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Irán insiste en mantener el control permanente del estrecho de Ormuz
Irán busca reconocimiento internacional de su dominio sobre el estrecho de Ormuz y planea imponer tarifas a la navegación, incluso mediante el uso de la fuerza.

Irán está decidido a conservar su control permanente sobre el estrecho de Ormuz y a establecer tarifas para la navegación, recurriendo a la fuerza si es necesario para imponer esta autoridad.
Dos altos funcionarios iraníes revelaron que Teherán pretende obtener un reconocimiento internacional que respalde su dominio sobre el estrecho y la imposición de cargos a los barcos que lo atraviesen. Indicaron que están dispuestos a utilizar la fuerza para hacer valer este control.
Según el acuerdo provisional firmado en junio con Estados Unidos para poner fin a un conflicto de tres meses, Irán aceptó permitir el paso de embarcaciones por el estrecho durante 60 días sin cobrar tarifas. No obstante, Teherán sostiene que el texto del acuerdo le concede el derecho a mantener la potestad para decidir qué barcos pueden transitar y por qué rutas.
Los dos funcionarios subrayaron que los negociadores iraníes no abordarán otros temas controversiales en las conversaciones de paz con Washington hasta que se formalice y garantice de manera definitiva este control tras la fase temporal.
En caso de que el acuerdo provisional no sea renovado, Irán comenzará a cobrar tarifas por el paso de las embarcaciones a partir de mediados de agosto, aunque aún no ha definido ni la lista de cargos ni el mecanismo para su recaudación. Cabe recordar que Irán cerró el estrecho al inicio de la guerra y aplicó tarifas a algunas naves que salían del Golfo.
Un control iraní permanente sobre el estrecho, junto con la implementación de medidas oficiales y cobro de tarifas, implicaría mayores costos, retrasos y riesgos para todas las operaciones de transporte que utilizan esta vía estratégica, por donde antes del conflicto circulaba una quinta parte del suministro energético mundial, además de otros productos esenciales.
La postura iraní contradice directamente la interpretación estadounidense del memorando de entendimiento provisional firmado el 17 de junio, así como la posición de Washington respecto a los arreglos definitivos tras el fin de la guerra.
El presidente estadounidense Donald Trump declaró la semana pasada que no se impondrán tarifas por el paso del estrecho salvo que Washington lo decida. Por su parte, el secretario de Estado estadounidense Marco Rubio afirmó en una reunión con países del Golfo que ninguna nación tiene derecho a obstaculizar la navegación ni a cobrar tarifas por el tránsito en una vía marítima internacional.
Desde el punto de vista iraní, el acuerdo temporal les otorga el derecho a conservar el control sobre todo el tráfico en el estrecho, aunque sin cobrar tarifas durante el periodo provisional. Teherán señala que, si bien debe discutir los arreglos con los países del Golfo, no está obligado a alcanzar un acuerdo con ellos.
En este marco, Irán anunció el lunes su intención de iniciar negociaciones con Omán, que tiene costa a lo largo del sur del estrecho, para definir las rutas de tránsito.
En tierra, a comienzos de la semana, Irán disparó contra cuatro embarcaciones que intentaron cruzar el estrecho desde el lado omaní sin autorización previa iraní, lo que provocó un breve pero intenso intercambio de disparos con las fuerzas estadounidenses.
Un alto funcionario iraní afirmó que Teherán no permitirá que la situación regrese al estado previo a la guerra, y que se deben establecer nuevas disposiciones que regulen el estrecho de Ormuz. Estas incluirían el derecho iraní a decidir cómo entran y salen las embarcaciones, impedir el paso a cualquier barco que se sospeche amenaza la seguridad iraní y cobrar tarifas por los servicios obligatorios que brinda.
El mismo funcionario advirtió que Irán está dispuesto a hacer valer sus demandas mediante la fuerza si otros países no aceptan las condiciones del acuerdo, y que no retrocederá aunque ello provoque un nuevo enfrentamiento y escalada con Estados Unidos.
Por su parte, otro alto representante iraní consideró que, tras superar lo que definió como la mayor amenaza para el país —una guerra con Estados Unidos e Israel—, Irán cree tener una "oportunidad histórica" para asegurar una ventaja estratégica a largo plazo en el estrecho.
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