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Cinco líderes militares y de seguridad controlan el poder en Irán

Irán ha pasado de un liderazgo centrado en una sola persona a un gobierno colectivo dirigido por cinco figuras clave de seguridad, militares y judiciales.

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Cinco líderes militares y de seguridad controlan el poder en Irán
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En Irán, la discusión actual no se limita a la extensión del poder del Líder Supremo, sino que se centra en si la República Islámica ha entrado en una nueva etapa en la que el poder se ejerce a través de un consejo de seguridad no oficial, compuesto por figuras militares, de seguridad y judiciales que controlan las estructuras estatales.

Informes de centros de investigación occidentales y medios iraníes opositores señalan que la estabilidad del régimen, a pesar de los golpes sufridos en sus filas dirigentes, no depende únicamente de la fuerza del Líder Supremo, sino del ascenso de una red de toma de decisiones colectiva en la que las instituciones del Cuerpo de Guardianes de la Revolución, seguridad, justicia y policía superan a las tradicionales entidades religiosas.

Los cinco hombres que gobiernan Irán

La Fundación para la Defensa de las Democracias (FDD), con sede en Washington, afirma que el sistema iraní está diseñado para perdurar más allá de cualquier individuo y que el poder real se reparte entre cinco figuras que controlan las instituciones más sensibles: el presidente del Parlamento, Mohammad Baqer Qalibaf; el secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, Mohammad Baqer Zulqadr; el comandante del Cuerpo de Guardianes de la Revolución, Ahmad Vahidi; el presidente del Poder Judicial, Gholam Hossein Mohseni Ejei; y el jefe de la policía, Ahmad Reza Radan.

La importancia de esta lista radica no solo en los nombres, sino en lo que representan: Qalibaf ofrece una fachada política al régimen, Zulqadr coordina la seguridad nacional, Vahidi lidera la fuerza militar más influyente, Ejei dirige el brazo judicial represivo y Radan controla el orden público a través de la policía. Así, Irán parece gobernado no por una sola persona, sino por la convergencia de cinco instituciones sólidas.

Mandos de seguridad en lugar de religiosos

Mohammad Baqer Qalibaf, quien preside el Parlamento, no es un político tradicional, sino un exlíder del Cuerpo de Guardianes y la policía.

Por su parte, Zulqadr, secretario del Consejo de Seguridad Nacional, también proviene del Cuerpo de Guardianes y ha desempeñado roles en la construcción de redes externas que luego se convirtieron en la Fuerza Quds, según la FDD.

Ahmad Vahidi es la figura militar más destacada en esta estructura y apareció públicamente durante los preparativos del funeral de Jamenei, lo que refleja su posición privilegiada dentro del sistema de toma de decisiones, según la agencia Associated Press.

En el ámbito interno, Mohseni Ejei y Radan representan la línea de defensa represiva del régimen: el primero lidera el sistema judicial y los procesos, mientras que el segundo dirige la policía frente a las protestas.

Esta composición del "consejo no declarado" refleja un cambio profundo en el que los religiosos han retrocedido y los hombres de seguridad han avanzado al frente.

La ausencia del Líder y la presencia del Cuerpo de Guardianes

La prensa iraní opositora refuerza esta hipótesis. "Iran International" reportó que Mojtaba Jamenei, pese a ser nombrado nuevo Líder, ha estado ausente de apariciones públicas y discursos directos, limitándose el régimen a leer mensajes atribuidos a él, lo que genera dudas sobre quién ejerce realmente el poder.

En otro informe, el mismo medio indicó que la designación de Mojtaba se produjo bajo la presión del Cuerpo de Guardianes sobre el Consejo de Expertos, en un escenario que no sugiere una transición religiosa natural del poder, sino un arreglo de seguridad impuesto por el equilibrio de fuerzas dentro del régimen.

Un reporte del diario "Financial Times" señala que las autoridades iraníes han intentado recientemente afirmar que Mojtaba mantiene el control, en medio de especulaciones generalizadas de que el Cuerpo de Guardianes es quien dirige efectivamente la toma de decisiones.

Un sistema con múltiples cabezas

El Instituto de Washington sostiene que, debido a la expansión del Cuerpo de Guardianes desde 1979, Irán se ha convertido en un estado de seguridad centralizado, con múltiples capas de oficiales activos y retirados capaces de cubrir vacíos tras los ataques a sus líderes.

Esta estructura explica la capacidad del régimen para absorber golpes sin colapsar rápidamente.

Una dirección colectiva de seguridad

En este sentido, el analista político Mohammad Youssef Al-Nour comentó a "Iram News" que lo ocurrido en Irán no representa solo un cambio de personas, sino una transformación en la estructura misma del régimen.

Al-Nour señala que la interpretación tradicional que vincula la estabilidad de la República Islámica con la figura del Líder ya no es suficiente, ya que en los últimos años, especialmente tras los ataques contra líderes militares y de seguridad, el poder se ha distribuido entre varias instituciones militares y de seguridad para garantizar la continuidad del gobierno incluso en ausencia del máximo líder.

Agrega que Irán avanza hacia un modelo de "dirección colectiva de seguridad", donde el Líder sigue siendo la referencia constitucional y simbólica, mientras que las decisiones ejecutivas y de seguridad se toman en un consejo no oficial que agrupa a los líderes de las instituciones más influyentes.

Concluye que esta fórmula fortalece la capacidad del régimen para resistir asesinatos y vacíos en el liderazgo, pero también lo impulsa hacia un mayor aislamiento y militarización, dado que la lógica de la seguridad se convierte en el principal motor de las decisiones, en detrimento de la política y la reforma.

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