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Rusia refuerza su presencia en el Mediterráneo oriental desde el mar Arábigo hasta la costa siria

Rusia intensifica movimientos militares y diplomáticos en el Mediterráneo oriental, con un notable incremento de actividad en los puertos sirios de Tartus y la base aérea de Hmeimim.

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Rusia refuerza su presencia en el Mediterráneo oriental desde el mar Arábigo hasta la costa siria
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En los últimos días, Rusia ha redoblado sus movimientos militares y diplomáticos en el Mediterráneo oriental, con una presencia particularmente visible en la costa siria, especialmente en el puerto de Tartus y la base aérea de Hmeimim. Imágenes satelitales e informes marítimos especializados revelan un aumento de la actividad rusa dentro del puerto de Tartus, tras un período de presencia limitada a pequeñas embarcaciones militares.

Durante las últimas semanas, la fragata "Almirante Kasatonov" y varios buques de desembarco de gran tamaño de las flotas del Norte y del Báltico rusas atracaron en el puerto, después de una larga travesía marítima que rodeó las costas europeas hasta llegar al Mediterráneo oriental. Se ha observado que los buques rusos utilizan los muelles destinados a estancias prolongadas, en lugar de las paradas técnicas breves para repostar y abastecerse.

Expansión logística en Tartus y Hmeimim

Los datos marítimos indican que las fuerzas rusas están ampliando el centro de suministro material y técnico en Tartus, el principal punto naval ruso en el Mediterráneo. Esto coincide con la llegada de equipos de apoyo logístico y cargamentos marítimos adicionales, mientras informes hablan de planes para desarrollar la infraestructura operativa dentro del puerto sirio, permitiendo recibir un mayor número de embarcaciones.

En la base aérea de Hmeimim, las imágenes muestran la construcción de hangares y nuevas áreas de almacenamiento para drones, junto con movimientos de camiones y equipos de apoyo de campo dentro de la base. También se reporta un aumento en la frecuencia de vuelos militares rusos entre territorio ruso y la costa siria en las últimas semanas, en paralelo a operaciones de reposicionamiento logístico en la región.

La etapa reciente ha visto actividad de empresas y buques de carga sujetos a sanciones occidentales, entre ellos el petrolero "General Skobelev", acusado por organismos de control de manipular sistemas de seguimiento marítimo durante sus movimientos cerca de las costas sirias. Las exportaciones de petróleo ruso hacia Siria han aumentado hasta alcanzar unos 60.000 barriles diarios, según estimaciones de informes especializados en el seguimiento del transporte marítimo de energía.

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Objetivos estratégicos de Moscú

El profesor de relaciones internacionales, Dr. Hamed Faris, afirmó que Moscú persigue simultáneamente dos objetivos estratégicos: el primero es consolidarse como una gran potencia internacional que no puede ser ignorada en los equilibrios regionales e internacionales, y el segundo es fortalecer su presencia en Oriente Medio como una extensión de inteligencia y logística que garantice la continuidad de su influencia y el apoyo a sus aliados en la región. Faris, en declaraciones a "Erem News", vinculó este movimiento directamente con la doctrina naval rusa, que otorga especial importancia a Oriente Medio, particularmente a la costa siria, que Moscú considera una plataforma defensiva avanzada y un punto de apoyo clave para sus movimientos militares en el Mediterráneo.

Faris reveló que Rusia busca establecer un corredor estratégico para el transporte de armas y suministros militares, proporcionando apoyo logístico continuo a sus aliados. Subrayó que las bases de Tartus y Hmeimim representan un pilar fundamental en el sistema de seguridad nacional ruso, además de su papel en el fortalecimiento de la influencia militar y política de Moscú en la región. Agregó que este posicionamiento otorga a Rusia una mayor capacidad para monitorear los movimientos de la OTAN en el Mediterráneo oriental y consolida su presencia militar y estratégica en una de las zonas más sensibles a nivel internacional.

Por su parte, el director de la Red de Estudios Geoestratégicos, Ibrahim Kaban, señaló que Moscú intenta aprovechar las rápidas transformaciones relacionadas con las diferencias entre Europa y Estados Unidos sobre la guerra en Ucrania, junto con los acontecimientos en Oriente Medio, especialmente en lo que respecta a Irán y la creciente presencia estadounidense en su entorno. Kaban, en declaraciones a "Erem News", indicó que Irán es un aliado estratégico para Moscú y que cualquier retroceso en la influencia de Teherán o la pérdida de su posición regional se reflejaría directamente en los intereses rusos, particularmente tras el declive que ha sufrido la influencia rusa en algunos escenarios regionales en los últimos años.

Kaban añadió que Moscú también está trabajando para fortalecer su presencia en África, aprovechando las tensiones entre algunos países africanos y Occidente, lo que le ha permitido expandir su influencia política y militar en varias regiones. Señaló que Rusia busca consolidar su presencia en el Mediterráneo oriental y mares estratégicos para proteger sus intereses económicos vinculados al mercado de armas, además de enviar un mensaje a Estados Unidos y sus aliados de que sigue siendo un actor presente en las rutas marítimas y zonas vitales de Oriente Medio.

El analista político y experto estratégico, Mustafa al-Khafaji, afirmó que los recientes movimientos rusos en la costa siria se enmarcan en un plan a largo plazo destinado a reforzar la presencia naval de Moscú en el Mediterráneo, a través de bases militares y centros logísticos y de inteligencia que le permitan ampliar su alcance marítimo. Al-Khafaji, en declaraciones a "Erem News", recordó que Rusia considera el acceso a aguas cálidas como un objetivo estratégico que se extiende desde la era zarista, pasando por la Unión Soviética, hasta la etapa actual, debido a la importancia militar y económica del Mediterráneo y su ubicación vital vinculada a las rutas marítimas internacionales.

Al-Khafaji subrayó que Moscú sigue dependiendo de las bases de Tartus y Hmeimim como el principal centro de apoyo para su presencia en la región, señalando que la base naval de Tartus es la única que Rusia posee fuera de su territorio.

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