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Rusia desarrolla proyecto para enterrar misiles nucleares en el fondo marino cerca del Ártico
Un proyecto ruso para ocultar misiles nucleares en el fondo del mar Ártico genera inquietud en la OTAN por su posible despliegue estratégico.

Investigaciones periodísticas alemanas han revelado que Rusia lleva años desarrollando un proyecto secreto denominado "Skif", cuyo objetivo es instalar misiles capaces de portar ojivas nucleares en el fondo marino próximo al Ártico, una iniciativa que genera crecientes preocupaciones dentro de la OTAN.
Según un informe difundido por la emisora pública alemana, esta iniciativa rusa consiste en enterrar misiles balísticos dentro de silos o contenedores especiales a cientos de metros de profundidad en el mar Blanco, al norte de Rusia. Estos misiles podrían permanecer allí durante largos períodos y ser lanzados remotamente cuando sea necesario.
El reporte señala que los servicios de inteligencia de la OTAN mantienen vigilancia sobre las actividades de la flota del norte rusa, con la hipótesis de que estos sistemas nucleares podrían ser desplegados en el océano Ártico. Se estima que la ciudad de Severodvinsk, situada en la costa del mar Blanco, sería un centro principal para este proyecto.
En Severodvinsk se encuentra el buque Zvezdochka, que mide aproximadamente 96 metros de largo por 18 metros de ancho. Funcionarios occidentales consideran que esta embarcación podría ser utilizada para transportar los sistemas nucleares del proyecto "Skif", dado que está diseñada para operar en aguas heladas y trasladar equipos pesados en la región ártica.
El informe también menciona la posible participación del submarino experimental Sarov, vinculado a pruebas y tecnologías militares confidenciales. El proyecto ruso se basa, según expertos, en una supuesta "laguna legal" en el Tratado de prohibición de armas nucleares en el lecho marino y océanos, firmado en 1971 por Estados Unidos, la Unión Soviética y Reino Unido.
Dicho tratado prohíbe el despliegue de armas nucleares en aguas internacionales, pero no impide su instalación dentro de las aguas territoriales de los países. Esto permitiría que los silos rusos se entierren a menos de 12 millas náuticas de la costa rusa sin violar directamente el acuerdo.
Este modelo otorga a Rusia una ventaja estratégica distinta a la de los submarinos nucleares convencionales, ya que los misiles permanecen estáticos y silenciosos en el fondo marino, dificultando su detección o ataque en comparación con los submarinos, cuyos movimientos pueden ser rastreados.
Analistas consideran que estos sistemas podrían constituir una parte fundamental de la capacidad rusa de segunda respuesta nuclear, es decir, la capacidad de efectuar un contraataque nuclear incluso si las bases terrestres o lanzaderas convencionales son atacadas de forma preventiva.
La emisora alemana citó en 2017 al excomandante de las fuerzas aeroespaciales rusas, Víktor Bondariev, quien afirmó que los misiles "Skif" enterrados en el fondo del mar ya forman parte del arsenal de las fuerzas armadas rusas.
Este descubrimiento se produce en un momento delicado de crecientes tensiones entre Oriente y Occidente, transformando el fondo del océano Ártico en un "campo de batalla silencioso" a la espera de órdenes para su activación.
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