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Sudán rechaza soluciones impuestas desde el exterior
El ministro de Exteriores sudanés, Muhieddin Salim, afirmó en Nueva York que Jartum está dispuesta al diálogo con EE.UU. y otros actores, pero rechaza cualquier solución que menace la soberanía o unidad territorial del país.

El ministro de Exteriores sudanés, Muhieddin Salim, declaró en una rueda de prensa celebrada en Nueva York que Jartum mantiene su disposición para participar en un proceso negociador positivo con Estados Unidos, Arabia Saudita, Egipto, Qatar, Pakistán, China, Turquía, la Liga Árabe, la Unión Africana, el Grupo de Contacto para Sudán (IGAD) y las Naciones Unidas, todas ellas reconocidas por el gobierno sudanés como actores que trabajan de forma sincera para poner fin a la guerra.
Salim subrayó que ninguna iniciativa destinada a detener el conflicto será aceptada si viola la soberanía nacional o afecta la integridad territorial del Sudán, citando expresamente un comunicado del Departamento de Estado estadounidense. Añadió que su país no tolerará injerencias externas ni políticas de sometimiento, y reiteró: “Estamos abiertos al diálogo, pero no aceptaremos ningún menoscabo de la unidad de nuestro territorio”.
En relación con la negativa estadounidense a otorgar una visa de entrada al presidente del Consejo Soberano de transición y comandante en jefe del Ejército sudanés, el general de brigada Abdel Fattah al-Burhan, Salim calificó la decisión como una maniobra deliberada para agravar la situación. Señaló que ciertos sectores de la administración estadounidense están ejerciendo presiones externas y empleando tácticas que, según él, responden a intereses particulares de terceros actores.
El ministro confirmó que el embajador sudanés en Washington sigue en funciones y destacó que no ha recibido ningún comunicado oficial de las autoridades estadounidenses indicando que su país haya dejado de reconocerlo diplomáticamente. Asimismo, describió al Sudán como una “nación clave en la región”, cuya estabilidad tiene repercusiones directas más allá de sus fronteras, y advirtió que su colapso interno provocaría una “sacudida regional” con efectos sobre la paz internacional.
La visa como condición para la participación en la ONU
Fuentes diplomáticas consultadas por el diario Al-Sharq informaron el martes que Estados Unidos vinculó la emisión de la visa para al-Burhan —necesaria para su asistencia a las sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas— con la aceptación previa de una propuesta de tregua humanitaria en Sudán. Según esas fuentes, un alto funcionario estadounidense presentó formalmente dicho plan durante una reunión celebrada el lunes en la capital estadounidense con representantes oficiales sudaneses.
Otra fuente diplomática calificó la medida como “un chantaje político inaceptable”, insistiendo en que Jartum no se someterá a presiones de este tipo. Un analista occidental cercano a los círculos oficiales tanto estadounidenses como sudaneses, citado por Reuters, señaló que la concesión de la visa parece depender explícitamente de la firma por parte de al-Burhan de un cese al fuego de 90 días, propuesto por el asesor presidencial estadounidense para asuntos árabes y africanos, Massad Paulus.
El embajador sudanés ante la ONU, Harith Idris Harith, envió una carta fechada el 21 de septiembre al secretario general de la organización, António Guterres, solicitando una intervención inmediata ante las autoridades estadounidenses para garantizar la emisión de la visa. En el documento se advertía que, de persistir la situación, “el presidente de un Estado miembro de las Naciones Unidas quedaría efectivamente impedido de participar personalmente en los trabajos de la Asamblea General”.
Preocupación oficial de la ONU y obligaciones legales
El portavoz de la ONU, Stéphane Dujarric, emitió un comunicado expresando “profunda preocupación” por los informes sobre la falta de emisión de la visa para al-Burhan, quien tenía previsto pronunciar un discurso ante la Asamblea General durante la semana en curso. Guterres instó formalmente al Estado anfitrión —Estados Unidos— a cumplir con sus compromisos bajo la Convención de Sede de 1947, que obliga a facilitar sin demora el acceso de representantes de Estados miembros al cuartel general de la organización.
La Secretaría General de la ONU indicó haber planteado la cuestión de inmediato ante las autoridades estadounidenses y mantener contacto continuo con ellas al respecto. La Convención de Sede establece que el país anfitrión no debe imponer obstáculos al ingreso de delegaciones oficiales ni retrasar la expedición de visas.
Tensión creciente y contexto del encuentro
Las relaciones entre Estados Unidos y el Ejército sudanés ya se habían deteriorado en las últimas semanas tras una propuesta estadounidense para ampliar el embargo de armas vigente en Darfur —bastión de las Fuerzas de Apoyo Rápido— a todo el territorio nacional. Los partidarios de al-Burhan consideran esa medida una sanción desproporcionada contra las fuerzas armadas regulares.
Este impasse representa el nivel más bajo en las relaciones bilaterales desde el inicio del conflicto armado entre el Ejército y las Fuerzas de Apoyo Rápido en abril de 2023, y ocurre justo antes de la intervención programada de al-Burhan ante la Asamblea General, prevista para el jueves.
Al-Burhan, por su parte, ha planteado una visión propia para resolver la guerra: una solución interna que conduzca a un alto el fuego duradero y a la concentración del uso de la fuerza exclusivamente en manos de un ejército nacional. Paralelamente, el gobierno lanzó una Comisión para el Diálogo Nacional, y el propio al-Burhan firmó un decreto de amnistía para todos los combatientes que abandonen las armas y se integren al proceso de diálogo.
Salim y el gobernador de la región de Darfur, Minni Arkou Minnawi, llegaron a Estados Unidos como parte de la delegación sudanesa a la Asamblea General. Durante su estancia, mantuvieron múltiples reuniones bilaterales centradas en la evolución del conflicto, los esfuerzos para alcanzar la paz y las medidas destinadas a consolidar la estabilidad en el país.
Según el ministro, aunque las fuerzas gubernamentales han obtenido victorias en el terreno, “existe la necesidad de encontrar un camino hacia una paz sostenible”. Además, explicó que quienes desertan de las milicias son recibidos “sin condiciones ni restricciones”, y precisó que “cientos de personas ya han abandonado esas estructuras armadas”.
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