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¿Repetirá Trump el escenario de Venezuela en Cuba?
La revista estadounidense 'American Conservative' afirma que la administración de Donald Trump ha comenzado a tomar medidas políticas y militares contra Cuba que recuerdan el enfoque utilizado anteriormente por Washington contra Venezuela.

La revista estadounidense "American Conservative" confirmó que la administración del presidente estadounidense Donald Trump ha comenzado a tomar medidas políticas y militares hacia Cuba que recuerdan el estilo utilizado anteriormente por Washington contra Venezuela, en medio de indicios crecientes de que las presiones estadounidenses pasan de la fase de contención política a una fase más escalada hacia La Habana.
La revista mencionó que las recientes movilizaciones estadounidenses generan una creciente preocupación dentro de los círculos políticos y de seguridad, especialmente con la coincidencia del despliegue militar estadounidense en el mar Caribe con una escalada de inteligencia y judicial contra el liderazgo cubano, en un momento en que se amplían las tensiones regionales e internacionales relacionadas con la administración Trump.
Despliegue militar estadounidense cerca de las costas cubanas
Según el informe, Washington desplegó el portaaviones estadounidense "USS Nimitz" en el sur del mar Caribe, como parte de lo que el Comando Sur de Estados Unidos describió como parte de la campaña de presión continua contra el gobierno cubano.
El informe señaló que el portaaviones está acompañado por cazas "F/A-18E Super Hornet" y aviones de guerra electrónica "EA-18G Growler", además de un destructor y otros buques de apoyo militar, en un movimiento que la revista describió como con dimensiones que van más allá de un simple despliegue militar tradicional.
La revista vinculó este despliegue militar con los movimientos que precedieron a la operación estadounidense contra Venezuela, que terminó con el derrocamiento del presidente venezolano Nicolás Maduro, considerando que el patrón de escalada actual hacia Cuba parece cercano al mismo escenario.
El expediente de los drones reaviva el discurso de "amenaza a la seguridad"
Paralelamente a los movimientos militares, el informe habló de filtraciones de inteligencia estadounidenses transmitidas por el sitio web "Axios", que señalaron lo que Washington describió como la "amenaza creciente" derivada de la posesión por parte de Cuba de más de 300 drones militares.
Según la información filtrada, Cuba obtuvo estos drones de Rusia e Irán desde 2023, con alegaciones estadounidenses de que algunos podrían usarse para atacar la base estadounidense de Guantánamo, buques de guerra estadounidenses o incluso áreas dentro del estado de Florida.
Sin embargo, el informe señaló, por otro lado, que los propios funcionarios estadounidenses no creen que Cuba planee lanzar un ataque directo contra Estados Unidos, explicando que el escenario planteado está relacionado principalmente con una posible respuesta defensiva si la isla sufriera un ataque militar estadounidense.
En este contexto, el presidente cubano Miguel Díaz-Canel afirmó que su país no representa una amenaza para ningún país y no tiene ningún plan ofensivo contra Estados Unidos, pero "conserva su derecho pleno y legítimo a defenderse contra cualquier agresión militar".
La revista consideró que el discurso estadounidense sobre la "amenaza de los drones cubanos" refleja un intento de construir una narrativa de seguridad similar a la utilizada anteriormente para justificar presiones, sanciones e intervenciones contra los adversarios de Washington en América Latina.
La acusación a Raúl Castro reabre el expediente de los años noventa
En una escalada paralela, el Departamento de Justicia de Estados Unidos reabrió el expediente del derribo de aviones civiles cerca de las costas cubanas en 1996, mediante la presentación de cargos contra el expresidente cubano Raúl Castro relacionados con la participación en el proceso de derribo de aviones pertenecientes a la organización estadounidense "Hermanos al Rescate".
La revista señaló que el momento de las acusaciones generó muchas preguntas, especialmente porque coincidió con la llegada del portaaviones "Nimitz" a la región, y pocos días después de las declaraciones del director de la Agencia Central de Inteligencia estadounidense, John Ratcliffe, quien instó a los funcionarios cubanos a "aprender las lecciones" de la operación que tuvo como objetivo al presidente venezolano Maduro.
El informe también citó al fiscal general en funciones de Estados Unidos, Todd Blanche, quien dijo que Raúl Castro "llegará a Estados Unidos por su propia voluntad o de otra manera", una frase que los observadores consideraron una indicación de la posible utilización de medios no convencionales para imponer la decisión estadounidense.
Documentos estadounidenses antiguos vuelven a la superficie
El informe explicó que el caso se remonta al incidente del derribo de dos aviones pertenecientes a la organización "Hermanos al Rescate" en febrero de 1996, una organización liderada por opositores cubanos en Estados Unidos bajo el pretexto de la labor humanitaria para ayudar a inmigrantes cubanos.
Sin embargo, la revista confirmó que la actividad de la organización no se limitaba a operaciones de rescate, sino que también incluía la violación del espacio aéreo cubano y el lanzamiento de panfletos políticos contra el gobierno cubano sobre la capital, La Habana, en lo que las autoridades cubanas consideraron una violación directa de la soberanía nacional.
El informe señaló que el gobierno cubano había enviado protestas diplomáticas repetidas a Washington sobre esos vuelos, acompañadas de datos de radar, planes de vuelo y documentos que confirmaban la repetición de la violación del espacio aéreo cubano. La Habana también advirtió en repetidas ocasiones de que la continuación de estos vuelos podría llevar al derribo de los aviones en el futuro.
Según la revista, documentos estadounidenses posteriormente desclasificados mostraron que la administración del expresidente estadounidense Bill Clinton era consciente de la gravedad de la situación, y que el Departamento de Estado de Estados Unidos sabía que Cuba podría proceder efectivamente a derribar los aviones si continuaban las violaciones aéreas.
Documentos estadounidenses de enero de 1996 también mostraron que las autoridades estadounidenses describieron en ese momento los vuelos como "violaciones flagrantes", con advertencias claras sobre la posibilidad de que ocurriera un enfrentamiento militar en cualquier momento.
Aumentan los temores de un nuevo frente estadounidense
La revista consideró que la coincidencia de la escalada militar con las presiones políticas y judiciales refleja un cambio en la forma en que la administración Trump maneja a Cuba, especialmente en medio de las crecientes tensiones globales y el deseo de Washington de intensificar la presión sobre sus adversarios regionales.
El informe añadió que el tamaño del despliegue militar estadounidense en el mar Caribe, junto con la reactivación de expedientes que se remontan a tres décadas, refuerza los temores de que Cuba se enfrente a una nueva fase de confrontación directa con Estados Unidos.
La revista concluyó señalando que estos desarrollos recuerdan declaraciones anteriores de Trump en las que dijo que "Cuba es la siguiente", una frase que ha comenzado a leerse dentro de los círculos políticos estadounidenses y latinoamericanos como algo más que una amenaza política pasajera, sino como un indicador de la posible transición de Washington a una fase más severa en su trato con la isla en el próximo período.
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