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Escasez de combustible emerge en Rusia amid ataques y sanciones
La escasez de combustible reaparece en Rusia mientras aumentan los ataques ucranianos y persisten las sanciones occidentales contra el sector energético y de defensa.

El tema del combustible ha vuelto a cobrar protagonismo en Rusia, coincidiendo con la intensificación de los ataques ucranianos contra instalaciones energéticas y líneas de suministro dentro del país, además de la continuidad de las sanciones occidentales dirigidas a los sectores de energía y defensa.
El Kremlin fue el primero en reconocer la situación, cuando su portavoz, Dmitri Peskov, admitió la existencia de una escasez de combustible en Crimea y afirmó que las autoridades están implementando medidas para abordar el problema.
Por su parte, Aleksandr Drozdenko, gobernador de la región de Leningrado, aseguró que los suministros se están realizando conforme a los planes establecidos. Simultáneamente, la comisión de energía de San Petersburgo negó la existencia de indicios de falta de recursos, mientras que las autoridades de Tartaristán calificaron las restricciones en algunas estaciones como precauciones destinadas a mantener la estabilidad del mercado.
En Moscú, el alcalde Serguéi Sobianin informó sobre la interceptación de decenas de drones luego de que una instalación dentro de una refinería de la ciudad sufriera daños. Tras este ataque, la empresa Tatneft impuso límites a la venta de combustible en sus estaciones, restringiendo las cantidades disponibles para vehículos y limitando las compras a pagos en efectivo.
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, describió el ataque a las instalaciones petroleras rusas como parte de una serie de operaciones dirigidas contra infraestructuras que apoyan el esfuerzo militar ruso. Según el Estado Mayor ucraniano, la refinería de Moscú atacada es uno de los principales proveedores de combustible para aviones en varios aeropuertos importantes de Rusia, con una capacidad de procesamiento superior a 12 millones de toneladas anuales.
A pesar de reconocimientos limitados sobre la escasez en ciertas zonas, la persistencia de ataques contra refinerías y puntos estratégicos, junto con la ampliación de sanciones al sector energético, plantea la interrogante sobre si estas circunstancias constituyen presiones puntuales sobre los suministros o algo más amplio.
Rami Al-Qalyoubi, profesor de la Facultad de Estudios Orientales en la Escuela Superior de Economía de Moscú, señaló que Rusia enfrenta una crisis relacionada con la falta de combustible en algunas regiones, vinculada a interrupciones en el suministro debido a ataques recientes contra varias refinerías.
En declaraciones a "Erem News", Al-Qalyoubi agregó que la crisis se manifiesta en aspectos logísticos y de suministro, aunque permanece dentro de límites que las autoridades rusas pueden gestionar sin que ello afecte de manera decisiva las decisiones estratégicas o el curso de la guerra.
El académico destacó que experiencias recientes demuestran que las presiones económicas no siempre provocan cambios en las políticas estatales ni obligan a renunciar a opciones estratégicas, y que existen países que han enfrentado crisis, sanciones y presiones económicas manteniendo sus orientaciones fundamentales.
Asimismo, afirmó que Ucrania intenta trasladar las consecuencias del conflicto al interior ruso mediante ataques a infraestructuras clave y la generación de problemas internos que puedan influir en la opinión pública.
Al-Qalyoubi explicó que Moscú todavía dispone de amplias herramientas para influir en la opinión pública a través de canales televisivos y diversas plataformas, lo que le permite presentar su versión de los hechos a un amplio sector de la sociedad rusa.
Consideró que los problemas actuales en Rusia corresponden a dificultades logísticas y de suministro limitadas, sin alcanzar un nivel capaz de modificar la dirección del conflicto o afectar de forma determinante las orientaciones de la dirigencia rusa.
Por otro lado, Ibrahim Kaban, director de la red "Geoestratégica" para estudios, indicó que la guerra prolongada durante años impone cargas acumulativas a todas las partes, y que los conflictos militares están directamente relacionados con las capacidades económicas y financieras de los países.
En una entrevista con "Erem News", Kaban subrayó que Ucrania ha recibido durante años un apoyo europeo constante en los ámbitos humanitario, económico y militar, lo que le ha proporcionado recursos para enfrentar las consecuencias de la guerra y mantener las operaciones en el terreno.
Señaló que las naciones occidentales cuentan con amplias capacidades financieras, mientras que Rusia depende en mayor medida de su fuerza militar directa.
Kaban añadió que el uso exclusivo de la potencia de fuego no constituye una estrategia sostenible para gestionar guerras prolongadas, ya que los enfrentamientos extensos requieren recursos económicos y financieros continuos para sostener las operaciones militares y preservar la capacidad combativa.
Destacó que las sanciones europeas y las medidas económicas contra Moscú permanecen vigentes, junto con las restricciones estadounidenses, lo que añade presión adicional sobre la economía rusa.
Finalmente, Kaban opinó que la prolongación del conflicto genera necesidades crecientes relacionadas con el apoyo a las tropas, el financiamiento de combatientes y voluntarios, y la provisión de requerimientos logísticos y militares diversos, factores que podrían plantear desafíos crecientes para las operaciones militares rusas en el futuro y afectar su capacidad para mantener el mismo nivel de impulso ofensivo.
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