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La crisis en el Tribunal Constitucional de Polonia pone a prueba la relación entre Varsovia y Bruselas, reavivando el debate sobre la soberanía nacional frente a la integración europea.
El conflicto que estalla hoy en Polonia trasciende las fronteras de la política interna para someter a una prueba real la esencia de la relación entre los Estados miembros y la Unión Europea.
En el corazón de la confrontación entre el campo favorable a reforzar la integración con Bruselas y el defensor de la soberanía nacional, se materializa la disputa sobre la naturaleza misma de la Unión: si es una alianza entre estados independientes o una autoridad supranacional capaz de imponer sus normas sobre las constituciones nacionales.
Los observadores consideran que lo que ocurre ante el Tribunal Constitucional en Varsovia convierte esta discrepancia en una realidad tangible que podría afectar el futuro de toda Europa.
"Golpe" contra el Estado
La chispa surgió el viernes cuando la jueza Anna Korwin-Piotrowska emitió órdenes para suspender las funciones del presidente del Tribunal Constitucional, Bogdan Święczkowski, y su vicepresidente, Bartłomiej Sochański, durante un mes, anunciando que asumía la dirección de la institución por ser la magistrada más antigua.
La anterior dirección respondió inmediatamente rechazando las órdenes, acusó a la otra parte de tomar ilegalmente el sitio web oficial y describió lo ocurrido como un "golpe".
Cientos de ciudadanos, en su mayoría simpatizantes del partido Ley y Justicia, contrario a una integración excesiva con la UE, se congregaron frente a la sede del tribunal. Las tensiones aumentaron y se lanzaron objetos contra los agentes de policía, quienes intervinieron y detuvieron a varias personas.
Por su parte, el presidente Karol Nawrocki interrumpió su viaje a Senegal para regresar de inmediato a Varsovia, mientras que el líder del partido, Jarosław Kaczyński, llamó a intervenir en defensa de la "soberanía nacional".
Choque entre Tusk y Nawrocki
El primer bando, liderado por el primer ministro Donald Tusk, defiende el fortalecimiento de la integración europea y considera la reforma judicial un requisito esencial para recuperar la confianza de Bruselas.
El segundo bando, encabezado por Kaczyński y Nawrocki, rechaza que las normas europeas prevalezcan sobre la Constitución polaca en asuntos que afecten las competencias del Estado.
El Ministerio de Justicia presentó solicitudes para levantar la inmunidad del presidente suspendido y de su adjunto, mientras que la otra parte insiste en que Korwin-Piotrowska no es una jueza legítima porque el presidente no le tomó juramento.
Este conflicto ha persistido durante meses, después de que Nawrocki se negara a tomar juramento a varios jueces elegidos por el parlamento actual, y la anterior dirección les impidiera ejercer sus funciones.
Límites de la autoridad del Tribunal Constitucional
Cabe señalar que el Tribunal Constitucional no es simplemente una institución judicial; controlar su dirección implica la capacidad de interpretar la propia Constitución.
Por ello, lo que sucede hoy en Varsovia sitúa a Europa ante una verdadera prueba sobre los límites de la soberanía nacional frente a las obligaciones de la membresía europea.
Según los acontecimientos actuales, el panorama sigue siendo incierto, ya que está prevista una sesión plenaria de los jueces para el 3 de noviembre, en medio de la escalada continua.
De acuerdo con los analistas, lo que ocurre en Polonia podría definir una nueva forma de relación entre Bruselas y las capitales europeas en los próximos años.



