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Muqtada al-Sadr apoya iniciativa de Al-Zaidi para monopolizar armas
Muqtada al-Sadr respalda públicamente las medidas del primer ministro Ali Al-Zaidi destinadas a concentrar el control de las armas en manos del Estado, con un plazo fijado para su conclusión el 30 de septiembre próximo.

Muqtada al-Sadr, líder del movimiento nacional chiíta, ha manifestado su apoyo explícito a las acciones emprendidas por el primer ministro iraquí Ali Al-Zaidi para lograr que el Estado asuma el monopolio exclusivo del uso de armas. Al-Sadr subrayó que mantiene canales permanentes de comunicación para seguir de cerca la evolución del tema y colaborar en la superación de obstáculos potenciales en su aplicación.
Apoyo político y marco institucional
Según un comunicado emitido este domingo por la oficina política del movimiento nacional chiíta, los contactos entre Al-Sadr y el gobierno se desarrollan mediante múltiples vías, tanto directas como indirectas. El objetivo es mantener una vigilancia constante sobre el avance de las medidas gubernamentales vinculadas al control de armamento. El comunicado reafirmó que la postura de Al-Sadr se fundamenta en el respaldo al principio constitucional de que solo el Estado puede poseer y ejercer el uso de armas, y en la necesidad de poner fin a cualquier forma de armamento ajena a las instituciones oficiales.
Plazo fijado y compromiso de acompañamiento
El documento señaló que Al-Sadr expresó su disposición a brindar todo tipo de respaldo político y popular al primer ministro Al-Zaidi y a su gabinete, con el fin de garantizar el éxito de esta tarea. Esta declaración adquiere especial relevancia dada la fecha límite establecida por el gobierno para resolver definitivamente el asunto: el 30 de septiembre próximo.
Estabilidad estatal y confianza institucional
La oficina política del movimiento nacional chiíta calificó la concentración del poder armado en el Estado como una medida fundamental para consolidar la autoridad estatal y fortalecer la estabilidad interna. Asimismo, destacó que el cumplimiento exitoso de las obligaciones gubernamentales dentro del cronograma anunciado reforzaría la confianza en la capacidad del gobierno para gestionar asuntos de seguridad sensibles, sin verse afectado por presiones ni tensiones políticas externas.
Garantías legales y prevención de conflictos
El comunicado precisó que el respaldo de Al-Sadr no se limita a una posición declarativa, sino que incluye la voluntad de contribuir activamente a la creación de un entorno político y social favorable que facilite la implementación de las decisiones gubernamentales. Subrayó la imperativa necesidad de que dicho proceso se desarrolle estrictamente dentro de un marco legal e institucional que preserve la dignidad del Estado y evite cualquier riesgo de enfrentamiento interno.
Por su parte, el asesor de seguridad del primer ministro iraquí, Qasim al-Araji, afirmó en declaraciones a la prensa que el diálogo con las distintas facciones armadas para lograr la concentración del armamento en el Estado continúa activo. Indicó que el armamento de las fuerzas de Peshmerga está contemplado dentro del marco constitucional, mientras que corresponde retirar las armas de todos los grupos cuya existencia o equipamiento no se encuentra amparada por la Constitución.
Al-Araji añadió que las facciones han asumido actualmente el compromiso de abstenerse de realizar cualquier acción hostil contra los países vecinos o dentro del territorio iraquí, y están decididas a resolver los asuntos que causan daño al Iraq y a sus Estados vecinos.
Consideró que la retirada prevista del contingente internacional el 30 de septiembre próximo abrirá una oportunidad propicia para intensificar el diálogo con las facciones sobre el control de armas. Reiteró que dicha retirada «no implica una ruptura con Washington, sino que se mantendrá el intercambio continuo de información de carácter de seguridad».
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