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Estados Unidos vendió las petroleras Era y Lileo —sancionadas y vinculadas a Rusia— a la empresa GMS para su desguace en Alang, India, tras obtener autorización judicial y excepciones del Departamento del Tesoro.

Las petroleras Era y Lileo, cuya vinculación con Rusia fue señalada por las autoridades estadounidenses, fueron vendidas por el gobierno de Estados Unidos a la compañía GMS especializada en reciclaje de buques. El destino final de ambas embarcaciones es el astillero de desguace de Alang, en la India.
La transacción se llevó a cabo tras la obtención de una autorización emitida por un tribunal federal y de excepciones otorgadas por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos. Pese a dichas habilitaciones legales, bancos, aseguradoras y prestadores de servicios marítimos mostraron reticencia para intervenir en operaciones relacionadas con las dos naves.
Esta resistencia ilustra las dificultades reales que surgen al gestionar buques sujetos a sanciones, incluso después de su incautación formal por parte de las autoridades. Las restricciones impuestas afectaron directamente la capacidad de las instituciones financieras y logísticas para participar en cualquier fase del proceso posterior a la confiscación.
El caso forma parte de una acción más amplia de aplicación de sanciones por parte de Estados Unidos, centrada inicialmente en las exportaciones de petróleo venezolano y en estructuras societarias identificadas como vinculadas a Rusia. Entre los hechos documentados figura la persecución de la petrolera Era a través del océano Atlántico antes de su incautación.
Según Lloyd’s List, la venta de Era y Lileo marca el fin del expediente sancionador asociado a ambas embarcaciones. Durante el período transcurrido entre la incautación y la venta, las autoridades enfrentaron obstáculos persistentes para su manejo operativo y comercial debido a las limitaciones impuestas por el régimen de sanciones.



