IA
La Generación Z se rebela contra la inteligencia artificial
El creciente malestar entre los jóvenes por la pérdida de empleos y los riesgos cognitivos impulsa un movimiento de oposición al avance de la IA.

La inteligencia artificial se ha infiltrado en cada rincón de la vida cotidiana, desde el contenido caótico en redes sociales hasta chatbots que ofrecen un pésimo servicio al cliente. Ante esta realidad, no sorprende que el descontento vaya en aumento. Las advertencias de los líderes tecnológicos sobre una transformación sin precedentes, que podría eliminar una enorme cantidad de puestos de trabajo, se están cumpliendo. Incluso quienes logran esquivar las constantes oleadas de despidos en el sector se ven forzados a adoptar esta tecnología para conservar su empleo, lo quieran o no.
Según reportó el sitio The Verge, la reacción negativa es particularmente fuerte entre la Generación Z. Paradójicamente, las empresas apuestan por este grupo demográfico como el principal adoptante de la IA, pero ellos enfrentan un mercado laboral especialmente duro tras la pandemia de covid-19. Contrario a la imagen habitual de los jóvenes como entusiastas de las nuevas tecnologías, esta herramienta no solo es mal recibida, sino que genera una especie de resistencia activa.
Sharon Freistatter, quien abandonó su trabajo en Silicon Valley por preocupaciones éticas, afirmó al sitio Futurism que la mayoría de las personas en su entorno no usan la inteligencia artificial y se oponen a ella. La única excepción, señaló, son los trabajadores del campo de la informática, a quienes se les impone su uso.
Miedos reales y sabotaje laboral
Las aprensiones entre los jóvenes se multiplican por los efectos perjudiciales vinculados a la IA generativa. Van desde el daño ambiental causado por los centros de datos hasta la erosión del pensamiento crítico y el riesgo de caer en espirales de desinformación. Las encuestas reflejan un claro deterioro en la percepción juvenil. Un sondeo de Gallup indicó que solo el 18% de la Generación Z siente esperanza respecto a la inteligencia artificial, una caída de 9 puntos porcentuales en comparación con 2025. En el ámbito educativo, el uso de la IA ha recibido críticas severas; estudiantes de la Universidad de Pensilvania la consideran una amenaza para la calidad de la enseñanza.
Muchos jóvenes consideran que la tecnología adolece de fallos evidentes, como las alucinaciones y los peligros de la descarga cognitiva, es decir, delegar tareas mentales en la IA. La oposición ha llegado al extremo de que algunos empleados de la Generación Z boicotean las estrategias de sus propias empresas. Un informe conjunto de Writer y Workplace Intelligent reveló que el 44% de ellos obstaculiza el uso de la inteligencia artificial de diversas maneras, como introduciendo datos confidenciales en los chatbots o negándose rotundamente a emplearla.





