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Las autoridades advierten que los cadáveres de víctimas de ébola permanecen altamente contagiosos y que tocar los cuerpos aumenta el riesgo de infección.

El virus del ébola permanece altamente contagioso incluso después del fallecimiento de las víctimas, debido a que los fluidos corporales, desde el sudor hasta la saliva, contienen una carga viral muy elevada, según el Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja.
Laura Archer, responsable de atención clínica y salud pública en emergencias de esta organización, señaló que cualquier persona que toque un cadáver durante su traslado, lavado o preparación para el entierro está expuesta a un riesgo muy alto de contraer el virus.
Esta situación se agrava en comunidades donde las tradiciones incluyen lavar y tocar a los fallecidos durante las ceremonias de despedida, lo que convierte los entierros inseguros en una de las principales causas de transmisión del ébola durante los brotes.
En un episodio reciente que refleja la tensión generada por la crisis, manifestantes incendiaron carpas destinadas a pacientes con ébola tras la negativa de las autoridades a entregar el cuerpo de un jugador de fútbol local fallecido por el virus. La familia insistió en realizar el entierro por su cuenta, rechazando que la causa de muerte fuera el ébola.
El Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja informó que hasta ahora se han llevado a cabo 15 entierros "seguros y dignos" en las zonas afectadas, con un enfoque en convencer a las familias de la importancia de seguir estrictas medidas preventivas para evitar la propagación del virus.
Los responsables sanitarios advierten que los rumores y la desinformación continúan obstaculizando los esfuerzos para contener la enfermedad, especialmente porque algunos habitantes aún creen que el virus es "fabricado", lo que dificulta la implementación de protocolos seguros para los entierros y el manejo médico de los fallecidos.
El director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS) alertó el miércoles que la guerra en el este de la República Democrática del Congo complica significativamente las acciones para controlar el brote mortal de ébola, y pidió un alto el fuego inmediato.
Tedros Adhanom Ghebreyesus, a través de la plataforma X, indicó que "el este de la República Democrática del Congo enfrenta actualmente una catástrofe que combina enfermedad y conflicto, mientras el brote de ébola en la provincia de Ituri supera la capacidad de respuesta".
Reiteró que la cepa de ébola de Beni-Butembo que circula en el Congo no cuenta con una vacuna ni tratamiento aprobado.
El director general lamentó que los enfrentamientos provoquen desplazamientos masivos, obliguen a los contactos a refugiarse en campamentos superpoblados y corten las rutas vitales para la contención.
Advirtió que "los trabajadores en primera línea arriesgan todo, mientras que los ataques a las instalaciones sanitarias hacen casi imposible el rastreo de casos y sus contactos".
Agregó que "no podemos construir la confianza comunitaria ni aislar a los pacientes mientras caen bombas".
Por ello, instó a todas las partes en conflicto a acordar un alto el fuego inmediato para contener el brote y permitir el acceso seguro y sostenido a los equipos médicos.
Finalmente, llamó a "priorizar la supervivencia humana por encima de cualquier otra consideración".



