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La ministra iraní de Interior admitió el impacto del bloqueo marítimo estadounidense, afirmando que Teherán no permanecerá pasiva y responderá con fuerza. El bloqueo se intensifica junto con una campaña económica global.

Admitió el Ministerio del Interior iraní que el bloqueo marítimo estadounidense afecta al país, pero aclaró que no se limitará solo a la economía iraní, asegurando que Teherán «no permanecerá de brazos cruzados» y tomará una «respuesta fuerte», según sus palabras.
El portavoz del ministerio, Ali Zaini Vanda, dijo: «Es natural que este bloqueo afecte definitivamente a Irán, pero no es algo que solo dañe la economía iraní».
Añadió: «No estamos de brazos cruzados, y sin duda tomaremos una conducta y una respuesta fuertes. Si Estados Unidos cree que puede lograr algo cerrando el mar durante varios meses o un año, está equivocado».
El portavoz afirmó que imponer un bloqueo total a Irán es inviable, basándose en su ubicación geográfica, la extensión de sus fronteras y la diversidad de rutas comerciales y de transporte.
Dijo: «Un país con 15 países vecinos, todas esas fronteras compartidas, el Mar Caspio, y que aprovecha decenas y cientos de mercados fronterizos, además de contar con diferentes rutas de transporte aéreo, no puede ser sometido a un bloqueo absoluto».
Afirmó que la capacidad de los iraníes para resistir será mayor que las consecuencias del bloqueo, diciendo: «Sin duda, la capacidad de nuestro pueblo para resistir será mayor que eso, y superaremos inevitablemente esta amenaza recurrente».
Estas declaraciones coinciden con la continuación del bloqueo estadounidense impuesto a los puertos iraníes del sur, ya que la Comandancia Central estadounidense anunció el inicio de la implementación del bloqueo el 13 de abril de 2026, antes de suspenderlo el 18 de junio, y luego anunció su reanudación a partir del 14 de julio.
La Comandancia Central indicó que sus fuerzas redirigieron más de 140 barcos durante la primera fase del bloqueo, inutilizaron nueve barcos que dijeron no cumplían con el bloqueo, mientras permitieron el paso de más de 50 barcos comerciales vinculados a ayuda humanitaria.
Paralelamente al presión militar y marítima, Estados Unidos ha aumentado su presión económica sobre Irán. El 24 de agosto de 2026, el secretario del Tesoro estadounidense Scott Bessent anunció el lanzamiento de una campaña denominada «Aislamiento Económico» (Operation Economic Outcast), con el objetivo de cortar las arterias financieras y económicas de Irán en todo el mundo.
Advertía a los países que continúen operando con Irán que podrían enfrentar sanciones secundarias estadounidenses, instándolos a romper sus relaciones financieras y comerciales con Teherán. Dijo que Estados Unidos informó a los países afectados que continuar con sus interacciones con Irán podría hacerlos susceptibles a acciones del Tesoro estadounidense.
Estas medidas forman parte de una estrategia estadounidense destinada a restringir la capacidad de Irán para exportar petróleo, obtener divisas extranjeras y acceder al sistema financiero mundial, en paralelo con el bloqueo marítimo, lo que coloca al economia iraní bajo presión creciente y convierte la capacidad de Teherán para mantener sus canales comerciales externos en uno de los ejes centrales del conflicto actual.



