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La mujer de hierro que reconstruye la industria alemana en las sombras

Katrina Reich, exdirectiva energética y química de Alemania Oriental, lidera un plan silencioso para rescatar la industria alemana.

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La mujer de hierro que reconstruye la industria alemana en las sombras
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En enero de 2025, el canciller alemán Friedrich Merz no eligió a una política experta en redes sociales ni a una activista climática para dirigir el Ministerio de Economía y Energía. Su apuesta fue por Katrina Reich, una exdirectiva de empresas energéticas, química de formación y oriunda de Alemania Oriental. En lugar de eslóganes verdes, esta mujer habla de cadenas de suministro, redes eléctricas y seguridad energética. Según la revista "National Interest", en la Alemania actual, "eso la convierte en casi una revolucionaria".

Nacida en 1973 en la Alemania del Este, Reich estudió química en Europa y Estados Unidos tras la caída del Muro de Berlín. Se afilió a la Unión Demócrata Cristiana (CDU) y fue diputada en el Bundestag de 1998 a 2015. Se hizo conocida por dos posturas opuestas: una conservadora en temas familiares y una defensa férrea de los reactores nucleares frente a la decisión de Merkel de cerrarlos. Su frustración con el rumbo de su partido la llevó a dejar la política en 2015 para dirigir la Asociación de Servicios Públicos Municipales (VKU) y luego la empresa Westenergie, el mayor proveedor eléctrico regional de Alemania, propiedad del gigante E.ON. En 2019, fue nombrada presidenta del Consejo Nacional del Hidrógeno.

Esta experiencia sobre el terreno, según el sitio Insight EU, forjó a una política que entiende que "la energía no es un ejercicio climático abstracto, sino la base de la manufactura, la competitividad y el poder nacional".

Desafiando la ortodoxia climática

Lo que realmente puso a Reich en el foco internacional fue su intervención en la conferencia CERAWeek en Houston. Allí se atrevió a desafiar públicamente la ortodoxia climática europea, advirtiendo contra los "objetivos climáticos estrictos" y calificando de "ingenua" la dependencia exclusiva de la energía eólica y solar. Las críticas llovieron desde la izquierda alemana y los activistas ambientales, pero con ello reconoció una realidad que la clase política alemana no se había atrevido a enfrentar: las economías industriales necesitan energía fiable, no solo energía limpia e intermitente.

Como señaló la revista francesa "Marianne", Reich regresó a la política mucho más libre de ataduras partidistas; ya no necesita el favor de la excanciller Angela Merkel ni complacer al movimiento verde.

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Una hoja de ruta para la energía y la economía

Ante el Consejo Económico de la CDU en mayo de 2025, Reich delineó su plan con claridad: reformar el sistema energético, reformar los impuestos y el mercado laboral, reducir drásticamente la burocracia y volver a la economía de mercado como principio rector. En el ámbito energético, se comprometió a acelerar la construcción de centrales eléctricas de gas con una capacidad total de hasta 20 gigavatios para cubrir los "períodos de calma" cuando no haya viento ni sol. Afirmó que Alemania no puede alcanzar la neutralidad climática en 2045 sin adoptar una "tecnología de color neutro" que incluya hidrógeno de todos los colores, tecnologías de captura de carbono (CCS/CCU) y la eliminación de la prohibición de calderas de calefacción alternativas.

En el frente económico, criticó duramente el "triple colapso hecho en Alemania": precios energéticos elevados, burocracia asfixiante y cargas fiscales paralizantes. Observó que los costos de cumplimiento normativo para las empresas se han triplicado en cinco años. Exigió una reforma del impuesto de sociedades, reducir el impuesto sobre la electricidad al mínimo europeo y crear un fondo alemán que combine capital público y privado para atraer 100 mil millones de euros para tecnologías del futuro, centrado en pequeñas y medianas empresas y startups.

El desafío exterior y la autonomía estratégica

El desafío externo llegó en paralelo a los internos. Ante el aumento de los aranceles estadounidenses, Reich pidió moderación: "Los conflictos comerciales nunca producen ganadores. Necesitamos más comercio, no menos". En lugar de confrontación, apuesta por un acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y Estados Unidos a largo plazo y por reducir las tensiones a corto plazo.

Sin embargo, al mismo tiempo, está redefiniendo el concepto de "autonomía estratégica". La infraestructura sensible, según ella, solo debe construirse con componentes de "países de confianza", un criterio que tendrá amplias repercusiones en la relación de Alemania con China.

"National Interest" resume su visión: "Merz fue inteligente al elegirla". Reich no se parece a los políticos alemanes típicos moldeados por la prosperidad de la posguerra fría. Nació en la Alemania Oriental, donde la energía no era un lujo sino una necesidad, y pasó una década gestionando redes eléctricas, sabiendo de primera mano lo que significa un corte de luz para una fábrica de automóviles o una planta química. El proyecto que Reich lidera ahora, en silencio y lejos de los focos, es la reconstrucción de la Alemania industrial, no regresando a un pasado que no volverá, sino transformando lo que ella llamó la "crisis hecha en Alemania" en un "renacimiento hecho en Alemania".

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