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El fantasma de la revuelta del 68 asoma sobre París: una nueva generación desafía el statu quo con consignas antiguas
La ola de protestas sociales en Francia evoca el legado de la revuelta de mayo de 1968, mientras un nuevo grupo de jóvenes utiliza consignas históricas para expresar su rechazo a las condiciones actuales.
La ola de protestas sociales que atraviesa Francia evoca el legado de la revuelta vivida por el país en mayo de 1968, con la elevación de consignas inspiradas en esa etapa y la invocación de sus símbolos, en un intento de la juventud por expresar su rechazo a la situación actual.
La comparación entre ambos movimientos oculta diferencias sustanciales; mientras las protestas de 1968 se basaron en el trabajo colectivo y la movilización masiva, los movimientos actuales adoptan un carácter más individualista, en un contexto social, económico y político distinto, lo que plantea interrogantes sobre sus posibilidades de transformarse en un movimiento contestatario unificador.
Consignas que evocan la revuelta de 1968
Un análisis publicado por el diario francés "Le Monde" reveló que los participantes en las protestas que sacuden al país durante el otoño de 2026 están recurriendo cada vez más a los acontecimientos de mayo de 1968, uno de los hitos más destacados del cambio político y social en la historia moderna de Francia.
El periódico señaló que pancartas levantadas por manifestantes incluían la frase "la generación del 67 hace el mayo del 68", en referencia a los jóvenes nacidos a finales de la primera década y principios de la segunda del siglo XXI, quienes se inspiran en la experiencia de generaciones anteriores en la protesta y el cambio.
La evocación de aquella etapa se extendió a la reformulación de consignas históricas, donde la frase "bajo los adoquines, la playa" se convirtió en "bajo los adoquines, la rabia", junto con lemas que critican al poder político y a los medios de comunicación, y denuncian la violencia policial, temas que constituyen uno de los elementos de movilización compartidos entre ambos movimientos.
Puntos en común y diferencias sustanciales
Según el informe del periódico, las protestas actuales coinciden con la revuelta de 1968 en su origen en los círculos juveniles, antes de extenderse a otros sectores sociales, además del aumento de las críticas dirigidas al poder político y al sistema capitalista, y la influencia de contextos internacionales marcados por olas de protesta en ambos movimientos.
La historiadora especializada en movimientos sociales Ludivine Bantigny afirmó que existen múltiples puntos de similitud entre ambas épocas, aclarando que las protestas de los años sesenta estuvieron ligadas al rechazo de la guerra de Vietnam, mientras que la causa palestina y la guerra en Gaza destacan entre los asuntos internacionales que influyen en los movimientos actuales.
A su vez, la historiadora Michelle Zancarini-Fournel indicó que ambos movimientos reflejan una extensión transfronteriza de las protestas juveniles y la convicción en la capacidad de las nuevas generaciones para provocar cambios, a pesar de la oscuridad de las expectativas sobre el futuro.
No obstante, el periódico subrayó que la similitud en las consignas no implica la identidad de las circunstancias; Francia ha experimentado profundas transformaciones en su estructura económica, social y política durante las últimas seis décadas.
Obstrucción del horizonte social
"Le Monde" explicó que los movimientos estudiantiles, iniciados a finales de septiembre de 2026, se alimentan de la ansiedad por el futuro y el retroceso de las oportunidades de ascenso social, lo que representa una diferencia fundamental respecto a finales de la década de 1960.
La historiadora Fournel destacó que el desempleo comenzó a aumentar durante ese periodo y el país vivía huelgas generalizadas, pero la creencia en la posibilidad de lograr movilidad social permanecía vigente, a diferencia de la situación actual, donde predomina la sensación de que "el ascensor social está detenido".
También cambió la composición social de las universidades; en 1968, el porcentaje de hijos de obreros y campesinos entre los estudiantes no superaba el 13%, y muchos de los manifestantes habían formado su conciencia política dentro de círculos marxistas.
Hoy en día, surgen cuestiones como la discriminación contra grupos de diversos orígenes étnicos, el medio ambiente, junto con las críticas económicas y sociales.
La historiadora Bantigny considera que los jóvenes practican una forma anticapitalista sin necesidad de poseer conocimientos especializados sobre las ideas de Karl Marx, aprovechando las redes sociales para formar su conciencia política.
Principales diferencias
Entre las principales diferencias identificadas por el análisis destaca la naturaleza de la organización y los métodos de movilización. Mientras el movimiento de 1968 dependía de asambleas generales, debates colectivos y toma de decisiones conjunta, la actividad actual está más vinculada a iniciativas individuales y movilización digital.
El periódico puso como ejemplo los famosos carteles producidos por la Escuela de Bellas Artes de París durante la revuelta de 1968, que eran diseñados y aprobados de manera colectiva, frente a las pancartas que fabrican los manifestantes hoy de forma individual.
Los métodos de protesta también variaron, ya que los movimientos actuales se centran en el cierre de escuelas y universidades, mientras que la revuelta de 1968 se basó en la ocupación de instituciones y lugares de trabajo, incluidas universidades y fábricas.
"Le Monde" señaló que la ocupación de la Universidad de la Sorbona el 13 de mayo de 1968, seguida dos días después por el teatro Odéon, coincidió con una huelga general que excedió su duración prevista y se extendió a amplios sectores económicos, provocando la parálisis de la actividad económica en Francia.
La historiadora Bantigny sostiene que la ocupación de instituciones fue un factor decisivo para construir centros de poder contrarios y reforzar la capacidad de los manifestantes para imponer sus demandas, mediante reuniones, debates e interacción política continua.
Unificación de las protestas
En contraste, los movimientos actuales carecen aún del nivel de organización y alcance que caracterizó a la revuelta de 1968, a pesar de los intentos por ampliar la participación para incluir a estudiantes, trabajadores, sindicatos y otros sectores sociales.
El periódico observó que la convocatoria de la Confederación General del Trabajo (CGT) francesa a "generalizar" la huelga del 5 de noviembre no implica una llamada a una huelga general en el sentido vivido por el país hace unos 58 años.
Sin embargo, los manifestantes evocan una de las consignas más famosas de mayo de 1968, "esto es solo el comienzo", expresando la ambición de transformar los movimientos dispersos en una ola más amplia.
Según el análisis de "Le Monde", el desafío principal para la nueva generación sigue siendo superar el carácter individual de las protestas y construir un marco colectivo capaz de unificar las demandas y convertir la rabia social en una fuerza política influyente.
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