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Las elecciones parlamentarias en Armenia el 7 de junio reflejan la disputa geopolítica entre Rusia y Estados Unidos por el control en el sur del Cáucaso.

Armenia se encuentra en una etapa política y geopolítica delicada ante la proximidad de sus elecciones parlamentarias previstas para el 7 de junio, según informó el diario británico The Times.
Esta situación ocurre en un contexto de creciente rivalidad entre Moscú y Washington por el futuro del país ubicado en el sur del Cáucaso, mientras Ereván busca acelerar su distanciamiento de Rusia y abrirse al Unión Europea y Estados Unidos.
Durante décadas, Armenia mantuvo vínculos económicos y militares estrechos con Moscú desde la disolución de la Unión Soviética en 1991. Sin embargo, el gobierno del primer ministro Nikol Pashinián ha comenzado a fortalecer sus relaciones con Occidente y avanzar hacia la adhesión a la Unión Europea, transformando al país en un nuevo escenario de competencia entre potencias.
Estados Unidos ha expresado un respaldo político creciente hacia la administración de Pashinián. El presidente estadounidense Donald Trump anunció públicamente su apoyo al primer ministro armenio antes de los próximos comicios, destacando que comparten una visión común de "paz y prosperidad" para el sur del Cáucaso.
Este respaldo coincidió con la visita del secretario de Estado estadounidense Marco Rubio a Ereván, durante la cual se firmó un acuerdo de asociación estratégica entre Washington y Armenia. Además, se concretaron pactos relacionados con minerales estratégicos y un proyecto de corredor de transporte que conectará Azerbaiyán con la región de Najicheván, aliada geográfica clave de Turquía.
El proyecto fue bautizado por Estados Unidos como "la ruta Trump para la paz y prosperidad internacional", reflejando el interés de la administración estadounidense en consolidar una presencia económica y estratégica a largo plazo en la región, especialmente ante la disminución de la influencia rusa en las antiguas repúblicas soviéticas.
En mayo, decenas de líderes europeos, incluido el presidente francés Emmanuel Macron, participaron en la primera cumbre entre la Unión Europea y Armenia celebrada en Ereván. Esta reunión se interpretó como un apoyo político directo al gobierno de Pashinián y a su partido "Contrato Civil" antes de las elecciones.
Durante la cumbre, Pashinián declaró que su país estaría "feliz y entusiasmado" de recibir una invitación oficial para integrarse a la Unión Europea, mientras encuestas recientes reflejan un aumento en el respaldo popular hacia el rumbo europeo dentro de Armenia.
Un sondeo del Instituto Republicano Internacional, con sede en Washington, reveló que tres de cada cuatro armenios apoyan la adhesión a la Unión Europea. En cuanto a las intenciones de voto, el partido de Pashinián lidera con un 32%, frente al 6% de su principal rival, "Armenia Fuerte", encabezado por el empresario armenio-ruso Samvel Karapetian.
La ruptura política entre Ereván y Moscú se aceleró tras la negativa de Rusia a brindar apoyo militar efectivo a Armenia durante el conflicto con Azerbaiyán en 2023 por la región de Nagorno Karabaj, lo que llevó a Pashinián a reevaluar la histórica alianza con el Kremlin.
Desde entonces, Armenia ha tomado medidas para distanciarse de Moscú, incluyendo su adhesión a la Corte Penal Internacional, que emitió una orden de arresto contra Vladimir Putin, y ha insinuado su posible salida de la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva, liderada por Rusia.
Simultáneamente, Pashinián impulsa un acuerdo de paz histórico con Azerbaiyán, tras renunciar a las reclamaciones armenias sobre Nagorno Karabaj. Este pacto podría permitir la reapertura de las fronteras cerradas desde los años noventa con Azerbaiyán y Turquía.
En las últimas semanas, el Kremlin intensificó sus campañas mediáticas contra el liderazgo armenio, replicando métodos propagandísticos usados anteriormente contra Ucrania. Margarita Simonián, directora de la red rusa RT, vinculada al Kremlin, calificó a Pashinián de "adicto a las drogas", declaraciones que generaron controversia en Armenia.
Además, la visita del presidente ucraniano Volodímir Zelenski a Ereván en mayo provocó la indignación rusa, que acusó a Armenia de albergar a un "terrorista", según sus expresiones.
A pesar de la presión rusa, Pashinián afirmó que el pueblo armenio debe contar con una "alternativa" entre permanecer en la Unión Económica Euroasiática liderada por Moscú o dirigirse hacia la Unión Europea, criticando que Rusia recurra a amenazas en lugar de convencer a los armenios con propuestas concretas.
En respuesta a la orientación europea de Armenia, Rusia ha advertido repetidamente sobre las consecuencias de esta política. El presidente Vladimir Putin comparó el camino armenio hacia la Unión Europea con el trayecto previo a la guerra en Ucrania, sugiriendo un posible aumento de tensiones entre Moscú y Ereván.
Asimismo, Moscú envió una comunicación oficial al gobierno armenio amenazando con congelar o suspender las exportaciones de gas, petróleo y diamantes en bruto a bajo costo si continúa con sus esfuerzos de adhesión a la Unión Europea. Armenia depende en gran medida de la energía rusa, habiendo importado más del 80% de su consumo de gas desde Rusia el año pasado.
Rusia también ha aplicado medidas económicas restrictivas, imponiendo limitaciones a la importación de productos armenios como brandy, vino y flores, y posteriormente restringiendo la entrada de ciertas frutas y verduras procedentes de Armenia.



