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Inteligencia artificial con fuerza de una "bomba nuclear": un nuevo arma que desconcierta al Pentágono

Estados Unidos ha entrado en una nueva y confusa fase de la carrera armamentista con inteligencia artificial, mientras crece el temor de que China esté a solo meses de alcanzar capacidades similares.

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Inteligencia artificial con fuerza de una "bomba nuclear": un nuevo arma que desconcierta al Pentágono
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Entró Estados Unidos en una nueva y confusa etapa de la carrera armamentista con inteligencia artificial, tras convertirse modelos avanzados de herramientas asistentes en capacidades potenciales para infiltrarse en redes de adversarios y probar defensas de sistemas militares, mientras aumentan las preocupaciones estadounidenses de que China esté a solo meses de poseer capacidades similares.

Según informó el periódico New York Times, este cambio generó una profunda confusión dentro de las instituciones de seguridad nacional estadounidense, evidenciada claramente en el enfrentamiento entre el Pentágono y la empresa Anthropic, cuando la voluntad del Departamento de Defensa de alejar las tecnologías de la compañía de sus sistemas chocó con la necesidad de un modelo de inteligencia artificial avanzado que podría convertirse en un arma decisiva en la guerra cibernética.

Órdenes contradictorias

Según el medio, a principios de julio, los principales contratistas militares estadounidenses recibieron órdenes de la Fuerza Aérea que les exigían deshacerse, antes del 1 de septiembre, de los productos de Anthropic utilizados en software de armas y sistemas de control, bajo pena de poner en riesgo sus contratos con el Pentágono.

Pero apenas un mes después, llegó una comunicación opuesta pidiéndoles que se detuvieran y no retiraran los productos de la empresa en ese momento, reflejando la confusión que afecta a Washington ante el acelerado avance de la inteligencia artificial.

La crisis surgió de una disputa pública entre el secretario de Defensa, Pete Hegseth, y el director ejecutivo de Anthropic, Dario Amodei, sobre las restricciones impuestas al uso militar de las tecnologías de la empresa.

Amodei exigió garantías de que los productos de su empresa no serían usados para vigilancia interna de ciudadanos estadounidenses ni para producir armas autónomas totalmente sin supervisión humana, pero el Pentágono rechazó esas condiciones y clasificó a la empresa como un "riesgo para la cadena de suministro", antes de prohibir sus productos militares.

Desarme unilateral

La ironía apareció cuando Anthropic reveló el modelo "Mythos", diseñado para descubrir y explotar vulnerabilidades de software, lo que colocó a las fuerzas militares ante un dilema inesperado: Washington se había prohibido a sí mismo usar una tecnología que podría convertirse en una de las armas cibernéticas más poderosas.

Según citó el periódico a un funcionario estadounidense anterior, abandonar "Mythos" equivaldría a un "desarme unilateral", dadas sus posibles capacidades en operaciones ofensivas cibernéticas.

Aunque el Pentágono prohibió el uso de "Claude" para análisis de inteligencia y escritura de código, la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) obtuvo una excepción para usar versiones experimentales de "Mythos" con el fin de probar las defensas de las redes militares estadounidenses y buscar puntos débiles potenciales en redes de adversarios, incluidos China, Rusia, Corea del Norte e Irán.

China a solo meses

El alarmismo trasciende el conflicto con Anthropic: expertos estadounidenses creen que China podría estar a solo seis meses o menos de desarrollar los modelos de inteligencia artificial más avanzados, a pesar de seguir existiendo una brecha en la fabricación de semiconductores de vanguardia.

Washington teme que estas capacidades otorguen a Pekín herramientas más poderosas para infiltrarse en redes de telecomunicaciones, agua y electricidad estadounidenses, especialmente tras los ataques "Volt Typhoon" y "Salt Typhoon", mientras alertan funcionarios anteriores de que la inteligencia artificial ahora puede amplificar las capacidades de los ataques cibernéticos de forma sin precedentes.

El nivel de preocupación llegó al punto en que el director de la CIA, John Ratcliffe, comparó las capacidades de la inteligencia artificial con "armas nucleares digitales", mientras que las instituciones estadounidenses han invertido miles de millones de dólares para integrar esta tecnología en el desarrollo de armas, pruebas de redes militares e incluso asegurar que los sistemas vinculados a armas nucleares puedan resistir intentos de intrusión mediante inteligencia artificial.

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