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Cuba enfrenta una grave crisis humanitaria con escasez de combustible y servicios básicos paralizados, afectando a 11 millones de habitantes.

Cuba atraviesa una de sus peores crisis humanitarias en décadas, marcada por una severa escasez de combustible y el colapso de servicios esenciales que han paralizado la vida cotidiana de aproximadamente 11 millones de personas.
El país sufre un bloqueo casi total en el suministro de combustible, lo que ha provocado la paralización de servicios vitales. Esta situación se vincula directamente con la destitución del expresidente venezolano Nicolás Maduro en enero de 2026, quien era el principal aliado y proveedor de petróleo para la isla.
Según datos de Naciones Unidas, cerca de un millón de cubanos carecen de acceso confiable al agua debido a la incapacidad de los camiones cisterna para obtener suficiente diésel. Además, se han suspendido más de 96 mil cirugías programadas y se ha detenido el programa de vacunación para recién nacidos.
Sebastián Arcus, director interino del Instituto de Estudios Cubanos (FIU), describió la situación a Axios como “un estado terrible, realmente terrible. Honestamente, no creo que pueda soportar otros seis meses. Ni siquiera tres meses más”.
La crisis coincide con un aumento en las presiones de la administración del presidente Donald Trump para provocar un cambio de régimen en Cuba. Un asesor cercano a Trump, Mark Caputo, definió la estrategia estadounidense como “el Trump clásico”: “Presiona a tu adversario hasta que pierda el equilibrio. Es presión, observa la respuesta, aplica más presión, observa la respuesta y vuelve a presionar”.
No obstante, funcionarios advierten que la destitución de la familia Castro, que ha gobernado desde la revolución de 1959, no garantiza necesariamente el colapso del sistema, especialmente ante la ausencia de alternativas claras promovidas por Washington. Sin embargo, con las altas temperaturas del verano que agravan el sufrimiento de la población, algunas fuentes señalan que Trump podría verse obligado a adoptar medidas más radicales para mitigar la crisis humanitaria.
Mientras continúan las negociaciones diplomáticas en segundo plano, los ciudadanos cubanos enfrentan un escenario duro, con cortes prolongados de electricidad, escasez de alimentos y medicamentos. Esta situación convierte la crisis actual en una prueba crucial para la supervivencia del sistema político en la isla.



