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Moscú intensificó sus bombardeos sobre infraestructuras digitales ucranianas mientras la Alianza Atlántica rechaza los avisos rusos sobre Kaliningrado.

Las fuerzas armadas rusas han incrementado notablemente sus ofensivas contra las instalaciones de telecomunicaciones y los centros de procesamiento de información en territorio ucraniano. Estos ataques, que alcanzaron objetivos específicos en la capital, Kiev, coinciden con una fuerte condena emitida por la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) ante los recientes avisos nucleares lanzados desde Moscú respecto a la región de Kaliningrado.
Durante la noche, la aviación rusa ejecutó una serie de golpes coordinados utilizando misiles balísticos, proyectiles antinavales y decenas de drones de propulsión a reacción. El mando aéreo de Ucrania informó que sus sistemas de defensa enfrentaron dificultades significativas para interceptar esta combinación de armas. Entre los objetivos confirmados por el Ministerio de Defensa ruso se encuentra un depósito de locomotoras que presuntamente almacenaba componentes y misiles tierra-tierra "Flamingo" tipo FP-5.
La campaña militar también destruyó o dañó nodos críticos de conectividad como el centro de datos "B-Mobile", descrito por la parte rusa como uno de los principales puntos de intercambio de internet en Kiev, así como la instalación "Parkovyi". Esta escalada busca interrumpir el flujo de información dentro del país. Funcionarios ucranianos han expresado su profunda preocupación, subrayando la urgencia de desarrollar capacidades más rápidas para contrarrestar las amenazas de misiles y vehículos aéreos no tripulados.
En un frente separado, la Alianza Atlántica rechazó públicamente las advertencias nucleares rusas tras reconocer fricciones en su diálogo con el Kremlin. La respuesta de la OTAN llegó después de que la embajada rusa en Bélgica acusara al bloque de escalar la situación alrededor de Kaliningrado, un enclave estratégico situado entre Polonia y Lituania. Según la agencia estatal TASS, la representación diplomática calificó la postura aliada de "temeraria e irresponsable", advirtiendo que aumenta el riesgo de confrontación directa y afirmando que Rusia está dispuesta a emplear todo su arsenal si se obstruye dicha zona.
Un portavoz de la organización internacional insistió en que la OTAN es una alianza defensiva cuyas maniobras no representan peligro para ningún sector de Rusia. Condenó enérgicamente cualquier discurso nuclear imprudente y exigió el fin de la guerra en Ucrania. El vocero caracterizó el uso de tácticas híbridas por parte de Moscú como un signo de desesperación, garantizando que el apoyo a Kiev no disminuirá y asegurando que la coalición mantiene la capacidad necesaria para defender el territorio de sus miembros ante cualquier amenaza.
Mientras tanto, Kiev ha intentado elevar el costo económico del conflicto, que supera ya los cuatro años y medio, mediante operaciones dirigidas contra refinerías petroleras y hubs logísticos dentro de las fronteras rusas. Este intercambio de hostilidades refleja la persistencia de las profundas divisiones diplomáticas iniciadas con la invasión a gran escala de 2022.



