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Desde que Friedrich Merz reemplazó a Olaf Scholz en la cancillería alemana, las expectativas en París aumentaron, pero la realidad muestra crecientes desacuerdos en varios temas, incluyendo el acuerdo Mercosur, el préstamo europeo a Ucrania y el proyecto del avión de combate conjunto, además de una lucha silenciosa por el liderazgo militar europeo.

Desde que Friedrich Merz reemplazó a Olaf Scholz en la cancillería alemana, las expectativas en París hacia él aumentaron, considerándolo un europeo entusiasta, un atlantista convencido y un socio ideal para el proyecto de independencia estratégica europea que el presidente francés Emmanuel Macron busca desde 2017.
Pero la realidad, como explica la revista "L'Express", parece menos prometedora; los desacuerdos se acumulan en varios temas, entre ellos el acuerdo Mercosur, el préstamo europeo a Ucrania y el proyecto del avión de combate conjunto, además de una lucha silenciosa por el liderazgo militar europeo.
La revista comienza su informe con una escena positiva poco común, cuando los daneses expresaron su preocupación por las ambiciones de Washington en Groenlandia, y se dirigieron a París y Berlín.
Explicó que Europa envió apoyo militar que incluyó tropas danesas, junto a quince militares franceses, un pelotón de reconocimiento alemán y oficiales de Suecia, Noruega y el Reino Unido. Días después, "el presidente estadounidense retrocedió, aunque fuera temporalmente".
Jan Wernert, investigador de relaciones franco-alemanas en el "Centro Jacques Delors" en Berlín, analiza esta situación diciendo: "En el discurso oficial, la respuesta parecía tímida, pero en la práctica fue revolucionaria". La revista concluye que "la unidad de los europeos detrás de Francia y Alemania obliga incluso a Estados Unidos a tenerlo en cuenta".
Mercosur: la primera decepción
Pero los meses siguientes trajeron decepciones consecutivas. Wernert dice que Merz creía que podría convencer a Macron de aceptar el acuerdo Mercosur, debido a sus beneficios económicos, pero "subestimó el obstáculo político en París".
Señala que la dimensión económica es crucial para Alemania, que busca nuevos mercados ante la desaceleración de su economía y el inicio de un déficit en su comercio con China.
90 mil millones de euros para Ucrania: Berlín se queja de París
Surgió otro desacuerdo sobre el préstamo europeo a Ucrania, donde Alemania buscó vincularlo a los activos rusos congelados en Europa, pero se sorprendió por la frialdad de la posición francesa.
Según la revista, Berlín finalmente tuvo que aceptar la garantía del préstamo por parte de los estados miembros, lo que significa prácticamente cargar su costo a los contribuyentes europeos, a menos que Rusia pague compensaciones en el futuro.
El avión de combate: un proyecto al borde del colapso
"L'Express" dedica un amplio espacio al proyecto del avión de combate conjunto, al que describe como una "tragicomedia". Después de nueve años de su lanzamiento, con un costo estimado de 100 mil millones de euros, el proyecto parece "más cerca de estrellarse que de despegar".
Las dos empresas principales, la francesa "Dassault" y la alemana "Airbus Defence", enfrentan agudos desacuerdos, ya que sus directivos intercambiaron acusaciones y los canales de comunicación entre ellos se detuvieron.
A nivel político, Merz, impulsado por el realismo, intentó enterrar el proyecto, mientras que Macron insistió en salvarlo, consciente de las consecuencias de su fracaso. La revista señala que Berlín sospecha que París está dilatando para evitar reconocer el fracaso.
El rearme alemán: una fuente de preocupación francesa
El analista internacional Ulrich Speck destaca la esencia del desacuerdo, explicando que la visión alemana se basa en que la Unión Europea se ocupa de la economía, mientras que la "OTAN" asume las tareas de defensa, lo que contradice la visión de Macron.
Considera que el cambio alemán en el discurso de soberanía europea no es más que una "concesión retórica", y no una transformación estratégica real.
Pero la preocupación francesa aumenta con el creciente poder militar alemán, ya que París se ve a sí misma como el único líder militar dentro de la Unión Europea, especialmente tras la salida de Reino Unido. Sin embargo, su deteriorada situación financiera limita su capacidad para seguir este ascenso.
La experta Liana Fix advierte sobre escenarios más complejos, señalando la posibilidad de que el partido "Alternativa para Alemania" (AfD) llegue al poder en el futuro, y las consiguientes repercusiones en los equilibrios europeos.
Desacuerdos obstaculizan la integración europea
Sylvie Goulard, exministra de Ejércitos de Francia, expresa su pesar diciendo: "Logramos crear una moneda única fuerte, pero todavía nos conformamos con ajustes menores en la política exterior".
Señala que, a pesar de los desafíos comunes, como la reactivación del reclutamiento militar, no existe un pensamiento común real entre París y Berlín.
En cuanto al proyecto del avión de combate, considera que las razones que se utilizan para rechazarlo son las mismas que justifican su necesidad, afirmando que el conflicto sobre quién lidera entre Francia y Alemania es lo que ha llevado las cosas a esta complejidad.
Estos desacuerdos revelan una creciente fractura en la relación franco-alemana, que siempre ha constituido el motor de la Unión Europea. Entre la divergencia de visiones estratégicas y la creciente competencia por la influencia, parece que Europa enfrenta una verdadera prueba para su unidad en una etapa internacional extremadamente compleja.



