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Organización Plan Internacional advierte que cientos de miles de civiles en Al-Abyad, estado de Kordofán Norte (Sudán), enfrentan una crisis agudizada por brotes de cólera, falta de alimentos y agua potable, y un flujo constante de desplazados.

En la ciudad sudanesa de Al-Abyad, ubicada en el estado de Kordofán Norte, cientos de miles de civiles se hallan sumidos en una crisis humanitaria en rápido deterioro. La propagación del cólera, la intensificación de la escasez de alimentos y agua limpia, y la llegada continua de personas desplazadas por el conflicto armado han sobrecargado los ya frágiles servicios locales.
Los niños constituyen el grupo más afectado, según un informe reciente de Plan Internacional. Entre los riesgos que enfrentan figuran infecciones, desnutrición aguda, desplazamiento forzoso, interrupción escolar y privación de servicios básicos, mientras las condiciones de vida siguen empeorando sin pausa.
En los últimos meses, Al-Abyad se ha convertido en destino de decenas de miles de personas que huyen de los combates en Kordofán y Darfur. Los campamentos de desplazados registran una densidad extrema, y tanto la infraestructura urbana como los centros de salud carecen de capacidad para atender a la población entrante.
Mohamed Kamal, director nacional de Plan Internacional en Sudán, describió la situación como una crisis entrelazada donde el cólera, la inseguridad alimentaria y la escasez crítica de agua potable se retroalimentan. Las reservas de alimentos se agotan con rapidez, y el acceso al agua segura se ha vuelto excepcional, elevando significativamente el riesgo de enfermedades transmitidas por agua contaminada, especialmente el cólera.
Cada día, cientos de familias llegan a zonas de desplazamiento saturadas y sin cobertura mínima de servicios. Las organizaciones humanitarias reportan dificultades crecientes para responder a las necesidades en expansión, y advierten que la persistencia de los combates profundizará aún más el sufrimiento civil.
El informe subraya que los menores soportan la carga más pesada: además de los peligros sanitarios y nutricionales, experimentan traumas psicológicos derivados de la violencia, y algunos corren el riesgo de reclutamiento forzoso por grupos armados.
Las mujeres y las niñas enfrentan amenazas adicionales durante sus desplazamientos diarios en busca de agua o leña. El informe señala un aumento de las preocupaciones respecto a la violencia basada en género, mientras el conflicto impide el acceso a la educación y a servicios esenciales para miles de niños.
Plan Internacional instó a la comunidad internacional a incrementar de forma urgente el apoyo humanitario destinado a Al-Abyad, garantizar el acceso sin obstáculos a la ayuda, y reforzar los sistemas de agua, saneamiento y atención médica. La organización enfatizó que contener el brote de cólera y proteger a los niños exige una respuesta inmediata, antes de que la crisis se expanda aún más.
Este llamado se produce mientras continúan los enfrentamientos en la región de Kordofán, con oleadas crecientes de desplazados y una presión cada vez mayor sobre las ciudades receptoras, limitadas por recursos escasos y una reducción del financiamiento internacional destinado a la respuesta humanitaria —una combinación que augura un mayor deterioro en las condiciones de vida y salud de cientos de miles de civiles.
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