, la agencia de calificación Fitch redujo esta semana su perspectiva para el sector soberano global de “neutral” a “deteriorada”, citando las repercusiones de la guerra entre Estados Unidos e Irán. La agencia prevé que el conflicto debilitará el crecimiento global, elevará la inflación y los rendimientos de los bonos, y aumentará los riesgos geopolíticos.
Andy Lipow, presidente de Lipow Oil Associates, comentó que tanto Estados Unidos como Irán creen que el tiempo juega a su favor y que ninguno está dispuesto a hacer concesiones que crucen las líneas rojas del adversario.
“Este estancamiento y bloqueo podrían prolongarse durante un largo período, independientemente del volumen de bombas que Estados Unidos lance sobre Irán”, añadió.
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