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Un documento preliminar entre Washington y Teherán para poner fin a la guerra carece de cláusulas de paz y enfrenta obstáculos complejos, según revela el diario británico.

Un acuerdo inminente entre Estados Unidos e Irán para poner fin al conflicto armado no pasa de ser una "declaración de intenciones" para futuras negociaciones, según ha revelado el diario británico The Times. El documento propuesto carece de los componentes propios de un tratado de paz integral y choca con obstáculos que dificultan superar las profundas diferencias entre ambas partes.
A pesar de las amenazas del presidente estadounidense Donald Trump de atacar territorio iraní, los mediadores en Pakistán se muestran optimistas sobre una posible solución que ponga fin a la guerra. Los mercados, por su parte, han recibido la noticia del posible pacto con un notable repunte y una caída en los precios del petróleo.
El acuerdo otorga "ganancias inmediatas" a ambos bandos. Teherán se compromete a reabrir gradualmente el estrecho de Ormuz, mientras que Washington levantaría su bloqueo naval, proporcionando un respiro económico necesario para ambos países tras una crisis que ha agotado sus presupuestos. Sin embargo, la limpieza de minas en el estrecho requerirá varias semanas, tras lo cual comenzará un difícil período de treinta días para alcanzar un acuerdo sobre los temas clave, principalmente la entrega de uranio altamente enriquecido a Estados Unidos.
Expertos internacionales consideran que el memorando de entendimiento se limitará a generalidades, aplazando los detalles complejos. Esto convertiría el acuerdo en un "marco congelado" que pone fin a las operaciones militares sin ofrecer soluciones de fondo a las causas de la guerra.
Es poco probable que se levanten por completo las sanciones que paralizan la economía iraní, a menos que Teherán desmantele su programa nuclear y se comprometa a detener el enriquecimiento durante décadas, lo que genera dudas sobre la resistencia del acuerdo. The Times señala que Trump busca, mediante estas presiones, doblegar al régimen iraní, al tiempo que garantiza la estabilidad de los precios energéticos en Estados Unidos antes de las elecciones de medio mandato, para evitar repercusiones políticas que afecten su popularidad en las urnas.
Mientras tanto, Irán sufre un colapso histórico de su moneda local y un deterioro de sus infraestructuras vitales, lo que ha disparado las tasas de desempleo y ha dejado a cientos de miles de personas sin trabajo debido a los bombardeos y al bloqueo económico continuo. Según el periódico, Teherán se enfrenta a una elección fatídica entre la rendición o la escalada si pierde la carta del estrecho, y los analistas pronostican que el régimen optará por la segunda opción, lo que amenaza con reanudar el conflicto armado en cuestión de meses.
La comunidad internacional teme que el acuerdo derive en una situación de "ni paz ni guerra", similar a la que se vive en Líbano y Gaza, donde las tensiones persisten a pesar de la existencia de entendimientos frágiles que carecen de mecanismos de aplicación estrictos. Aunque los conflictos regionales no afectan radicalmente a los mercados, la guerra con Irán sigue siendo el motor principal de los precios de la energía, por lo que cualquier perturbación futura podría ser un presagio del regreso de la incertidumbre a la tambaleante economía mundial.
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