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El gobierno italiano confirmó el viernes que no revocará su decisión de suspender la aplicación del Acuerdo de Schengen a ciudadanos de terceros países procedentes de España, pese al ultimátum español con vencimiento el 9 de agosto.

Roma rechazó formalmente el viernes la advertencia emitida por Madrid, reafirmando que no modificará bajo ninguna circunstancia su decisión de suspender la aplicación del Acuerdo de Schengen. La medida entró en vigor tras el ingreso masivo de migrantes desde Marruecos hacia el enclave español de Ceuta.
En un comunicado oficial, el gobierno español instó a Italia a corregir la situación, poner fin a los controles fronterizos y tratar a los ciudadanos españoles como al resto de los europeos. Estableció un plazo límite para cumplir con dichas exigencias: el domingo 9 de agosto. Añadió que, de no hacerlo, España se vería obligada a adoptar “medidas proporcionadas” para proteger los intereses y la dignidad de sus nacionales. Sin embargo, el texto no detalló la naturaleza de esas medidas.
La disputa —excepcional entre dos Estados miembros de la Unión Europea y de la OTAN— surgió tras el cruce de decenas de miles de migrantes desde Marruecos hacia Ceuta la semana pasada. Se trató de una ola migratoria sin precedentes en la zona.
Ante el ultimátum español, Roma subrayó que no aceptará plazos externos respecto a su soberanía nacional, la seguridad pública y el control de sus fronteras. En su declaración, el gobierno italiano precisó que la suspensión del Acuerdo de Schengen se mantendrá, como mínimo, hasta el 15 de agosto, y en todo caso mientras persistan “riesgos terroristas y amenazas a la seguridad nacional”. Además, señaló que se prevé una nueva oleada migratoria hacia Ceuta en esa fecha.
Italia indicó que solo reconsiderará su decisión cuando constate, de forma objetiva, tres condiciones simultáneas: ausencia de riesgos de seguridad o terrorismo contra su territorio, ausencia de nuevas olas migratorias y ausencia de desplazamientos de migrantes irregulares hacia el espacio europeo.



