IA
La demanda de infraestructura para inteligencia artificial dispara las acciones de empresas que suministran componentes clave, desde vidrio óptico hasta maquinaria pesada.

Una ola de euforia inversora recorre los mercados globales, impulsando a empresas que fabrican los componentes esenciales para la infraestructura de inteligencia artificial a alcanzar valoraciones récord. El fenómeno, que ha llevado al índice S&P 500 a un nuevo máximo histórico con un alza del 1,5% el miércoles, se extiende más allá de los fabricantes de chips tradicionales para incluir actores inesperados, como una fábrica de vidrio fundada hace 175 años y una compañía de equipos pesados.
El repunte, según reportó el miércoles el diario The Wall Street Journal, se vio apuntalado por señales de avance en las conversaciones de paz en Oriente Medio y por los sólidos resultados trimestrales de la empresa AMD. Sin embargo, el motor principal es la creciente demanda de todo lo necesario para construir y operar centros de datos de inteligencia artificial.
Entre los mayores beneficiados se encuentra Corning, especializada en vidrio y fibra óptica. Sus acciones saltaron un 12% el miércoles después de que Nvidia anunciara planes para invertir 500 millones de dólares en la compañía, con el objetivo de expandir la producción de cables de fibra óptica utilizados en centros de datos de IA. Estos cables, que ahora son vitales para conectar las enormes instalaciones, provienen de una empresa que en el pasado fabricaba bombillas para Thomas Edison.
El acuerdo con Nvidia se suma a un contrato multianual previo que Corning firmó con Meta, valorado en hasta 6.000 millones de dólares, para el suministro de estos mismos cables. La fiebre también ha alcanzado a Caterpillar, conocida por sus excavadoras y topadoras amarillas. La compañía reportó sólidas ganancias y ventas trimestrales, impulsadas por la demanda de sus enormes generadores eléctricos, esenciales para mantener operativos los centros de datos.
Caterpillar planea duplicar su capacidad de producción de motores de turbina para 2030 y está ejecutando su mayor plan de gasto industrial en 15 años, que incluye una inversión de 725 millones de dólares en su planta de Indiana para fabricar más motores para generadores eléctricos.
El auge no se limita a Estados Unidos. Empresas de refrigeración y energía, como Vertiv, han visto sus acciones dispararse más de un 2.000% en los últimos tres años. Las ganancias también se extienden a firmas asiáticas como Delta Electronics. Mientras tanto, compañías de otros sectores están reorientando sus negocios para subirse a la ola de la IA.
QuantumScape, especializada en baterías para vehículos eléctricos, anunció su entrada en el mercado de centros de datos de IA y el sector de defensa, lo que elevó sus acciones más de un 14% en abril. En el otro extremo, algunas empresas en dificultades han recurrido a reposicionarse en torno a la inteligencia artificial para atraer inversores, en movimientos que algunos comparan con la burbuja de las puntocom.
La empresa de calzado Allbirds cambió su nombre a New Bird AI, provocando que sus acciones se dispararan un 582% en una sola sesión. De manera similar, Algorithm Holdings subió un 222% después de anunciar su transformación en una empresa logística basada en IA. Incluso un mensaje en redes sociales sobre que agentes de IA como OpenAI podrían aumentar la demanda de computadoras de bajo costo fue suficiente para que las acciones de Raspberry Pi subieran un 36%.
La volatilidad del mercado se ha intensificado en medio de este frenesí. Los inversores navegan entre el temor a que la inteligencia artificial no genere los enormes rendimientos esperados y la preocupación de que pueda causar trastornos generalizados en sectores económicos enteros. Por ahora, la estrategia dominante es apostar por los proveedores de componentes y materiales, considerados los más seguros para obtener ganancias, independientemente de qué empresa gane la carrera tecnológica.