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Advertencias sobre represalias: el apoyo a Kiev coloca al Reino Unido en la mira de Moscú
El Reino Unido enfrenta un riesgo creciente de ataques rusos tras intensificar su apoyo militar a Ucrania, con precedentes de operaciones de sabotaje y asesinatos en territorio británico.

La revista británica "The I Paper" advirtió que el creciente apoyo del Reino Unido a Ucrania podría impulsar a Rusia a llevar a cabo ataques de represalia dentro del territorio británico, señalando que Moscú ya ha utilizado métodos que van desde ciberataques hasta sabotajes y asesinatos.
La publicación considera que hacer frente a estas amenazas requiere fortalecer la infraestructura y prepararse para un posible nuevo escalado ruso.
Esto ocurre tras la decisión de Andy Burnham, calificada por el periódico como acertada, de permitir que Ucrania fabrique sus propias misiles de los tipos "Scalp" y "Storm Shadow".
A medida que la guerra continúa y evoluciona la táctica de combate, las necesidades de Kiev han cambiado, pasando de solicitar armas urgentes para detener la invasión a desarrollar capacidades militares locales.
Al inicio de la guerra, las ayudas occidentales se centraron en proporcionar armas que necesitaban las fuerzas ucranianas para frenar el avance ruso, incluidas las misiles "Inlau", que desempeñaron un papel destacado al atacar columnas blindadas durante la batalla de Kiev.
Posteriormente, las necesidades se ampliaron para incluir tanques y millones de proyectiles de artillería, mientras se intensificaban los combates en ciudades y pueblos de Donetsk.
Hoy en día, las fuerzas ucranianas han ampliado el alcance de sus operaciones utilizando misiles más avanzados, para atacar objetivos rusos lejos de las líneas de frente.
Kiev dirige sus ataques contra embarcaciones en el Mar de Azov, refinerías de petróleo, fábricas de armas, además de interrumpir redes de suministro y distribución pertenecientes a grandes empresas rusas.
Al mismo tiempo, Ucrania ya no depende completamente de armas occidentales para sus operaciones de largo alcance, ya que durante años de guerra ha desarrollado un sistema local de misiles y drones.
Este desarrollo ha obligado a los países occidentales a cambiar su enfoque, pasando de enviar armas únicamente a apoyar la industria de defensa ucraniana y permitirle producir localmente.
Según el periódico, esta estrategia beneficia a ambos lados: otorga a Ucrania una mayor capacidad para decidir cómo usar sus armas y reduce su dependencia de las restricciones impuestas por los países donantes.
También permite a los gobiernos occidentales construir una capacidad de defensa ucraniana más sostenible, en lugar de limitarse a entregar ayuda militar de forma continua.
En este contexto, la administración del presidente estadounidense Donald Trump se comprometió a emitir una licencia que permita a Ucrania fabricar localmente misiles "Patriot" para defensa aérea, un sistema que necesita Kiev para proteger sus ciudades de los ataques rusos nocturnos.
Por tanto, la decisión de Burnham se alinea con una tendencia más amplia en Occidente orientada a fortalecer las capacidades defensivas ucranianas.
Moscú amenaza con escaladas y el Reino Unido se prepara para represalias rusas
Pero Moscú no recibió estas medidas con calma, respondiendo con ira y amenazas. La publicación señala que el Kremlin tiene la costumbre de utilizar el discurso de "escalada" cada vez que Occidente toma medidas para apoyar a Ucrania, a pesar de que Rusia misma, mediante guerras convencionales y ataques híbridos, es una de las principales fuentes de escalada segura en Europa.
No obstante, el primer ministro británico insistió en que su país no retrocederá ante las amenazas rusas, afirmando que continuará apoyando a Ucrania. Y aunque es crucial no ceder ante la presión rusa, la publicación considera que el Reino Unido debe abordar seriamente la posibilidad de ser objeto de ataques directos.
De Salisbury al incendio: precedentes que generan preocupación en Londres
Estas preocupaciones se basan en precedentes claros, siendo el más destacado el ataque con "Novichok" en Salisbury en 2018, cuando se usó una sustancia nerviosa para envenenar a Sergei Skripal y su hija Yulia, con la muerte de un ciudadano británico como consecuencia.
La publicación considera que el incidente demostró la capacidad de Moscú y su disposición a cometer actos de violencia dentro del territorio británico.
Desde entonces, han aparecido otras señales de actividad rusa potencial en el Reino Unido, incluyendo una serie de incendios intencionados que afectaron almacenes en Londres en 2023, seguidos por el ataque a la residencia del primer ministro Keir Starmer en 2025.
Las autoridades acusaron a Rusia y a agentes vinculados a ella de estar detrás de estas operaciones, y varios implicados fueron condenados.
Además, las investigaciones revelaron una red de espionaje que planeaba atacar periodistas y críticos de Rusia dentro del Reino Unido antes de poder ejecutar sus planes.
En otros países europeos también ha aumentado el número de sabotajes dirigidos a fábricas de armas, junto con ciberataques y asesinatos, lo que ha reforzado las preocupaciones sobre la expansión del conflicto híbrido ruso.
En base a esto, la publicación considera que la posibilidad de un nuevo ataque ruso contra el Reino Unido ya no es solo un escenario hipotético, sino una probabilidad respaldada por eventos reales ocurridos.
Por ello, el sometimiento no puede ser una opción, y Londres debe fortalecer su infraestructura y elevar su preparación para enfrentar cualquier operación de sabotaje futura.
La guerra cibernética: arma capaz de paralizar sectores vitales
En el aspecto más avanzado de la amenaza, destaca la guerra cibernética como una herramienta capaz de paralizar sectores vitales sin necesidad de un ataque militar directo. Entre los objetivos potenciales se encuentran redes de energía y agua, sistemas de control del tráfico aéreo, cadenas de suministro de alimentos y otras infraestructuras clave que depende la sociedad moderna.
Pero el peligro no se limita a los ciberataques; incluso operaciones de sabotaje simples pueden causar daños extensos. El periódico señala que algunos incendios anteriores se llevaron a cabo reclutando personas comunes mediante aplicaciones de mensajería y pagándoles para realizar operaciones usando herramientas fácilmente disponibles.
Desde aquí, grupos pequeños podrían interrumpir instalaciones vitales sin necesidad de grandes capacidades militares, como atacar el suministro eléctrico de un aeropuerto principal o intentar desviar un tren de pasajeros. Los casos anteriores muestran el grado de caos que puede causar un fallo en una instalación fundamental.
Londres ante la prueba de proteger su interior y continuar apoyando a Ucrania
No basta con que el Reino Unido fortalezca sus capacidades defensivas; también debe prepararse psicológica y operativamente ante la posibilidad de nuevos ataques.
Para enfrentar la amenaza rusa, según el periódico, se requiere proteger las instalaciones vitales y prepararse para lo peor, sin permitir que el miedo altere la política de apoyo a Ucrania.
En última instancia, la ecuación mencionada en el artículo sigue siendo clara: un terrorista o saboteador necesita tener éxito en una sola operación para causar grandes daños, mientras que el Estado debe prevenir todos los ataques.
Si Rusia decide vengarse, el Reino Unido deberá soportar la presión y mantener su política, fortaleciendo sus defensas y aferrándose a lo que considera el camino correcto.
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