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Putin evalúa una nueva movilización militar ante la disminución de voluntarios y las pérdidas en la guerra de Ucrania, con posibles riesgos políticos y económicos en Rusia.

El presidente ruso, Vladímir Putin, enfrenta crecientes presiones para reforzar las filas del ejército ruso mientras continúa el conflicto en Ucrania. Informes señalan que el Kremlin estudia la posibilidad de lanzar una nueva ola de movilización militar tras las elecciones a la Duma previstas para septiembre, una medida que podría implicar riesgos políticos y económicos significativos dentro de Rusia.
Medios rusos independientes reportan que la cantidad de voluntarios dispuestos a unirse al ejército ha disminuido, coincidiendo con la persistencia de pérdidas humanas y la ralentización del avance militar en el frente ucraniano. Según datos publicados por estos medios, durante el primer trimestre de 2026 el número de rusos que firmaron contratos con el Ministerio de Defensa cayó alrededor de un 20 % en comparación con el mismo período del año anterior. Además, el flujo de reclutas nuevos se redujo en más de un tercio durante la primavera.
Fuentes dentro de la administración presidencial y los organismos de reclutamiento, citadas por las plataformas "Firstka" y "Vajniye Istoriya", indican que la opción de una movilización general ha regresado a la mesa de discusión por primera vez desde la campaña de movilización parcial iniciada en septiembre de 2022. Esta movilización anterior provocó una ola masiva de emigración, con cerca de 700 mil rusos, principalmente jóvenes y personas con educación, abandonando el país, lo que generó importantes consecuencias económicas y políticas que llevaron al Kremlin a evitar repetir esa experiencia en los últimos años.
Los informes sugieren que las fuerzas rusas enfrentan crecientes dificultades para compensar sus bajas humanas. Algunas estimaciones occidentales mencionan más de 30 mil muertos mensuales, mientras que la directora del Centro de Comunicaciones Gubernamentales británico, Ann Kest-Butler, calculó en aproximadamente 500 mil el total de soldados rusos fallecidos desde el inicio de la guerra.
A pesar del aumento en la frecuencia de los ataques, las fuerzas rusas solo han logrado avances limitados en los últimos meses, lo que añade presión sobre el mando militar para reforzar las líneas de combate con efectivos nuevos. Aunque se baraja la posibilidad de una movilización general, fuentes cercanas al Kremlin sugieren que Moscú podría preferir alternativas menos costosas políticamente, como convocar a las fuerzas de reserva, incrementar los incentivos económicos para los reclutas y ampliar las campañas de reclutamiento en las regiones.
Las autoridades continúan elevando las bonificaciones por la firma de contratos militares y han intensificado la publicidad que ofrece salarios elevados y beneficios adicionales para los voluntarios. Asimismo, existen reportes de que Rusia intenta atraer combatientes extranjeros. Funcionarios ucranianos han mencionado planes para reclutar cerca de 18.500 combatientes provenientes del exterior, mientras que un informe de derechos humanos indica que más de 27 mil extranjeros de 130 países se han unido al ejército ruso desde el inicio de la guerra.
Con la disminución en el número de voluntarios, medios independientes han recogido testimonios de soldados rusos que señalan un descenso en la calidad de los reclutas nuevos, algunos de los cuales provienen de prisiones o de sectores sociales vulnerables, y presentan deficiencias en condición física y entrenamiento. También se han difundido videos que muestran detenciones de hombres en varias ciudades rusas y su traslado a oficinas de reclutamiento, junto con un aumento notable en las búsquedas en internet relacionadas con términos de movilización militar, lo que refleja un creciente nerviosismo en la sociedad rusa.
Paralelamente a la crisis de reclutamiento, Ucrania ha intensificado sus ataques de largo alcance utilizando drones, dirigidos contra instalaciones militares e infraestructuras en el interior de Rusia. El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, afirmó que Moscú se ha visto obligado a redistribuir algunos sistemas de defensa aérea para proteger la capital rusa y el puente de Kerch, lo que indica un aumento de la presión militar sobre el frente interno ruso.
Si el Kremlin decide proceder con una nueva movilización, esta podría proporcionar un refuerzo humano adicional al ejército, pero también podría desencadenar desafíos políticos y económicos en el país, especialmente si se repiten las reacciones que acompañaron a la movilización de 2022, que provocaron la salida de cientos de miles de rusos del territorio nacional.
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