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El presidente Donald Trump ordenó reemplazar los sistemas electromagnéticos de lanzamiento en el próximo portaaviones estadounidense por catapultas tradicionales de vapor, una decisión que ha generado debate.

El presidente Donald Trump ordenó abandonar los sistemas avanzados de lanzamiento electromagnético en el próximo portaaviones estadounidense y regresar a las "catapulta" tradicionales que funcionan con vapor, en una decisión calificada por el periódico Le Figaro como "polémica".
La decisión se anunció en una memorándum presidencial publicado por la Casa Blanca el 13 de agosto, como parte de medidas destinadas a abordar los problemas a largo plazo en los programas de construcción y reparación de buques de la Armada estadounidense.
El memorándum establece sustituir los sistemas avanzados de lanzamiento de aviones electromagnéticos y los sistemas avanzados de elevación de armas por sistemas tradicionales de vapor e hidráulicos en el portaaviones CVN-81, conocido como "USS Doris Miller".
Esta decisión no representa un cambio repentino en su postura, ya que el presidente estadounidense había criticado anteriormente el sistema EMALS desde su primera administración.
En 2017, Trump cuestionó la eficacia de las catapulta electromagnéticas utilizadas en los portaaviones de la clase Gerald R. Ford, diseñados para reemplazar gradualmente a los más antiguos portaaviones Nimitz.
Entonces, Trump afirmó que el sistema electromagnético era más complejo y costoso que las catapulta de vapor, y defendió el retorno a la tecnología tradicional que utiliza la Armada estadounidense desde hace décadas.
No obstante, las catapulta electromagnéticas fueron diseñadas para ofrecer ventajas operativas importantes, como acelerar los aviones de forma más suave, reducir la carga mecánica sobre el avión y permitir el lanzamiento de aeronaves de diferentes pesos, incluidas aeronaves pesadas y drones ligeros.
Además, el sistema EMALS destaca por su rápida recarga, lo que teóricamente permite aumentar la tasa de lanzamiento de aviones en comparación con los portaaviones antiguos.
Problemas técnicos y costos elevados
El programa de portaaviones de la clase Gerald R. Ford enfrentó problemas técnicos, retrasos significativos y costos que superaron las estimaciones iniciales.
El portaaviones Gerald R. Ford entró en servicio en 2017, después de un retraso respecto al calendario previsto, pero no alcanzó la plena preparación operativa hasta diciembre de 2021. Además, su costo superó los 13 mil millones de dólares, frente a estimaciones iniciales de unos 10.5 mil millones de dólares.
Un informe del Departamento de Defensa estadounidense en 2023 mostró que la fiabilidad del sistema EMALS era mucho menor que los niveles objetivo, con frecuentes fallos registrados durante las fases de prueba y operación.
Asimismo, los costos propios de las catapulta electromagnéticas aumentaron considerablemente, lo que intensificó las críticas al programa dentro de los círculos militares y políticos estadounidenses.
La decisión afecta actualmente solo a un portaaviones
Actualmente, la decisión de Trump solo incluye el cuarto portaaviones de la clase Ford, el "Doris Miller".
Mientras tanto, los portaaviones Gerald R. Ford, John F. Kennedy e Enterprise continuarán utilizando los sistemas de lanzamiento electromagnético.
Se espera que el "Doris Miller" entre en servicio en la década de 2030, y podría convertirse en el primer portaaviones estadounidense moderno en regresar a las catapulta de vapor tras la transición de la Armada hacia la tecnología electromagnética.
La decisión, sin embargo, genera preocupaciones sobre los costos y el cronograma del proyecto, especialmente porque el proceso de fabricación del portaaviones ya ha avanzado considerablemente.
La empresa General Atomics, fabricante del sistema EMALS, advirtió que cambiar el diseño en esta etapa podría generar riesgos significativos en términos de costos, cronograma y integración de sistemas.



