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El presidente francés visita Kenia en un intento por recuperar influencia en África, erosionada por golpes de Estado y el creciente peso de Rusia y China.

La llegada del presidente francés, Emmanuel Macron, a Kenia abre interrogantes sobre si París logrará recomponer sus lazos con antiguas colonias africanas, una relación que se ha visto severamente dañada en los últimos años por una ola de golpes militares que forzaron la salida de tropas francesas. Este lunes, en Nairobi, Macron se reunió con su homólogo keniano, William Ruto, quien, según diversos analistas, ya ha cosechado beneficios tangibles de este acercamiento, entre ellos la invitación a su país para participar en la cumbre del G7, prevista para junio en la ciudad francesa de Évian.
La visita a Kenia forma parte de una gira africana que ya ha incluido Egipto y Etiopía, donde Macron tiene previsto llegar el miércoles. El trasfondo de este viaje es la contracción del influjo francés en el continente frente al éxito de Rusia al afianzarse en naciones como Níger, Burkina Faso, Guinea Ecuatorial, Malí y la República Centroafricana. Esta realidad ha llevado al mandatario galo a apostar por los países de habla inglesa como nueva vía de penetración.
La analista política especializada en asuntos africanos, Maysaa Nawaf Abdel Khaleq, considera que la visita a Nairobi revela "un intento francés claro de regresar al continente africano por la puerta de Kenia, después de una serie de reveses sufridos por Francia en la región del Sahel, especialmente en Malí, Burkina Faso y Níger, y la reducción del papel de París en favor de otras potencias como Moscú, Pekín y Ankara". En declaraciones a "Erem News", Abdel Khaleq añadió que el viaje tiene "múltiples dimensiones, entre ellas el esfuerzo por pasar de la imagen del antiguo colonizador a mostrarse como un socio económico y de seguridad, ya que Francia retiró sus tropas bajo las críticas de los pueblos de la región que la veían como el colonizador de antaño".
La experta subrayó que "el discurso tradicional que Francia solía emplear ya es rechazado por los pueblos africanos, por lo que París intenta adoptar un nuevo enfoque basado en la inyección de inversiones, tecnología avanzada e infraestructuras". Según ella, "Kenia fue elegida por ser uno de los países africanos más estables política y económicamente, y una puerta de entrada importante al este del continente. Francia intenta entrar por la puerta de Nairobi para compensar sus pérdidas en el Sahel y hacer frente a la expansión chino-rusa. La visita también tiene una dimensión de seguridad, dado el desafío que enfrentan los países africanos, especialmente tras los recientes acontecimientos en Malí".
Francia no solo ha perdido influencia militar en África; varias de sus empresas, como "Orano", especializada en la extracción de uranio, se han visto obligadas a abandonar el continente. El analista político especializado en asuntos africanos, Eric Eziba, opina que "la visita de Macron a Kenia refleja la ambición de París de recuperar su influencia, a pesar de las fuertes críticas que enfrenta en África, donde muchos consideran que explotó e incluso saqueó las riquezas del continente, forjando una relación desigual".
En declaraciones a "Erem News", Eziba explicó que "el presidente Macron apuesta por alianzas económicas como puerta de entrada para recuperar el peso de su país, tanto en Kenia como en otras naciones africanas, especialmente en medio de las crisis que azotan al continente debido a guerras como las de Ucrania y Oriente Medio". El analista añadió que "esto se confirma con la presencia de una gran delegación de directivos de empresas francesas, como Rodolphe Saadé de CMA-CGM, que acompañan a Macron en Kenia y Etiopía, por lo que espero que se anuncien inversiones masivas al margen de la visita".