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Rusia intensifica presión sobre la OTAN en el Báltico con tácticas avanzadas

Drones no identificados desde Rusia violan el espacio aéreo letón, mientras la OTAN intercepta aviones militares rusos en una escalada de tensiones.

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Rusia intensifica presión sobre la OTAN en el Báltico con tácticas avanzadas
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El espacio aéreo de Letonia fue violado el 7 de mayo por drones que, según las autoridades, partieron desde territorio ruso. Uno de los aparatos se estrelló contra una instalación de almacenamiento de petróleo, mientras las labores de búsqueda continúan para localizar un segundo dron que habría caído en la región de Rēzekne. Las autoridades letonas explicaron que no se interceptaron los drones por temor a poner en riesgo a civiles o dañar infraestructuras críticas.

El presidente y la primera ministra de Letonia vincularon el incidente con la guerra rusa en Ucrania, aunque no se ha confirmado de manera definitiva el origen de los drones. Este episodio se enmarca en una serie de eventos que se han intensificado desde el inicio del conflicto en Ucrania, según reporta el medio especializado Eurasia Review.

Intercepciones aéreas y vuelos sin identificación

La misión de policía aérea de la OTAN en el Báltico activó sus cazas en tres ocasiones durante una sola semana para responder a aeronaves rusas que operaban cerca del espacio aéreo regional. El 29 de abril, la misión interceptó dos bombarderos SU-24 y un avión TU-134. Dos días después, el 1 de mayo, escoltó a dos SU-24M rusos. Según reportes, estas aeronaves volaban sin activar sus transpondedores, sin presentar planes de vuelo y sin comunicarse con los centros de control de tráfico aéreo.

El Ministerio de Defensa de Rusia calificó estos vuelos como rutinarios y afirmó que se ajustan a las normas internacionales. No obstante, los sistemas de defensa aérea de la OTAN en la región enfrentan desafíos constantes, independientemente del origen de las aeronaves o drones. En marzo se registraron incidentes similares con la caída de drones en los tres países bálticos; uno de ellos impactó una subestación eléctrica en Estonia. Durante la temporada navideña de 2025, la defensa aérea polaca interceptó un avión de reconocimiento ruso cerca de aguas internacionales en el mar Báltico.

Infraestructura submarina en la mira

El gobierno de Lituania ha señalado que la guerra en Ucrania ha acelerado el ritmo de las operaciones militares en las fronteras de la OTAN. Las actividades hostiles se han expandido hacia la infraestructura marina crítica. El 9 de abril, autoridades británicas y noruegas anunciaron que frustraron una operación rusa destinada a inspeccionar cables de fibra óptica submarinos en el Atlántico Norte. También se detectaron movimientos de un buque ruso y un submarino de ataque cerca de aguas británicas y de instalaciones submarinas sensibles.

Este patrón de actividad se remonta al menos a 2021 en el mar Báltico y el Ártico. En enero de 2025, un buque de carga fue retenido bajo sospecha de haber saboteado un cable marino que conecta la isla sueca de Gotland con la ciudad letona de Ventspils. En octubre de 2023 se reportaron daños en infraestructura submarina en el Báltico, incluido el gasoducto Baltic Connector, con presencia de buques rusos y chinos cerca de las zonas afectadas. En noviembre de 2024 se registró la ruptura de cables de comunicaciones submarinos, con indicios de la participación de un barco chino en operaciones dirigidas por una agencia de inteligencia rusa no identificada.

Estos acontecimientos, según el informe de Eurasia Review, demuestran que Rusia continúa probando las capacidades de la OTAN al explotar las vulnerabilidades en el flanco báltico, manteniendo un margen de negación que le permite ampliar estas prácticas sin llegar a un enfrentamiento directo.

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