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Irán avanza en la reestructuración de sus instalaciones de misiles para garantizar su supervivencia ante posibles bombardeos intensos.

Estimaciones israelíes indican que Irán está adoptando un sistema estratégico destinado a asegurar la permanencia y resistencia de sus "ciudades de misiles" incluso tras sufrir bombardeos aéreos intensos.
Esta medida busca resolver el principal problema identificado en los recientes conflictos con Estados Unidos e Israel: la vulnerabilidad de las plataformas de lanzamiento y los refugios de misiles ante ataques precisos.
De acuerdo con un informe del sitio hebreo "Netsiv", Irán continúa rehabilitando y ampliando sus instalaciones militares subterráneas dañadas por ataques previos, además de construir nuevas capas de protección y túneles adicionales.
Las imágenes satelitales analizadas muestran que la mayor parte de la actividad iraní se concentra en cadenas montañosas del centro del país, alrededor de Isfahán, la ciudad de Jomein y zonas del oeste iraní, así como en Tabriz, al noroeste. También se destacan las costas del Golfo Pérsico, el estrecho de Ormuz, incluyendo la región de la isla de Qeshm, y bases antiguas de la Guardia Revolucionaria que han sido ampliadas y excavadas profundamente en las montañas.
El reporte señala que las estructuras iraníes comprenden redes de túneles que se extienden por varios kilómetros, con decenas de entradas y salidas en cada complejo. Además, cuentan con almacenes de gran tamaño capaces de alojar cientos de misiles, algunos excavados a cientos de metros de profundidad en las montañas.
Estos sistemas están organizados en torno a "celdas de lanzamiento vertical" subterráneas en múltiples ubicaciones, lo que permite el lanzamiento directo desde el interior de las montañas iraníes.
Irán persigue cuatro objetivos principales con esta reestructuración. El primero es la "capacidad de supervivencia", de modo que si una base es destruida, otras puedan continuar operando.
El segundo objetivo es la "capacidad de represalia", que garantiza que el país pueda lanzar cientos de misiles incluso tras un ataque sorpresa. El tercero consiste en la "capacidad de ocultación", dificultando la localización precisa de los misiles.
El cuarto y más destacado objetivo es "reducir el tiempo de respuesta", asegurando que los misiles estén listos para ser lanzados desde los túneles sin necesidad de trasladarlos a áreas abiertas.
El informe destaca que, a largo plazo, esta evolución podría representar uno de los avances militares más relevantes desde la perspectiva israelí. Mientras que antes era posible destruir grandes depósitos de misiles con ataques repentinos, ahora una parte sustancial del arsenal iraní está protegida en las profundidades montañosas.
Este cambio implica la necesidad de municiones capaces de penetrar los refugios, dado que a mayor profundidad de las instalaciones, se requieren capacidades ofensivas más avanzadas para alcanzar objetivos enterrados.
El reto no solo es identificar el tipo de misil, sino también localizar el túnel exacto donde se encuentra, determinar su punto de salida y distinguir entre túneles activos y trampas engañosas.
El análisis indica que, incluso después de oleadas masivas de ataques, Irán podría mantener la capacidad de lanzar misiles durante semanas o meses, debido a que su arsenal está más disperso y protegido.
En conclusión, Irán está pasando de construir simplemente "ciudades de misiles" subterráneas o en las profundidades montañosas a un enfoque de fortificación y dispersión de su fuerza misilística para hacerla resistente a ataques.
El informe subraya que, si esta tendencia persiste, Israel deberá incrementar sus inversiones en inteligencia, guerra profunda y capacidades para enfrentar objetivos fortificados bajo tierra.



