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Soldados rusos patrullan Moscú con sistemas de defensa aérea portátiles tras ataques con drones ucranianos que afectan infraestructuras clave.
Videos difundidos en redes sociales muestran a soldados rusos desplegados en varias calles de Moscú portando sistemas de defensa aérea portátiles en el hombro, en una escena poco habitual que refleja el aumento de la amenaza que representan los drones ucranianos para la capital rusa.
Las grabaciones exhiben a militares posicionados a lo largo de autopistas y en zonas con tráfico intenso, permaneciendo en estado de alerta para enfrentar los drones que atacaron Moscú en las últimas horas.
Estas imágenes se viralizaron en plataformas sociales, donde usuarios interpretaron que evidencian la presión creciente sobre el sistema de defensa aérea ruso, ya que las fuerzas se ven obligadas a desplegar equipos equipados con misiles portátiles en las inmediaciones de vías públicas, entre vehículos y peatones, para contrarrestar amenazas aéreas a baja altura.
El despliegue coincide con un ataque masivo con drones ucranianos contra Moscú durante la noche del jueves, que provocó daños en una refinería de petróleo al sureste de la ciudad, según informó el alcalde de Moscú, Serguéi Sobianin.
La refinería "MNPZ", perteneciente a la empresa Gazprom y situada en la zona de Kabótniá, suministra más de un tercio del combustible necesario para la capital rusa, incluyendo el abastecimiento de los aeropuertos de Moscú, de acuerdo con datos de la compañía.
Este mismo complejo fue blanco de un ataque similar con drones ucranianos días atrás, lo que indica la continuidad en el objetivo de infraestructuras críticas vinculadas a la energía y el combustible dentro del territorio ruso.
Los videos muestran que las fuerzas rusas emplean sistemas de defensa aérea portátiles conocidos como MANPADS, diseñados para interceptar objetivos aéreos de baja altitud como drones, helicópteros y misiles de crucero.
Entre los sistemas rusos destacados se encuentran el "Verba" (9K333), el más moderno en servicio y con capacidad para resistir interferencias térmicas, el "Igla-S" (9K338), destinado a objetivos aéreos de corto alcance, y los sistemas "Strela", de generaciones anteriores pero aún en uso para defensa aérea cercana.
La implementación de estos sistemas en Moscú refleja el aumento de las preocupaciones de seguridad ante la expansión de los ataques ucranianos, mientras las autoridades rusas buscan fortalecer sus defensas para proteger infraestructuras vitales y centros estratégicos frente a los repetidos ataques con drones.



