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El presidente colombiano Ábelardo de la Espriella anunció el domingo la muerte de seis combatientes armados en operaciones militares posteriores a su posesión, reafirmando su compromiso de combatir sin tregua a los grupos rebeldes y al narcotráfico.

Ábelardo de la Espriella, recién posesionado como presidente de Colombia, informó el domingo sobre la muerte de seis miembros de grupos armados en operaciones militares lanzadas inmediatamente después de su investidura. El anuncio forma parte de su promesa pública de intensificar la ofensiva contra las organizaciones insurgentes y las redes de tráfico de drogas.
Cuatro de los fallecidos pertenecían a una facción disidente de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y murieron en una vereda de la región amazónica, ubicada en el departamento de Meta, en el centro del país. Entre ellos figuraba un líder del grupo. Los otros dos muertos fueron integrantes del Clan del Golfo, el principal cártel de drogas colombiano, y cayeron en una zona rural del departamento de Antioquia, en el noroeste nacional.
Durante la ceremonia de toma de posesión, realizada el viernes, De la Espriella subrayó que el diálogo con las principales organizaciones armadas ha quedado “totalmente agotado”. Afirmó que su gobierno emprenderá una lucha “sin cuartel” contra el terrorismo vinculado al narcotráfico y contra todas las estructuras criminales organizadas.
El mandatario indicó que dicha estrategia contará con el respaldo militar y técnico de Israel y Estados Unidos. Además, adelantó su intención de construir grandes centros penitenciarios inspirados en los modelos implementados en El Salvador.
El primer día de su mandato también registró múltiples ataques contra las fuerzas de seguridad. Uno de ellos consistió en un ataque con drones cargados de explosivos contra una estación policial en el norte del país, que provocó la muerte de un oficial de la Policía Nacional.
En respuesta a los hechos violentos, Panamá reforzó la vigilancia en su frontera compartida con Colombia.



