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Veinte expertos internacionales piden al FIFA endurecer los protocolos contra el calor extremo, advirtiendo que un cuarto de los partidos del Mundial 2026 podrían jugarse en condiciones peligrosas.

Un grupo de veinte especialistas en salud y climatología de Europa, Norteamérica y Australia ha lanzado una advertencia directa al organismo rector del fútbol mundial. En una carta abierta, los investigadores instan a la FIFA a modificar sus protocolos actuales, que consideran insuficientes ante las olas de calor previstas para la Copa del Mundo de 2026. La principal demanda es que se retrasen o suspendan los partidos cuando el índice de estrés térmico supere los 28 grados centígrados, un umbral más bajo que el límite actual de 32 grados.
Las reglas vigentes de la FIFA contemplan pausas de enfriamiento de solo tres minutos por cada tiempo, además de bancos de suplentes y asientos climatizados para el cuerpo técnico. Para medir el riesgo, se emplea el índice WBGT, que combina temperatura, humedad, radiación solar y velocidad del viento. Sin embargo, los expertos en ciencias del clima y salud pública sostienen que estas medidas ya no se corresponden con la realidad climática actual.
La misiva de los científicos propone extender los períodos de enfriamiento a un mínimo de seis minutos y mejorar los sistemas de refrigeración dentro de los estadios. Investigaciones recientes indican que aproximadamente una cuarta parte de los encuentros del torneo podrían disputarse bajo un calor peligroso. Al menos cinco partidos, advierten, alcanzarían niveles en los que se recomienda posponer el juego para proteger la salud de los futbolistas.
Los informes también alertan sobre la vulnerabilidad de las sedes: catorce de los dieciséis estadios anfitriones están expuestos a temperaturas elevadas. Ciudades como Miami, Filadelfia y Kansas City carecen de sistemas de refrigeración completos en sus recintos al aire libre. Miami genera especial preocupación entre los especialistas, ya que los modelos climáticos pronostican que todos los partidos programados allí superarán los niveles de estrés térmico recomendados. Por su parte, la final, que se celebrará en el MetLife Stadium de Nueva Jersey, enfrenta un riesgo adicional debido a la posibilidad de jugar bajo un calor extremo.
El llamado de atención no se limita a los jugadores. Los científicos subrayan que cientos de miles de espectadores en las gradas y zonas aledañas podrían sufrir complicaciones de salud graves, en particular las personas mayores y quienes padecen enfermedades crónicas. Por ello, exigen incrementar la disponibilidad de estaciones de agua, áreas de sombra y puntos de refrigeración tanto dentro de los estadios como en sus alrededores.
La FIFA, por su parte, ha reiterado que la salud de los futbolistas y del público es una prioridad absoluta. El organismo asegura que evalúa de forma continua los riesgos climáticos dentro de sus planes operativos para el torneo y que está abierto a ajustar algunas medidas según evolucionen las condiciones meteorológicas. La Copa del Mundo de 2026, organizada por Estados Unidos, Canadá y México, se disputará entre el 11 de junio y el 19 de julio.
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