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Armenia se acerca a la Unión Europea con una inversión de 2.500 millones de euros, mientras Putin califica de "lógico" un posible referéndum sobre la adhesión.

La relación entre Rusia y Armenia ha entrado en una nueva fase. En Ereván, el debate oficial sobre una posible membresía en la Unión Europea se ha intensificado, coincidiendo con declaraciones del presidente ruso, Vladímir Putin, quien calificó como "algo muy lógico" la posibilidad de celebrar un referéndum popular en Armenia sobre la adhesión al bloque comunitario.
Estas palabras de Putin se produjeron días después de que la capital armenia, Ereván, acogiera la octava cumbre de la Comunidad Política Europea los días 4 y 5 de mayo de 2026. En ese marco, se celebró la primera cumbre oficial entre la Unión Europea y Armenia, con la presencia del presidente del Consejo Europeo, António Costa, y el primer ministro armenio, Nikol Pashinián.
Durante la cumbre, la UE anunció una ampliación de la cooperación política y económica con Ereván, enmarcada en la estrategia "Puerta Global". Esto incluye inversiones europeas previstas por valor de 2.500 millones de euros, además de la continuación del programa europeo "Crecimiento y Resiliencia", dotado con 270 millones de euros para respaldar las reformas económicas y sociales en Armenia.
En abril de 2026, el Consejo de la Unión Europea aprobó la creación de una nueva misión civil en Armenia, denominada "EUPM Armenia", con una duración de dos años. Esta misión se enmarca en la política de seguridad y defensa común de la UE y tiene como objetivo apoyar la gestión de crisis y fortalecer la estabilidad.
El acercamiento armenio a Europa no es repentino. En octubre de 2023, el primer ministro Pashinián declaró ante el Parlamento Europeo la disposición de su país a "acercarse a la Unión Europea en la medida de lo posible". En noviembre de 2024, una petición ciudadana que reunió más de 50.000 firmas exigió el inicio del proceso de adhesión a la UE. Posteriormente, en marzo de 2025, el parlamento armenio aprobó la "Ley de Integración Europea" con el voto favorable de 64 diputados, incorporando el acercamiento europeo a la legislación oficial del país.
En una reunión en el Kremlin a principios de abril de 2026, Putin le dijo a Pashinián que compatibilizar la membresía en la UE con la pertenencia a la Unión Económica Euroasiática, el bloque liderado por Moscú del que Armenia forma parte desde 2015, es "imposible".
En una conferencia de prensa en Moscú, Putin reiteró que un referéndum en Armenia sería "muy lógico" y que Moscú basaría su posición en los resultados de esa eventual votación. Al referirse al futuro de la relación económica entre ambos países si Armenia opta por un rumbo europeo pleno, el presidente ruso empleó la expresión "divorcio suave, sabio y mutuamente beneficioso".
Las declaraciones de Putin coinciden con un notable descenso en los indicadores comerciales bilaterales. El volumen de comercio entre Rusia y Armenia cayó de 11.500 millones de dólares en 2024 a aproximadamente 6.400 millones de dólares en 2025. Durante el primer semestre de 2025, el comercio bilateral se redujo un 18,2%, hasta los 1.470 millones de dólares, mientras que las exportaciones rusas a Armenia disminuyeron un 22,4%.
Dimitri Brej, director de la Unidad de Estudios Rusos del Centro de Estudios Árabes Euroasiáticos, señaló en declaraciones a "Erem News" que el expediente armenio, o el "expediente caucásico", es uno de los más sensibles para Rusia en la etapa actual, especialmente tras el acuerdo de paz entre Armenia y Azerbaiyán. Brej afirmó que Armenia ya no es el aliado tradicional de Moscú, y que las tensiones se evidencian en la disminución de la coordinación política y diplomática, así como en el creciente acercamiento con la UE. Añadió que el verdadero cambio comenzó en 2018 con el ascenso de fuerzas políticas más cercanas a Occidente, lo que transformó la naturaleza de las relaciones de seguridad, económicas y diplomáticas en la región.
Brej también indicó que Armenia busca abrir un nuevo capítulo con Turquía y la UE a través de proyectos económicos, de inversión e infraestructura, mientras Moscú enfrenta crecientes dificultades para mantener su influencia tradicional debido a las presiones económicas y las sanciones occidentales relacionadas con la guerra en Ucrania. Según el analista, Rusia podría recurrir a herramientas de poder blando, como el aumento de inversiones y ayudas económicas, para contener los cambios en curso y evitar que sus efectos se extiendan a las regiones del norte del Cáucaso dentro de Rusia. Advirtió que la persistencia de estas transformaciones podría llevar a una mayor pérdida de influencia rusa a menos que Moscú emprenda reformas políticas y económicas y alcance acuerdos más estables con Occidente.
Por su parte, Karzan Hamid, analista político y experto en asuntos europeos, afirmó a "Erem News" que los movimientos de la UE hacia el Este reflejan un claro esfuerzo por reducir la influencia rusa en el Cáucaso y Asia Central, mediante una expansión de la presencia europea a nivel político, económico y, posiblemente, militar en el futuro. Hamid interpretó la aceptación por parte de Putin de un posible referéndum armenio como un mensaje político indirecto a Ereván: cualquier movimiento al margen de los acuerdos con Moscú podría abrir la puerta a nuevas tensiones y conflictos.
El analista subrayó que Rusia aún posee una amplia influencia dentro de las ex repúblicas soviéticas, aunque reconoció que Moscú es consciente de que mantener su poder ya no depende únicamente de herramientas de presión tradicionales, sino de acuerdos y entendimientos a largo plazo que generen intereses estratégicos y económicos mutuos. Hamid concluyó que la aparente aquiescencia de Putin a los pasos armenios no implica que Moscú renuncie a su influencia, sino que podría reflejar un intento ruso de reordenar sus herramientas y movimientos políticos dentro de la propia Europa, a través de vías más tranquilas y flexibles, acordes con la nueva etapa y los equilibrios actuales en el continente.