IA
Mark Zuckerberg, CEO de Meta, abogó por evaluaciones independientes como mejor práctica en el desarrollo de inteligencia artificial, mientras crecen las llamadas a ralentizar su avance.

Mark Zuckerberg, director ejecutivo de Meta, propuso la implementación de auditorías independientes como estándar sectorial para el desarrollo de sistemas de inteligencia artificial. Su declaración se produce en un contexto de creciente presión para moderar el ritmo de innovación en esta tecnología.
El 12 de septiembre de 2026, Dario Amodei, presidente de Anthropic, instó a una pausa deliberada en el desarrollo de modelos de inteligencia artificial de mayor potencia. Esta postura recibió respaldo explícito de Elon Musk, fundador de xAI, y de Sam Altman, director ejecutivo de OpenAI. Según informó el sitio web Information, citando fuentes anónimas, Anthropic, OpenAI y Google están explorando la creación de una organización conjunta destinada a establecer normas técnicas comunes para la industria.
En una publicación en la plataforma X, Zuckerberg afirmó: “Engaging independent evaluators and advisors is industry best practice”. Tradujo esa frase al español como: “El involucramiento de evaluadores y asesores independientes es la mejor práctica en el sector”. Añadió que sería útil, en términos generales, construir un ecosistema más amplio y diverso de expertos evaluadores. Destacó que Meta ya aplica dicha práctica en múltiples áreas, pues contribuye directamente a mejorar la calidad del trabajo realizado.
Zuckerberg subrayó que la responsabilidad primaria del desarrollo seguro de la inteligencia artificial recae sobre los laboratorios desarrolladores, dado que ellos asumen las consecuencias legales y operativas derivadas de cualquier fallo en sus modelos. En ese sentido, señaló que Meta retrasó varios meses el lanzamiento de su modelo Muse para priorizar aspectos de seguridad y protección de datos, sin exigir previamente que otros actores hicieran lo mismo. Calificó esa decisión como parte de su labor cotidiana y como una medida objetivamente necesaria tanto para los usuarios como para la propia empresa.
El ejecutivo indicó que destinar la mayor parte de la capacidad computacional disponible al servicio de las personas —en lugar de invertirla en la búsqueda acelerada de mejora recursiva— constituye una de las vías más efectivas para garantizar un desarrollo tecnológico seguro. Meta ha formalizado dicho compromiso, y Zuckerberg consideró que otras empresas pueden adoptarlo con igual facilidad.
También sostuvo que la confianza y la alineación de los agentes con las intenciones humanas se están convirtiendo rápidamente en las capacidades más decisivas para diferenciar modelos y sistemas. A su juicio, cualquier laboratorio que descuide la alineación quedará rezagado. Además, destacó que la exposición a responsabilidades legales significativas ante daños causados por sus modelos representa un incentivo fuerte para prevenir tales eventos.
Zuckerberg concluyó que la clave para construir un futuro positivo para todos radica en mantener un equilibrio adecuado de poderes, y que esa tarea está dentro del alcance colectivo de los actores involucrados.
Donald Trump, entonces presidente de Estados Unidos, minimizó las preocupaciones sobre la expansión de la inteligencia artificial. Describió como exageraciones los escenarios que prevén una “toma de control global por parte de la IA, su destrucción total y la marcha de robots por nuestras ciudades para eliminarnos a todos”. Se limitó a aceptar la imposición de restricciones muy acotadas en este ámbito.
Trump y otros funcionarios de su administración consideraron que la magnificación mediática de los riesgos asociados a la inteligencia artificial tenía como objetivo influir en los resultados de las elecciones intermedias del Congreso estadounidense.



