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Canadá planea comprar más de veinte lanzaderas de cohetes HIMARS para fortalecer su capacidad de ataques a larga distancia y defensa costera.

El gobierno canadiense anunció la intención de adquirir más de veinte lanzaderas de cohetes estadounidenses durante los próximos cuatro años para reforzar las capacidades del ejército en ataques a larga distancia y operaciones antisuperficie. Expertos interpretan esta medida como una acción preventiva ante posibles tensiones con Moscú en el Ártico, según el Instituto Marítimo de Estados Unidos.
En un comunicado emitido el martes, Ottawa detalló que el proyecto denominado "ataques terrestres de precisión a largo alcance", con un presupuesto de 1.8 mil millones de dólares, incluirá municiones y apoyo logístico para 26 sistemas del modelo M142 HIMARS (Sistema de Cohetes de Artillería de Alta Movilidad). Se espera que las primeras unidades sean entregadas en 2029.
El documento indica que estos sistemas de lanzamiento estarán equipados con municiones de largo alcance capaces de impactar objetivos con precisión a distancias superiores a 300 kilómetros, lo que transformará la manera en que el ejército canadiense realiza operaciones y apoya a las fuerzas conjuntas en futuras misiones.
Lockheed Martin diseñó el sistema HIMARS, que ha demostrado su eficacia como plataforma de ataques de precisión a larga distancia en conflictos recientes en Ucrania y Medio Oriente. Este sistema puede ser desplegado rápidamente mediante aeronaves o medios navales hacia ubicaciones remotas, y soporta una variedad de municiones para diferentes misiones.
Entre las funciones asignadas por el ejército canadiense a este sistema se encuentran las capacidades para realizar ataques marítimos con el fin de apoyar la defensa de las costas nacionales.
El comunicado añade que estos sistemas están diseñados para integrar en el futuro capacidades de misiles antisuperficie lanzados desde tierra, destinados a proteger las costas canadienses, incluyendo la región del Ártico.
Con estas adquisiciones, HIMARS se convertirá en el primer sistema antisuperficie en entrar en servicio en Canadá. Este contrato surge en un contexto de renovada tensión en las fronteras de Ottawa debido a las ambiciones rusas en el Ártico.
Además, el sistema podrá fortalecer la contribución de Canadá en sus compromisos con la OTAN y en sus relaciones crecientes en la región del Indo-Pacífico. Su despliegue en el flanco oriental de la alianza, en países bálticos y Polonia, junto con el aumento de la presencia terrestre canadiense en Filipinas, ofrecerá una capacidad significativa para realizar ataques a larga distancia.
Las operaciones realizadas por el ejército y el cuerpo de marines estadounidenses ya han evidenciado el potencial de HIMARS en este ámbito, considerándose una plataforma para ataques marítimos ante la necesidad de atacar objetivos navales móviles en la región del Indo-Pacífico.
El próximo lanzamiento del misil de precisión de ataque "PrSM", conocido como "Increment 4", ampliará el alcance de los sistemas HIMARS contra buques a más de mil kilómetros. Las unidades de cohetes del ejército estadounidense, preparándose para un posible enfrentamiento con China, han impulsado el desarrollo de esta versión.



